Amigos

15 de enero 2026 - 03:07

Entre las palabras bellas que marcan a uno en la vida está esa que define el afecto, la cercanía, la auténtica hermandad. Esa palabra que define todo esto es la de: Amigo.

La amistad se define en las personas de una forma entrañable, verdadera, sin barreras. Es como un espejo de nuestro propio ser que seguirá enviándonos reflejos, aunque pasen los años y el plazo se acabe.

Vivimos un nuevo tiempo en que todo se pone en balanza de valores, en que todo se analiza hasta el final, un tiempo en que apenas nos fiamos de nada porque dudamos de la autenticidad de hechos y palabras.

El año que se fue hace pocos días se llevó también a algunos amigos que nos dejaron para siempre el recuerdo de su afecto y la admiración de sus tareas, compartidas en muchas horas a su lado.

En este nuevo caminar tan desconocido de la vida, queda la luz de personas a las que debo un cariñoso recuerdo. Uno de ellos es Manolo Flores Caballero. Amigo intachable, de aspecto serio, pero de espíritu noble, joven y veraz. Un intelectual estudioso que sabía moverse en muchos aspectos de la ciencias y letras. Compartí con él la alegría de publicaciones señeras para Huelva. Recuerdos sus visitas al Instituto de Estudios Onubenses, donde nacieron muchas de aquellas páginas sobre el estudio y el análisis histórico de las Minas de Río Tinto. Sus teorías sobre la economía, como gran profesional que era desde su cátedra en Madrid y en Huelva y finalmente ese estudio inacabado que nos ha dejado sobre temas económicos relacionados con el nacimiento y desarrollo del continente americano.

Manuel Flores Caballero nos deja un curriculum amplio, hondo y claro en su valer. Una estela de sus trabajos que ahora sin su presencia quedan más dentro de nuestro corazón.

Supe, por mis aficiones históricas colombinas, de su interés por esta causa que tanto une a Huelva en la empresa Descubridora de un Nuevo Mundo.

Hombre de pocas palabras, pero de extenso pensar, que se fue como solía hacer la cosas en su vida, en silencio, dejándonos la terrible angustia de la ausencia.

La ausencia de un amigo nada lo cubre. Su recuerdo se hace nueva vida y la admiración que por él sentimos, en el caminar de nuestros trabajos, es ya senda que marca esa amistad que se confunde con la eternidad. Gracias Manolo, por tu amistad y ejemplo.

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