Semana Santa

Cofrades que son objeto de cariño

  • La hermandad se crece ante la adversidad y vive un día lleno de muestras de solidaridad

FUE un Martes Santo especial. Huelva entera se volcó con la Virgen del Valle y con una hermandad, la de Estudiantes, que se creció ante la adversidad. Tanto que Javier Pérez no encontraba palabras para definir lo que sentía. Si el 25 de marzo, cuando robaron las preseas de la Virgen en su casa de hermandad, vivió su "peor día como hermano mayor" (el hurto causó un gran dolor y trastorno en la organización de la cofradía), ayer no podía sentir más orgullo y emoción.

El detalle de un niño de diez años que en la mañana acudió a la Parroquia de San Sebastián para donar su paga mensual de 25 euros, o el de una señora con una pensión de 289 euros que ofreció diez para comprar flores fueron sólo un par de tantos gestos brindados en los últimos días. Y es que el robo ha tenido como respuesta la solidaridad de muchas personas que han donado joyas, dinero o simplemente han mostrado su apoyo moral a la hermandad. "Es increíble la cantidad de gente buena que hay en este mundo", comentaba el hermano mayor.

Minutos antes de la salida de la cofradía, los asistentes se afanaban en buscar sombra en Cantero Cuadrado y Federico Mayo. La tarea no era fácil. La cruz de guía cruzó el dintel de la puerta, seguida por un cortejo de 280 nazarenos, y en el interior del templo Manuel Gómez Carnicerito daba las primeras instrucciones a la cuadrilla de costaleros.

El paso de misterio del Cristo de la Sangre, enterrado hasta las rodillas para sortear la puerta, salió a la calle y recibió el calor de los presentes. Con lirios morados a sus pies, el Señor fue elevado desde dentro del paso. La rampa hacia Cantero Cuadrado enalteció el caminar de Jesús, con lirios morados a sus pies, y exánime en la cruz alzada sobre el Gólgota, ya muerto, y con la cabeza inclinada hacia la izquierda.

Unos 250 nazarenos precedieron a Nuestra Señora del Valle, vestida por Manuel Ponce. En su mano izquierda portaba el rosario, bendecido por el Papa, que el obispo de Huelva, José Vilaplana, regaló a la hermandad tras conocer el suceso del robo.

Por primera vez llevando el palio estuvo José María García y en la cuadrilla de costaleros, al igual que el Domingo de Ramos en el palio de la Virgen de la Paz, la otra cofradía de la parroquia (Mutilados), fue José Antonio Omist, párroco de San Sebastián y vicario de la Diócesis de Huelva.

Tras una levantá dedicada "a Francisco Barroso, padre de José Manuel, que no está con nosotros desde febrero", el sonido rígido del palio de cajón enmudeció la calle. Sonó Virgen del Valle a cargo de la Banda Municipal de Mairena del Alcor y el sol de la tarde se rindió ante la reina de los Estudiantes, que sorteó la balaustrada y bajó la rampa para recorrer un itinerario que vivió uno de sus momentos más emotivos en la llegada a las Hermanas de la Cruz, donde la cofradía hace estación de penitencia desde su fundación. Este año, además, se cumplen tres décadas desde que se bendijo el monumento a Santa Ángela de la Cruz que realizó esta hermandad y que se ubica frente al convento.

El hondo sentido universitario de la cofradía tuvo su reflejo en la presencia de numerosos miembros de la Onubense en el cortejo procesional. Formaron parte del mismo el rector, Francisco Ruiz; los vicerrectores Regla Fernández y Manuel Jesús Díaz; la delegada del Caruh, Isabel Martín, así como otros dos representantes de los alumnos; y los antiguos alumnos Antonio José Redondo y Francisco José Martínez (exrector).

Otro de los momentos más emotivos del recorrido, y que dejó patente el cariño que el mundo cofrade siente por Estudiantes, se vivió en la entrada a la carrera oficial, donde un buen número de hermandades, con sus hermanos mayores, y miembros del Consejo de Hermandades, se situó delante de la Virgen del Valle, en solidaridad por el robo sufrido, para procesionar junto a ella por toda la carrera oficial.

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