Pesar, admiración e indignación

24 de enero 2026 - 03:06

Nunca resulta fácil escribir un obituario y me gustaría no se interpretara este escrito como tal sino como la manifestación de las sensaciones expresada en el título

Pesar, sin duda alguna, por la trágica pérdida de vidas humanas, muchas cercanas por el paisanaje y algunas por amistad directa o años de compartir la batalla de salvar vidas en nuestro desempeño profesional hospitalario. Y así seguro que estarán sintiendo, también, aquellos con cercanía o familiares de quienes en esta tierra nuestra, sabemos de retrasos, parones en las llanuras de la Mancha, vibraciones por Despeñaperros o traspasos hacia autocares por cuatro gotas de lluvia… cuando no el abandono de horas en cualquier punto del trayecto, pero nos era imposible imaginar que ese tren nefasto, ni siquiera los traería hasta la histórica estación llamada “Huelva término”. Sarcasmo maléfico por el que no queda más que rezar y recordar, cada cual, los momentos vividos con ellos.

Expresado, pues, mi pesar desde el respeto y las condolencias para sus próximos, hago manifestación de mi admiración a esos Andaluces de Adamuz que no esperaron, órdenes, protocolos, burocracia… sino que lo dieron todo por quienes necesitaban ayuda, socorro, consuelo, escucha… y sin preguntar nada, se convirtieron en refugio y calor humano hacia un prójimo que no conocían y los necesitaban.

Así, al pesar general, uno mi rendición de pleitesía a ese pueblo de Adamuz, protagonista de un heroísmo excelso.

Dicho esto, intentaré que la indignación no pueda más que el buen criterio ciudadano y democrático.

Señores del Gobierno, con esta tragedia ponen colofón a su permanente ejercicio de hipocresía y cinismo, aunque no seré yo quien los descalifique con terminología insultante como, supuestamente, ustedes indujeron a la ciudadanía ofendida ante situaciones críticas en otro tiempo. Sí que les digo no busquen debajo del “balasto” un responsable a quien señalar. En este caso, las competencias son exclusivas del Gobierno y, por tanto, sólo un comentario: “el progresismo”, si no se acompaña en su crecimiento tecnológico, de competencia, presupuestos, honradez y mantenimiento, acaba en tragedia. A los hechos me remito.

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