Semana Santa

Huelva sacia sus ganas de Victoria

  • La Hermandad del Polvorín celebra 25 años desde que comenzara a cruzar el Barrio Obrero

EL torrente de energía que se estableció entre la multitud que esperaba a las puertas de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y los costaleros de María Santísima de la Victoria fue inmediato y no cesó hasta que se cerraron las puertas del Polvorín, ya de madrugada. Huelva estaba deseando reunirse de nuevo con la imagen de Luis Álvarez Duarte de 1968 (la anterior fue destruida en un incendio en 1953) y así lo demostraron los cientos de personas que aguardaban el momento de ver asomar la cara morena de la Reina del Polvorín.

El instante llegó con suma rapidez teniendo en cuenta el número de nazarenos que precede a cada uno de los pasos con los que procesiona la hermandad, 700 en total. Una vez realizadas las dos levantás -la del misterio a cargo del pregonero de la Semana Santa de 2015, Ignacio Molina, y la del palio realizada por el concejal de Cultura, Manuel Remesal-, y cuando el portentoso paso del Señor de la Humildad, vestido con su túnica crema bordada en oro, ya había enfilado Federico Molina, se completaba el esforzado proceso con el que la Victoria sale de su templo: de rodillas, con delicadeza y midiendo cada movimiento, hasta atravesar el dintel y echarla a tierra para, a continuación, realizar una levantá a pulso que arrancó los primeros vivas de la tarde a los devotos de la Virgen.

Muchos momentos imprescindibles se producirían a partir de entonces, aunque como viene siendo habitual desde hace 25 años, la primera estampa esperada por todos es la de verla descender desde la parte alta del Barrio Obrero hasta llegar al arco que marca la entrada al barrio Reina Victoria. Este tramo, presidido por el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, ha supuesto este año una de las conmemoraciones de la hermandad.

La llegada a la Carrera Oficial, acompañada este año la cofradía por la Hermandad de la Purísima Concepción, por la Hermandad de la Cinta y por la Guardia Civil, Hermana Honoraria de la corporación, fue otro de los momentos álgidos. Allí fue recibida por miles de onubenses que pudieron contemplar la gran petalada que llovió sobre el paso al salir de la calle Bocas.

Al pasar por el palco del Consejo de Hermandades y Cofradías, su presidente, Antonio González, realizó la levantá en conmemoración del 80 aniversario de la institución, un gesto que se repetiría al llegar la Virgen, tras un camino en el que pudo recrearse ante su pueblo, a la puerta de la Iglesia de la Concepción. Allí, y con motivo del V Centenario del templo, fue su párroco, Diego Capado, el encargado de golpear el martillo con el que la Victoria emprendería el camino de vuelta.

Un camino en el que la Reina del Polvorín se mezcla de forma más íntima con la gente de Huelva, que la sigue hasta su recogida, antes de la que se produce el momento más característico y popular de su estación de penitencia desde el año 2000: la gran petalada que los vecinos de la calle Puebla de Guzmán lanzan al paso de la Virgen de la Victoria, formando una alfombra de flores sobre la que, por fin, vuelve a su templo.

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