Voces nuevas
María Fernández
¿Éxito o fecha de caducidad?
Los comienzos de enero siempre han traído las lógicas preocupaciones que rodean a estas fiestas tradicionales, llenas de espíritu familiar y de ilusiones infantiles, de lo necesario para que todo quede bien.
Recuerdo como al principio de los años cincuenta del pasado siglo, la iluminación de la ciudad era escasa en adornos navideños y sólo existía alumbrado especial y muy sencillo en la calle Concepción.
Sucedió una anécdota que hizo sonreír a muchos en la predicación de la Misa de doce, del templo concepcionista.
Cada domingo, en esta ceremonia religiosa se esperaba la oratoria de un sacerdote muy preparado que levantaba expectación entre los asistentes cada semana en el templo lleno de fieles. El domingo antes de la celebración de la Epifanía, desde el pulpito se comentaban razonamientos sobre la certeza histórica de los Reyes Magos, quienes eran, de dónde procedían y el encanto que les rodeaba. Ya en la ciudad, y particularmente en el Almacén municipal de la calle Rafael Guillén, se iban montando las carrozas para la Cabalgata, modestas pero muy lucidas. Y sucedió que el orador sagrado que había profundizado en estudios históricos y geográficos sobre la presencia de los Magos de Oriente ante el Portal, afirmó que había inexactitudes que deberían corregirse, sobre el número de Reyes que acudieron al Portal de Belén con los presentes de oro, incienso y mirra y afirmó que posiblemente no eran tres, que fueron… ¡doce!
Muchos de los presentes levantaron las cejas con asombro y otros no pudieron por menos que dejar escapar una sonrisa.
El que lo pasó peor fue el Secretario del Ayuntamiento, presente en el acto, persona muy religiosa y defensor de los intereses municipales que, sin poder contenerse, dejó escapar en voz baja unas palabras de asombro: “¡Lo que nos hacía falta, con escaso presupuesto, y a una semana de la Cabalgata!”.
A la salida de la Misa, en las reuniones del Bar América y en el Onuba no se hablaba de otra cosa.
Era la vivencia de una Huelva, sencilla y familiar, camino de su futuro que hoy es espléndida realidad y donde el Ayuntamiento y su alcaldesa, nuestra querida Pilar Miranda al frente, nos ofrece una ciudad en la alegría de luces, colores, y actividades como de pequeño nunca podíamos soñar.
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