Teresa Ribera: “Hemos mandado un mensaje muy importante sobre Doñana, aquí y fuera de España”

Entrevista | Vicepresidenta del Gobierno y Ministra para la Transición Ecológica

La ministra destaca el valor del acuerdo de Doñana para la salvaguarda del Parque y el futuro de sus municipios en Huelva, y subraya el imperativo legal de no autorizar más regadío

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La vicepresidenta del Gobierno, Teresa Ribera, en el Palacio de San Telmo el martes.
La vicepresidenta del Gobierno, Teresa Ribera, en el Palacio de San Telmo el martes. / Juan Carlos Muñoz

Teresa Ribera y Juanma Moreno escenificaron el martes un acuerdo que todo el mundo confiaba en que pudiera llegar en algún momento. Gobierno central y Junta de Andalucía están hablando sobre Doñana, han acercado posturas y están llegando a puntos de encuentro que deben cristalizar en un compromiso que garantice por igual el futuro del Parque y el de las familias de agricultores que piden una regularización de sus cultivos en cinco municipios de Huelva. Con el proyecto de ley de ampliación de regadíos andaluz en suspenso, hay un mes de octubre por delante para hablar con todas las partes y concretar las acciones necesarias para cumplir el objetivo. La vicepresidenta del Gobierno y Ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, atendió a Huelva Información tras su reunión en San Telmo.

–Este encuentro y este diálogo eran muy esperados.

–Sí, creo que es buena noticia para todos. Es imprescindible encontrar soluciones que garanticen prosperidad para el territorio y que integren lo bueno que es el hecho diferencial de ser vecinos de Doñana, de una manera que sea viable en el tiempo. Mi impresión es que el presidente [de la Junta] está comprometido a buscar alternativas y también nosotros desde el primer momento insistimos en nuestro compromiso de salvar Doñana, garantizar la legalidad y cerrar los procedimientos de infracción, pero estábamos deseando encontrar un marco para generar alternativas sociales. La vía es recuperar el Plan de la Corona Norte de 2014, escuchar, buscar y proponer ideas que queremos compartir esta semana que viene con los vecinos, que también se modularán y completarán con los regantes y los alcaldes.

–¿Qué ha cambiado para llegar hasta aquí?

–Cuando parecía inminente que se iba a tomar una decisión, que es una no solución, llegamos a la conclusión de que era mucho mejor encontrar soluciones duraderas. Y afortunadamente hubo receptividad, que es una buena cosa.

–Ha habido también un trabajo previo para rebajar la tensión y llegar a esa voluntad de acuerdo.

–Nosotros nunca hemos dejado de pensar, trabajar y escuchar a distintos actores locales con respecto a cómo conciliar las dos cosas. Ha habido también alguien muy comprometido, que desde primer momento veía que se debían encontrar soluciones, Juan Espadas, muy presente intentando garantizar que hubiera un espacio de diálogo. Y finalmente había una oportunidad en la que hemos confirmado que, en efecto, podríamos explorar otras cosas, dejando claro cuáles eran también nuestras grandes preocupaciones. No podemos asumir nada que ponga en riesgo los compromisos internacionales o que sea contrario al Plan Hidrológico del Guadalquivir.

–¿En ningún caso aceptará nuevas hectáreas de regadío?

–Para mí hay dos cuestiones que no son debatibles: el cumplimiento de la ley y el de los compromisos internacionales. Y si deben ser respetadas, son difícilmente compatibles con presión adicional sobre el agua de Doñana. Al revés, hay que seguir la tutela del Plan Hidrológico del Guadalquivir y la del compromiso acordado ya con la Comisión Europea en ejecución de sentencia. Y también con la Unesco, que nos lo dio por bueno pero nos dijo que si lo cambiábamos íbamos directamente a su Lista Roja de patrimonio en peligro. De alguna manera se entiende fácilmente lo que representa esto, no porque tengamos ninguna cerrazón con respecto a los temas de conversación o a la búsqueda de alternativas o soluciones, sino porque son las condiciones de contorno que no podemos cambiar.

–¿Y por dónde pasan las soluciones para los agricultores? ¿Por la compra de terrenos?

–Hay distintas cosas y es prematuro cerrarnos las puertas. Nuestro compromiso de compra de terrenos está vinculado a la liberación de agua; por tanto, un terreno de secano que no tiene título de agua concesional, no lo podemos comprar, no tiene sentido. No sé si la Junta quiere o no quiere comprar por otros motivos, que puede ser, pero sí creo que hay muchas alternativas que se le pueden dar a los agricultores: desde sellos de calidad y trazabilidad que ponen en valor su producto, a diversificación o incremento de actividades económicas con más valor añadido, que nos permitan garantizar alternativas a los jornaleros a lo largo de todo el año. Muchas personas son propietarias de suelo pero hay también muchas otras que son jornaleros y trabajan seis o nueve meses al año, y a lo mejor hay que pensar en otras alternativas o en una cualificación profesional retribuida que les permita mejorar sus condiciones laborales. Hay muchas cosas que explorar sobre el terreno para estar seguros de que acertamos con las propuestas que finalmente lanzaremos.

–¿Serían alternativas por promoción de nuevas actividades o hablamos de subsidios?

–Esto sí creo que es muy importante aclarar. Las alternativas que consisten en hacer una transferencia de dinero y punto tienen muy poco recorrido en el tiempo. Se trata de identificar la inversión que permita germinar, crecer y generar riqueza endógena, que vaya alimentándose sola. Con independencia de que en un determinado momento se puedan requerir ayudas directas, o lo que sea, desde el punto de vista de transferencia o subvención, el objetivo ideal es dejar un círculo virtuoso en el que salgan fortalecidos Doñana, pero también la diversificación de actividades económicas, el empleo y el valor añadido de la zona.

–¿En sus contactos previos, los agricultores han valorado esta búsqueda de consenso?

–Hemos tenido acercamientos bilaterales más discretos con algunos actores y ha habido de todo. Hay gente a la que le ha parecido muy bien y gente a la que no le ha parecido tan bien. Los consejeros de la Junta, tanto el de Sostenibilidad como el de Presidencia, también han tenido reuniones y han estado escuchando. Obviamente, por sentido de la responsabilidad, una vez que vimos que efectivamente había voluntad de ponernos de acuerdo, hemos estado trabajando y preguntando más allá del trabajo en abstracto previo.

–¿Y cómo valora usted esa voluntad en Juanma Moreno?

–Positivamente. Se inicia una etapa distinta y hay que ver cómo se va consolidando para que al final de este recorrido tengamos la confianza de que, en efecto, es la mejor propuesta, con una retirada definitiva de la ley. Ahora simplemente estamos en la etapa de trabajo y consolidación, no en la de solución todavía. Pero el panorama ha cambiado radicalmente. No tienen nada que ver los términos de la conversación de hoy con los de hace tres meses.

–Europa valorará que sea así.

–Creo que hemos mandado también una señal muy importante. Lo hemos hecho a la sociedad española, a las organizaciones sociales, a los vecinos, a los regantes y a los ayuntamientos, pero también más allá de nuestras fronteras. Desde fuera, Doñana se ha visto como un elemento absolutamente singular que ha centrado la atención de actores muy distintos, institucionales y de opinión pública, también académicos de las ciencias sociales que ponían de manifiesto su consternación por la dificultad de gestionar un problema como éste en un espacio donde claramente hay menos agua que la demandada, y que por tanto necesitaba otro tipo de acuerdos. Estábamos en el centro de la atención pública internacional y ahora les mandamos un mensaje muy importante.

–Hay ya 350 millones encima de la mesa pero sin destino concreto. ¿Se centrarán sólo en los municipios afectados o será extensible para toda la provincia?

–Estamos hablando de la comarca que se ve afectada por la existencia del Parque Nacional o la disponibilidad de recurso hídrico. No hablamos de personas ni de propietarios de suelo, hablamos de términos municipales, y la definición de ese espacio es muy importante. Hay que ver si son sólo los municipios de la Corona Norte o si esto se amplía a otras zonas. Será uno de los elementos de debate que debemos atender con mucho cuidado y con el máximo consenso, con la Junta en primera instancia.

–Huelva tiene enormes carencias y demanda infraestructuras, no sólo hídricas, que impulsarían la economía local. Aquí se entiende que el desarrollo de esta zona va con toda la provincia.

–Nuestra vocación es acompañar lo más que se pueda a todos los ciudadanos pero hay que ver exactamente qué problema se pretende resolver y cuáles son los medios más adecuados. Huelva en estos momentos cuenta con otras alternativas y desafíos en los que el Ministerio también está muy presente y que deben ser conciliadas con la visión del territorio. Debemos ir viéndolo con cuidado pero ahora estamos concentrando nuestros esfuerzos en Doñana. Y no significa que no debamos hacer otras cosas en otros muchos sitios, pero tampoco podemos decir en estos momentos que vayamos a cubrir las demandas de todo el territorio.

–Sí siguen pendientes muchas infraestructuras del agua para ejecutar en su totalidad el trasvase de 19,9hm3 del Tinto-Odiel-Piedras. ¿Va a entrar en el acuerdo marco que se aceleren?

–En esto sí estamos trabajando. Al llegar al Gobierno nos encontramos con que la mayor parte de estos proyectos no existían, sólo estaba su nombre en un papel y no estaban trabajados ni contaban con una propuesta específica. Esto explica en gran medida el tiempo que hemos tardado en poder activar definitivamente las obras, porque son siempre proyectos complejos. En relación con Doñana y la reducción de la presión sobre los acuíferos, lo más significativo, evidentemente, es el trasvase desde la Tinto-Odiel-Piedras y el desdoblamiento del túnel de San Silvestre, y ahí se va avanzando razonablemente bien. No significa que no se necesite activar el resto de obras que aparecen en el anexo, pero es verdad que hay que hacerlo con cuidado para poder garantizar el máximo respeto, desde el punto de vista del procedimiento y de la calidad del agua de la que hablamos. Hemos incorporado otras medidas que también son muy importantes y que en principio no son competencia del Estado, como incrementar la inversión en depuración y recuperación de agua para poder reutilizarla y que esto reduzca la presión sobre agua fresca. Y esto afecta al saneamiento de Huelva muy directamente y al de Sevilla, que también nos libera agua que acabará llegando al Guadiamar o al recrecimiento del Agrio. Hay distintas cosas que están activadas, en distintas fases de tramitación, adjudicación o ejecución, pero que ya cogen una velocidad de crucero. Muchas de ellas acaban en 2024, otras en el 26. Queda pendiente plantearnos en algún determinado momento si se necesita incrementar la dotación de recurso no convencional a través de dotaciones para desalación. Seguro que surgen nuevas medidas a lo largo de estas semanas, y probablemente en los meses posteriores.

–¿Y la presa de Alcolea?

–El tema de Alcolea es sensible. Aquí es muy importante estar seguros de que se trate de agua sin metales pesados y que sea apta para consumo y uso. Es la parte técnica más compleja que siempre nos ha dificultado avanzar al ritmo que se esperaba. Pensemos que en un principio era una infraestructura para laminar avenidas [del río Odiel] y esta oportunidad de utilizarla como agua para consumo sobrevino después. Tenemos que resolver la cuestión de la garantía de la calidad del agua porque el compromiso es hacer las cosas con plena seguridad hídrica. Seguro que sale a relucir en este punto. De hecho, una de las cosas que también vemos clara es que con el trasvase de 20hm3 del Tinto-Odiel-Piedras al Guadalquivir para reducir las presiones sobre el acuífero, más el programa de compra de derechos de fincas, podemos dar cobertura no solamente a las expectativas de lo que en principio tenemos comprometido para Doñana sino generar alternativas para la disponibilidad de agua.

–Hablan de cuatro semanas para un acuerdo final. ¿Estará en octubre?

–Tenemos propuestas ya e imagino que la Junta también. Escucharemos a todo el mundo pero es bueno trabajar de manera intensa, concentrada, y sobre esa base presentar ese programa conjunto, Y si hay alguna cosa más que surge, se estudiará. En principio es bueno darnos estas cuatro semanas y tener el marco de actuaciones disponible a final de mes, o principios de noviembre como muy tarde.

–¿Y lo volverá a presentar con Juanma Moreno?

–Entramos en una nueva fase, en la que empieza a cristalizar una etapa de entendimiento y colaboración leal. Me encantaría ir con el presidente Moreno a visitar el Parque Nacional. Me encantaría que celebrásemos juntos una reunión del Consejo de Participación de Doñana para explicarles el acuerdo en persona, y escuchar sus inquietudes y sus propuestas. Porque tenemos, queremos, escuchar las propuestas de los vecinos. Quisiera que les pudiésemos presentar los dos, en persona, el marco de propuestas concretas en un mes, en cuanto lo tengamos.

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