El lado bueno
Ana Santos
VII Feria Transfronteriza de Arte Contemporáneo
El ambiente de febrero se torna con diversas tonalidades, la brisa cambia de lo religioso a lo profano poniendo a prueba esa materialidad humana que no deja de profundizar siempre en sus constantes de fe.
Cuando las fiestas patronales de Hueva dejaron ese rastro devocional y festivo, alfombrando los sueños con esa capa leve y vegetal que nos hace soñar en la tradición, envueltos en la capa transparente de los palmitos, ya el que llaman loco de los doce meses del año, nos trae un perfume de incienso que en elegante columna de humo se eleva en los altares.
Para quien lo dude, la tradición cofrade onubense abrió su puerta santa, de amor y devoción, con el primer Quinario del año, que desde siempre nos ofrece, cuando enero termina, la Hermandad de la Vera Cruz y Sagrada Oración en el Huerto. Desde muy niño siempre asistía, con mi padre, al anual quinario que nuestra Hermandad ofrecía de acuerdo con sus Estatutos.
Era la Concepción cuna de una espiritualidad mantenida por aquel buen párroco de Valverde, José Manuel Romero Bernal, que le tocó la reconstrucción del templo, tras el paso de la barbarie del 36, con la noble ayuda y colaboración de las Hermandades de Semana Santa, para un nuevo y floreciente punto de partida.
El Quinario era como los de ahora, menos algunas cofradías que, por motivos que respeto, los acortaron a un Triduo, cuando las Novenas ya parecían largas en su celebración. Pero, cuando se llegaba a la función solemne de clausura, los onubenses de aquella época nos admirábamos con la gran sonoridad que acompañaba a los cultos, con las prestigiosas capillas musicales en la que intervenían destacadas voces de figuras muy reconocidas que se desplazaban desde Sevilla.
Los altares eran deslumbrantes y la asistencia de fieles masiva. Era la estampa de una Huelva que ya encendía la llama de un deseado y fervoroso procesionar en la Semana Mayor.
Todo aquello me parece la semilla de lo que hoy disfrutamos y sentimos devocionalmente en nuestra Hermandades.
El primer Quinario ya ha alzado la Cruz y comienza lentamente un tiempo de preparación.
Ahora nos queda una reflexión más de febrero, pero esa de carácter materialista, profano y bullanguero, merece otro capítulo.
En el claroscuro de la vida, la danza se acompaña de muchos ritmos, y cada día, cada mes del año, nos invita a recordarlo.
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