Jesús Corbacho sobrecoge el corazón de Huelva a los pies de Jesús de la Pasión
Exaltación a la Saeta
Pedro Cintado despliega todos sus sentimientos en la XXXII Exaltación a la Saeta de Huelva en la Parroquia Mayor de San Pedro
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Jesús de la Pasión. Señor del Barrio Alto. Luz que guía cada Martes Santo. El andar de Pasión, un paso de paladar fino, y casta bajo las trabajaderas. El buen saber hacer habita en este querido lugar, que es el que tuvo el privilegio de acoger con gran éxito la XXXII Exaltación a la Saeta de Huelva.
Un acto que Huelva Información, de la mano de El Corte Inglés, organiza cada Cuaresma haciéndose como una cita única para los amantes de la saeta, la prosa y la música. En esta ocasión, tuvo el honor de contar con la presencia de Nuestro Padre Jesús de la Pasión presidiendo el Altar de la Parroquia Mayor de San Pedro, engrandeciendo aún más una noche llena de emoción y aplausos.
Para esta esperada ocasión, la XXXII Exaltación a la Saeta contó con varios protagonistas. Uno de ellos fue Jesús Corbacho, el de la voz, el saetero, quien con su capacidad de cante elevó la noche y convirtió del momento en una melodía para los oídos allí presentes.
También participó Pedro Manuel Cintado, que con su prosa y su larga experiencia logró emocionar profundamente. Además, el acto contó con la reconocida y exquisita participación del Grupo de Palilleras de la Feli de Huelva.
Con el aforo completo, Pedro Manuel se levantó y de su asiento y tomó la palabra. “En lo más alto de Huelva, allí donde la tierra se eleva para mirar el mar, Pasión hizo altura y se hizo eco en la ciudad”, empezó de esta forma la noche.
De su boca, solo salieron palabras hacia la casa de Dios. “El templo se engrandece dentro, y uno parece tocar lo eterno”. Desde ahi empezó un pequeño recorrido por el interior de la parroquia, pasando por y cada una de las esquinas del templo querido.
“Mientras Huelva tenga memoria, San Pedro seguirá en lo alto velando por su pueblo. San Pedro es madre y es casa, y es faro encendido que a Huelva guía cuando la noche se hace larga”, expresaba el exaltador.
La noche comenzó como mandan los cánones. Con la banda. La municipal, que cada año mejora y se crece aún más. La Banda Sinfónica Municipal de Huelva, que no falla nunca a la cita, arrancó con la reconocida e histórica marcha La Saeta, del famoso compositor Joan Manuel Serrat.
Esa dulce melodía se juntó con el buen gusto, del Grupo de Palillerias de la Feli de Huelva. Un momento que al público allí presente les llegó a los más dentro del corazón. A la misma vez que Pedro soltaba versos de la famosa marcha Saeta, “¿Quién me presta una escalera para subir al madero. Para quitarle los clavos a Jesús, el Nazareno”.
No cabe duda, que para los asistentes, fue el momento en el que verdaderamente salieron los nervios del nacimiento de una nueva primavera.
“Lo que acontece cruzar el dintel de su reja, permite que los rezos silenciosos entre los barrotes de su reja, hacen sentir que el universo enterno cabe en la eterna mirada. Buscando refugio en su mirada, sin miedos”, Pedro continuó la noche haciendo una pausa en su corazón, ya que sacó todos sus sentimientos hacia Jesús de la Pasión.
Y ahora sí. La voz flamenca. El saetero. “De la Pasión, Jesús mío”, salía de la voz profunda y gitana de Jesús Corbacho. Un hombre honrado, humilde y con fe. “Nadie te puede salvar”, finalizó el saetero su primera intervención de la noche.
“Ese gigante de la devoción de San Pedro, Jesús de la Pasión es el Señor”, quiso empezar la segunda parte de la noche el exaltador. El público, cada vez más adentro. Los aplasusos rompían en cada finalización de sus intervenciones. “Hoy vengo a ti, me postro ante ti”, reconocía el exaltador con su seriedad.
De nuevo el saetero. “Que flamenco viene andando padre mio”, cantaba Jesús Corbacho. Que pausa, que temple y que pureza demostró este hombre humide. Que voz tan melódica y pura. ‘Ole’, salía de los presentes, en las pausas de la saeta. “Con esa cruz tan pesada”, finalizó el saetero junto a una ovación de aplausos.
Pedro, volvió a su atril para hablar de María. “Ya estás aquí hijo, ya veo esos malditos clavos que ya llegan”, hablando en el nombre de la Madre del Hijo de Dios. El exaltador quiso hacer una conversación entre un hijo y una madre. “En ti Madre del Refugio, donde encuentro las fuerzas en cada zacanda que Huelva me pide en cada Martes Santo”.
Es ahí cuando la Banda Municipal, junto al Grupo de Palilleras se alzó para interpretar la marcha "Encarnación Coronada". Un momento que el público se unió cantando los versos de la marcha procesional. Quedó a impregando a fuego, en el corazón de San Pedro.
Llegaba el final. La parroquia comenzaba a oler que algo acababa. Pedro, terminó su intervención recordando el caminar de la cofradía en la calle. Niños, acólitos, costaleros y nazarenos. El conjunto de una hermandad entera en la calle. "El gentío busca el lugar exacto, para recordar el momento en la memoria. La puerta actúa como un túnel del tiempo, lleno del humo de un incienso".
Pedro con ello, finalizó echando la cofradía a la calle. "Que abran las puertas del cielo, y que las largas filas de nazarenos comiencen su estación de penitencia". Terminó, "ahora bajo la sombra de la torre de su iglesia, la historia vuelve a nacer. Vas caminando despacio y con tu frente que no para de sangrar".
Y acabó todo. Elegante. Sonando 'La Madrugá'. La de Abel Moreno, esa marcha que con tan sólo sonar su primera nota, sabes que una bendita melodía comienzas a escuchar. Y es ahí, donde el público se enmudeció entre compás y compás. Y tras ellos, finalizó así, con un rompedor aplauso de los presentes de pie para responder al espéctaculo que acababan de escuchar.
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