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Sánchez y sus 'lecciones de historia'

Adjudicarse un lugar en la posteridad demuestra que el presidente antepone su figura personal a cualquier proyecto político y al ejercicio colegiado de Gobierno

Que el presidente del Gobierno tiene tendencia al culto a su propia personalidad no es una novedad, tras haber cumplido algo más de cuatro años en el Palacio de La Moncloa en tres legislaturas. Sin embargo, esa tendencia nunca se había hecho tan evidente como ayer, cuando Pedro Sánchez se autoadjudicó un papel relevante en la historia de España, sin ni siquiera haber concluido su etapa al frente del poder Ejecutivo. Durante un acto homenaje que el PSOE celebró junto al Ateneo de Madrid para recordar y reconocer a la escritora Almudena Grandes, fallecida hace un año, Sánchez afirmó: "Una de las cosas por las que pasaré a la historia es por haber exhumado al dictador de un gran monumento como el que construyó en el Valle de los Caídos". Con la frase no sólo se adjudica un lugar en la historia, sino que demuestra un cierto delirio de grandeza y un individualismo poco frecuentes incluso entre la clase política, muy dada a darse más importancia de la que realmente tiene. La construcción sintáctica pone de relieve que antepone su figura personal a cualquier proyecto político y al ejercicio colegiado de un Gobierno. Todo ello al margen de que el mérito que se atribuye por la exhumación del dictador es más que discutible que vaya a ser tan relevante en la historia de España. La ausencia de humildad que denota ni siquiera se puede disculpar porque estuviese eufórico tras haber sido elegido presidente de la Internacional Socialista el pasado fin de semana. No sólo está seguro de que pasará a la posteridad, sino que afirma sin rubor que habrá varios motivos para ello. Y sería -por ridícula- cómica si no fuese porque es todavía el presidente del Gobierno. Es la constatación palmaria de que en Sánchez la desconexión con la realidad que se le atribuye a todos los que han sido inquilinos de La Moncloa es aún más acusada. España vive momentos de incertidumbre social y económica y estas lecciones de historia del presidente Sánchez en nada ayudan a despejarlos.

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