Notas al margen
David Fernández
El PSOE ha desconectado de la mayoría
Huelva sólo tiene una autovía que la conecte con el exterior. La A-49 lleva por el este a Sevilla, y al oeste, hasta la frontera con Portugal. No hay otra más, ni al norte ni al sur.
La provincia onubense sólo cuenta con dos líneas de ferrocarril. Una llega a Sevilla, con cuatro trenes por sentido al día, y alcanza Madrid, con uno diario en cada dirección; y otra la une con Zafra, sur de Badajoz, hasta donde sólo circula un tren por sentido los fines de semana, sin seguir más allá.
Huelva no tiene aeropuerto. Es la única provincia costera de España, junto a Lugo, que no dispone de uno. Tampoco en éste, el momento de mayor crecimiento nacional y mundial del tráfico aéreo.
Sí disfruta de una línea marítima para ir en ferry a las islas Canarias, única conexión existente por ahora para pasajeros.
Esta es la realidad de Huelva. Vías secundarias al margen, la provincia únicamente está comunicada con el exterior a través de una autovía que desde 1990 le une sólo a una de las tres provincias con las que limita; y desde 2001, hasta Portugal. La A-49 es la segunda de Andalucía con mayor tráfico diario, y es también una vía peligrosa, por la propia densidad de la circulación rodada –y con mucho transporte pesado– y por el mal estado del firme, revelado con los temporales de los últimos años. Retenciones, ruedas reventadas y otros inconvenientes más se han incorporado al riesgo de su uso.
Lo del tren es de sobra conocido. Las líneas actuales pueden ser equiparadas a vías convencionales de la red de carreteras, a la espera de que se ejecute una autovía, el nuevo trazado de alta velocidad, que no llegará antes de 2035. Si no hay más contratiempos. Hasta entonces hay que seguir con un trazado diseñado en 1880, con reformas ejecutadas 110 años después para la electrificación y la mejora de tramos curvos.
El terrible accidente de Adamuz, que tanto dolor ha dejado en Huelva, ha puesto en evidencia el aislamiento de esta provincia. El corte de la línea en el fatídico tramo de Córdoba mantiene a Andalucía sin comunicación ferroviaria directa con Madrid, supeditada a servicios alternativos de Renfe y de otros medios de transporte. Y también a merced de puntuales cortes por las borrascas.
Pero en Huelva las opciones son muy diferentes al resto de provincias, muy inferiores: hacer un viaje de casi ocho horas y media combinando trenes y autobuses como sucedáneo ferroviario; o coger directamente la carretera, en autocar o en coche particular, con el riesgo de acabar en el arcén con una rueda destrozada. El abanico no se abre más aquí. Ni a través de la línea de Zafra, por ejemplo con el Intercity a Madrid que se perdió más de cinco años atrás. Ni con una autovía directa a Extremadura para salir al resto de España. Otras provincias tienen la posibilidad de avión con un aeropuerto propio, y ha sido una alternativa muy demandada estas semanas de desconexión ferroviaria. Pero aquí no lo es. Con aeropuertos en Faro y Sevilla a casi hora y media, pesa la condena a otra odisea de suma de transportes y multiplicación de tiempos de viaje.
El desamparo que sienten los onubenses es el que sufre, objetivamente, la provincia arrinconada en el suroeste español. Está desconectada del resto del país, aislada y olvidada, con mínimos canales de entrada y salida, que, además, están en mal estado como evidencian los frecuentes temporales.
El AVE será un gran avance pero no lo es todo. Mientras llega (y crucemos los dedos para que no se sacrifique por inversiones en la red ya existente), hace falta reforzar de manera urgente el servicio de Huelva. Nuevos trenes, más conexiones y un mejor servicio, incluyendo una alternativa extremeña a Madrid, como había antes, y estas semanas se echa de menos.
Ni los onubenses ni sus visitantes pueden permitirse esperar, al menos diez años, a que abra esa línea de alta velocidad. Hay muchos avisos a los usuarios del tren: averías, retrasos, episodios deplorables, y ahora un terrible accidente del Alvia de Huelva, que aunque apunte en otra dirección, es una desgraciada carga más en la lamentable realidad que sufren los onubenses que viajan al resto de España.
Urge también una solución para el aeropuerto. Es, aparentemente, la más sencilla y la más rápida. Hay un proyecto 100% privado que sólo espera la autorización pertinente de la Administración para construirse y operar. Es gratis para las arcas públicas y, aún así, se ha convertido en una patata caliente para escenificar las pugnas políticas entre administraciones. No consideran que traerá una nueva vía de conexión de Huelva con el exterior, y también nuevas posibilidades económicas e inversiones, que no pueden llegar si tenemos una única autovía, llena de baches, y una vía de tren del siglo XIX.
Falta en Huelva el AVE: el proyectado a Sevilla y el necesario a Portugal. Faltan mejores trenes hasta que llegue la alta velocidad en los próximos años 30. Faltan más autovías que abran nuevas salidas con las vecinas Badajoz y Cádiz. Y falta ese aeropuerto que no precisa de dinero público.
La provincia de Huelva necesita conectarse al mundo y reducir su dependencia filial de Sevilla, su única puerta al exterior. Así se favorecerá su desarrollo y los onubenses dispondrán de las mismas oportunidades para competir que el resto del país. Y se les rescatará de su aislamiento, más triste que nunca. Tras los focos del luto, ahora queda aquí la oscuridad del olvido y la soledad.
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