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Los rescatadores del conductor que cayó al agua en Ayamonte vivieron momentos de "angustia"

  • Los vecinos que el sábado salvaron la vida al octogenario que se precipitó con su coche al fondo del Estanque de la Ribera regresan al lugar de los hechos para recordar su gesta

Javier Fragio y Juan Carlos Vázquez señalan el lugar donde aún permanece el vehículo sumergido Javier Fragio y Juan Carlos Vázquez señalan el lugar donde aún permanece el vehículo sumergido

Javier Fragio y Juan Carlos Vázquez señalan el lugar donde aún permanece el vehículo sumergido / Jordi Landero (Ayamonte)

Aún con el precinto policial en el punto exacto del accidente, y con el vehículo totalmente sumergido en el fondo del Estanque de la Ribera, dos de los tres jóvenes que el pasado sábado salvaron la vida al conductor octogenario que cayó al agua en dicho punto del casco urbano de Ayamonte con su coche mientras conducía por la rotonda de los Miguelitos, y al que tuvieron que extraer de su interior cuando éste se encontraba ya sumergido, han rememorado en el lugar de los hechos lo que todos en la ciudad fronteriza reconocen como una auténtica "heroicidad".

Se trata de del fisioterapeuta Javier Fragio y el trabajador de la lonja ayamontina Juan Carlos Vázquez (por motivos laborales faltó a la cita el tercer implicado en el rescate, el armador Antonio Acosta).

No quieren que se les considere héroes porque, como han asegurado a Huelva Información, piensan que cualquier otra persona "hubiese hecho lo mismo" que ellos en su situación, aunque lo cierto es que, sin su rápida y decidida intervención del sábado, en estos momentos este punto de Ayamonte sería escenario de una auténtica tragedia.

Fueron apenas 30 segundos. Muy tensos. Muy largos. Agónicos. Que afortunadamente, como no paran de repetir Javier y Juan Carlos durante toda su conversación con este rotativo, se saldaron con "final muy feliz para todos".

Según narran estos "héroes sin capa", "campeones" o "héroes ayamontinos del siglo XXI", como no han parado de calificarlos en todos los estamentos de Ayamonte desde el sábado, cada uno de ellos se encontraba en la zona por circunstancias bien distintas cuando, "de repente", oyeron un "gran estruendo", vieron como unas vallas de hierro "saltaban por los aires", y como el vehículo del accidentado "se precipitaba" al agua del Estanque.

No lo dudaron ni un momento y los tres, Javier, Juan Carlos y Antonio, "guiados por nuestro instinto, hicimos lo que teníamos que hacer y nos arrojamos sin pensarlo al agua para intentar sacar al hombre del coche, que veíamos como se hundía muy rápidamente".

El Estanque de la Ribera, junto a la plaza de España, ofrece una de las imágenes más típicas de Ayamonte El Estanque de la Ribera, junto a la plaza de España, ofrece una de las imágenes más típicas de Ayamonte

El Estanque de la Ribera, junto a la plaza de España, ofrece una de las imágenes más típicas de Ayamonte / Jordi Landero (Ayamonte)

El mayor problema, relatan, es que el conductor se encontraba inconsciente, por lo que al estar el vehículo cerrado "tuvimos que partir una de las ventanillas con una piedra, que es lo que más a mano teníamos". Pero afirman que fueron momentos de mucha "angustia y agonía" porque no les fue nada fácil quebrar el cristal y porque el coche se seguía hundiendo y llenando de agua.

Sin conocerse de nada previamente, y sin tener experiencia alguna en rescates, los tres vecinos de Ayamonte lograron coordinarse a la perfección y, en cuestión de segundos, se organizaron para que, mientras Javier accedía al interior del coche para intentar sacar al conductor, sus dos compañeros hacían contrapeso en la parte de detrás del vehículo para retrasar todo lo posible el hundimiento de la parte delantera.

A pesar de ello, prosigue Javier, "en determinado momento me invadió una enorme sensación de impotencia porque no lograba sacarlo, a pesar de que tiré de él lo más fuerte que pude". "Me salí del coche -prosigue- el cual seguía hundiéndose, y volví a entrar inmediatamente, hasta que palpando como pude lo agarré por la ropa, tiré con todas mis fuerzas de él, y me lo traje. Pero si pasan 20 o 30 segundos más el hombre se hubiese ahogado –añade- ya que al estar aturdido permanecía inmóvil, agarrado al volante, y sin inmutarse ni ser consciente de lo que estaba pasando".

Ahora aseguran estar muy satisfechos y con una enorme sensación de haber hecho lo correcto, especialmente después de haber recibido las felicitaciones y el profundo agradecimiento de los familiares del conductor rescatado, pero sobre todo "porque lo importante es que el hombre está bien".

Los aproximadamente 30 segundos que duró el rescate. Aunque tensos y angustiosos, terminaron con un estallido emocionado de aplausos del resto de personas que, alertadas por el suceso, se habían congregado en la zona, y posteriormente por las felicitaciones generalizadas de todo el pueblo, incluido el Ayuntamiento.

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