El odio que nos lleva

11 de febrero 2026 - 03:07

Mucha gente de este país odia a Pedro Sánchez. También mucha gente de fuera, miren si no al milmillonario Musk, lo odia bastante. El otro día, una camarera en un bar de Huelva, tendría unos treinta años, también me manifestó que odiaba a Pedro Sánchez profundamente, “lo mataría si estuviera aquí”, llegó a decir. También se odia mucho hacia la derecha, no se crean, a Vox y a su Abascal y a lo que representan, y a muchas otras cosas, demasiadas. Hay incluso odiadores profesionales que viven de ello, tenemos a un Vito Quiles que va pasando por las plazas políticas que le amparan demostrando su fortaleza como comunicador de mierdas varias. Observo que el odio está en la atmósfera, aparece continuamente en encuestas, comentarios, en contextos, en noticias, en delitos. Vivimos con la carga emocional de tanto rencor que, en fin, que no es sano, y además genera cada vez más y más.

El vehículo de un odio tan vigoroso parece que son las plataformas, y la capacidad que tienen para trasladar emociones, pero el combustible que usan todas ellas y sus voceros es siempre el miedo, y la pobreza; miedo a borbotones, ¡que vienen a quitarnos el trabajo! Un pavor que se derrama continuamente para conseguir objetivos, para condicionar a consumidores y a ciudadanos, para incrementar las cuentas de resultados a todo trapo. El odio es un negocio, y el miedo su perfume. Desde las dichosas alarmas para proteger nuestras casas, hasta las oficinas “antiocupa” que crecen como hongos en tierra húmeda, vemos los signos del miedo de nuestros tiempos en ellas; por cierto, Huelva, mi ciudad, también tiene otro de esos servicios públicos antipánico: una flamante oficina contra la ocupación, ¡qué pena!, usar bulos y financiación pública para sumar más miedo y odio, para, por otro lado, hacer que miremos donde a algunos les interesa, sin percatarnos de lo fundamental.

Sin embargo, a pesar de todo el odio que expreso, una encuesta reciente de la fundación Contexto y Acción dice que la mitad de la población manifiesta no odiar, por favor ¡que no odien más fuerte! Para que cambiemos el perfume del miedo por el de la tolerancia, por el de la empatía, por el de la confianza. Necesitamos cortar por lo sano la cultura del odio, necesitamos que los no odiadores triunfemos.

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