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Un valverdeño se lanza al mercado internacional con su empresa familiar de calzado

  • Javier Morato, exfinanciero, crea la marca JMVC para comercializar zapatos de diseño masculinos

Materiales empleados por la marca valverdeña Materiales empleados por la marca valverdeña

Materiales empleados por la marca valverdeña / @javiermoratoshoes

El onubense Javier Morato dejó la banca para crear su propia firma de zapatos para hombre, JMVC, una marca de diseño nacida en Valverde del Camino, con una larga tradición en la fabricación de calzado, con la que aspira a conquistar los mercados internacionales.

Morato tiene 41 años y trabajó durante años en el sector financiero, aunque desde pequeño siempre ha estado muy vinculado al mundo del calzado, al que toda su familia se dedica desde los años sesenta. De hecho, Valverde es un pueblo de 13.000 habitantes conocido por su industria de calzado, especializada en la fabricación artesanal de botas, como la campera, la tejana o la de montura.

“Me he dedicado durante veinte años al mundo de la banca, llevando traje y utilizando calzado formal. Siempre echaba en cara a mi familia que teniendo zapateros en casa tuviera que comprar los zapatos fuera. Este es el leitmotiv, el nacimiento de Javier Morato”, explica en una entrevista este financiero convertido en diseñador.

Morato comenta que JMVC “intenta coger todo lo bueno de Valverde, de la tradición artesanal, de saber tratar la piel, de tener esos valores de la empresa familiar, y lo traslada a un producto no tan de nicho como el boto de Valverde”.

JMVC produce en la fábrica familiar, que tradicionalmente ha trabajado para terceros, y emplea por ahora a una docena de personas. La firma nace como marca propia de zapatos de hombre, con una línea clásica y “atendencial” y otra más “transgresora y moderna”, siempre con un claro cliente objetivo: el dandi, el hombre que se distingue por su elegancia y refinamiento en el vestir.

Zapatos para todo

Los zapatos de Javier Morato cuestan unos 250 euros de media en España. Según el diseñador, son creaciones que se pueden llevar tanto “en el ámbito laboral más formal” como sin traje, “permitiendo al cliente poder combinarlo con distintos outfits o conjuntos”.

Este mes de noviembre sale a la luz su primera colección completa, Timeless Collection, con una línea más atemporal y clásica con zapato negro o marrón, a través de los modelos Oxford, Slippers o con hebillas, junto con variantes rompedoras en cuanto a color, como los tonos burdeos, y más exclusivas, con estampados atrevidos e incluso pedrería Swarovski.

“Aportar valor añadido en este sector es complicado”, reconoce Morato, que explica que la firma busca posicionarse en un punto intermedio que destaque por la fabricación artesanal, pero que también refuerce el servicio como elemento distintivo de la marca y clave en su consolidación.

“Vamos a dar un servicio adicional gratuito de asesoramiento a través de un personal shopper (asesor personal de compra), que podrá visitar al cliente con el producto cuando éste quiera”, explica.

Morato precisa que este servicio irá a cargo de una compañía externa, que comenzará con dos pruebas piloto en Madrid y Barcelona, donde se ubicarán dos almacenes con existencias y equipos de asesores para poner en marcha la iniciativa, que pasarán previamente por un proceso formativo en la fábrica de Valverde del Camino.

Además, el cliente podrá visitar el taller siempre que lo desee, diseñar su propio zapato, eligiendo pieles y colores, y dispondrá de toda la información acerca del proceso de fabricación y de la firma.

“Así sabrá por qué el zapato vale lo que vale, con qué trabajamos y cómo lo hacemos”, añade el empresario onubense.

JMVC estrenará web también este mes y en diciembre ya será posible comprar el zapato Javier Morato en puntos de venta físicos en Barcelona, Madrid y Andorra.

Aunque Santander, Bilbao o Marbella podrían acoger futuras aperturas en 2019, la firma se centrará el año que viene en iniciar su expansión por Europa en ciudades como Milán (Italia), Oslo (Noruega) o Düsseldorf (Alemania).

La compañía está pendiente de cerrar una ronda de financiación por importe de 500.000 euros, en parte para afrontar los cambios en la producción necesarios para fabricar el producto.

Próximamente, Morato tiene previsto trasladar la fábrica a otro local en Valverde del Camino, más grande y con el taller abierto a la calle, lo que permitirá ver desde el exterior el proceso de fabricación del zapato.

La nueva fábrica será también una escuela taller, “con el objetivo de atraer talento a Valverde del Camino y que los empleados puedan obtener una certificación europea”, gracias a los acuerdos bilaterales que ha establecido la compañía con la Arsutoria School de Milán y la Escuela Internacional de Diseño (IED) de Barcelona.

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