Semana Santa

El décimo aniversario de un renovado procesionar

  • El paso de misterio lució sin las imágenes de San Juan, María Magdalena y la Virgen del Dulce Nombre

LA incorporación de un nuevo capataz, Manuel Gómez González Carnicerito, la música de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús Nazareno de Lepe fueron dos de las novedades importantes que la Hermandad de La Redención ofreció ayer durante su estación de penitencia, la décima de su historia.

Pero, sin duda, el gran cambio fue la retirada de las imágenes secundarias de María Magdalena, San Juan Evangelista y la Virgen del Dulce Nombre en su mayor Aflicción del paso, que no salieron en procesión, luciendo así el cristo en solitario. Las tres imágenes aguardan ya en el interior del templo, a la espera de que en un futuro puedan salir en procesión sobre su paso de palio formando la sacra conversación ideada en los orígenes de la hermandad.

Además, con la salida en solitario del Cristo se logra el objetivo, según explicó el hermano mayor, Rafael Domínguez Carrascal, de "realzar el misterio del lagar místico y la preciosa sangre de Cristo, que es la que le cae del meñique, donde tiene una espina clavada que un angelito eucarístico recoge". Mientras él sea hermano mayor, el Señor saldrá en solitario, según aseguró.

Tras una primera levantá que el capataz dedicó al padre Diego Capado, "nuestro párroco y director espiritual, un cura cofrade y buena persona", la cruz de guía atravesó el dintel de la Iglesia de la Concepción a las 18:40 de la tarde, cuando hizo su salida el cortejo formado por 110 nazarenos, si bien la sede de esta hermandad está en Cristo Sacerdote y, a la espera de contar con un espacio propio nuevo, se ubica en las Agustinas.

Para celebrar su décimo aniversario, el Cristo de la Redención, con sus potencias en plata dorada, no lució en su salida la túnica verde bordada en oro del siglo XVIII. En su lugar, lo hizo con su particular túnica púrpura brocada en oro que vistió en sus primeras salidas.

El recorrido, concentrado en las calles del centro (lo que hizo que la hermandad realizara su estación de penitencia en unas cuatro horas), tuvo sus momentos más lucidos en La Paz, Rábida, Murillo y Gobernador Alonso.

El único paso de la benjamina de las hermandades del Domingo de Ramos lució calas, lilium, cardos yedras y rosas, colocadas con esmero por el florista Daniel Morales Vizcaíno. La ornamentación destacó con los bordados del taller de Jesús Rosado en el faldón delantero.

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