José Macías Macías, profesor que da prestigio a la Universidad de Huelva

Gente de aquí y de allá

Doctor ingeniero industrial y apasionado de la astronomía y la ciencia, este docente llegó a ser el jefe de mantenimiento hospitalario más joven de España y es hoy un orgullo para la Onubense

José Macías. / M. G.

Este “rubiato” merece una atención especial. Nació en Cabezas Rubias, donde abunda el apellido Macías, en 1958. Hijo de Sebastián, jardinero de la Diputación Provincial de Huelva; y de Juana, que se dedicaba a sus labores. Ambos también habían nacido en el bonito pueblo andevaleño. Su infancia y juventud transcurrió junto a su hermano Simón, que tiene dos años menos que él.

Pepe estudió bachiller en el señero instituto Rábida de Huelva, donde destacó desde que empezó, hasta que terminó COU y siempre fue muy apreciado y querido por todos los profesores. Luego se fue a estudiar Ingeniería Técnica Industrial a La Rábida, haciendo la especialidad de Química, y se presentó a unas oposiciones nacionales en el antiguo Insalud, obteniendo la plaza de jefe de mantenimiento. Y posteriormente estudió Ingeniería Superior Industrial y se hizo doctor.

Pero en toda su trayectoria como buen alumno, también hacía muchas travesuras. Una vez, entre clase y clase, se fue a escalar por los cabezos y, estando ya casi arriba del todo, se cayó y salió rodando, pero afortunadamente solo se rompió un brazo y volvió a clase y no dijo nada a nadie hasta que el dolor fue a más y se vio obligado a decírselo al profesor para irse a su casa.

Siempre fue también muy buen hijo y ayudaba a sus padres cada vez que podía, trabajando, y no en cualquier sitio, porque estaba tan bien preparado que lo escogían para buenos puestos, como por ejemplo en el laboratorio de la Empresa Nacional de Celulosas, donde coincidió con don Fernando Álvarez, que fue profesor suyo en la Escuela de Ingeniería y le dio un puesto de responsabilidad, porque sabía que podría hacerlo muy bien. Así, durante ese tiempo, era quien hacía los análisis fisicoquímicos en la fábrica.

Pero no paraba de estudiar y de presentarse a oposiciones que, por cierto, las ganaba todas y en Madrid ganó la de jefe de mantenimiento de hospitales, siendo en ese momento el más joven de España en ocupar ese cargo, ya que solo contaba con 24 años.

Como afición siempre le gustó la Astronomía y por eso siempre fue un gran admirador de Galileo Galilei, de Copérnico y, por supuesto, de Newton, además de Ptolomeo, como yo, porque fue un gran geómetra y lo he estudiado mucho. Pepe tiene varios telescopios, a cada cual mejor. También le encanta oír la radio en onda corta y es poseedor de varios receptores, desde los de válvulas electrónicas, hasta los más modernos equipos. Uno de sus mayores placeres es escuchar emisoras de las antípodas, Australia y Nueva Zelanda, cosa que solo se consigue cuando las condiciones de propagación de la atmósfera son muy favorables.

Yo conocía a Pepe Macías de la universidad, pero de forma muy superficial, porque nunca en la escuela coincidimos en el mismo departamento, aunque había oído mucho hablar de él a otros compañeros que lo ponían siempre por las nubes. Pero ahora he tenido la suerte de que en la última remodelación de despachos en la escuela nos tocó compartir el nuestro y veo que su traslado ha sido muy laborioso por la gran cantidad de libros que posee, especialmente sobre literatura científica y biografías de los grandes sabios.

Desde pequeño siempre le gustó mucho hacer experimentos químicos, físicos y electrónicos y sus amigos se lo pasaban muy bien cuando iban a su casa a ver los resultados, porque eran muy divertidos. Se casó en 1982 con Isabel, que estudió Magisterio, y han tenido dos hijos, también muy listos. El mayor se llama Juan y es ingeniero industrial en el Hospital de Riotinto; y Alejandro, el pequeño, es arquitecto y trabaja en Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos.

Tanto su esposa, como él y sus hijos, son muy aficionados a hacer senderismo y, cada vez que pueden, se reúnen para ir de caminata por la bonita sierra de Huelva que, dicho sea de paso, tiene unos senderos de mucho valor. Hace solo unos días paseé con mi mujer por unas sendas en Linares de la Sierra y nos cruzamos con una familia de ciervos y cervatillos de los muchos que deambulan por estos parajes sin igual y que tanto le gustan a Pepe Macías y los suyos. En definitiva, que hoy me ha tocado escribir de un compañero de nuestras tareas docentes que es un buen amigo, una buena persona y un orgullo para la Universidad de Huelva.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último