América para los americanos

10 de febrero 2026 - 03:08

Las gatas están prendidas después de la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl. No nos engañemos, mi Benito favorito sigue siendo el canario universal –Pérez Galdós, por supuesto–, pero este, más contemporáneo, gana enteros gracias a su discurso, coherente y profundamente humano, como volvió a verse el lunes.

Lo de ayer fue una fiesta de celebración de la identidad puertorriqueña. Los bailarines formaban un caos sincronizado para conseguir ese efecto de fiesta callejera. No hay uniformes porque en la vida no hay uniformidad. Bad Bunny enarboló la bandera de su país como cuna del reguetón homenajeando a algunos de los grandes clásicos. Dale don dale, la Gasolina y Perrea baby, figuraron entre los éxitos de un género musical muy criticado pero que ha puesto a bailar al mundo entero.

El estadio casi se cae cuando Ricky Martin cantó mi tema favorito del último disco del anfitrión, Lo que le pasó a Hawai, contra la turistificación y la pérdida de identidad, algo que aquí también conocemos muy bien. Turistas, que no viajeros, consumen nuestra identidad cultural como si fuéramos un parque de atracciones. El Eurodisney del folclore. Me enferma, y a Benito también.

Somos identidad y somos cultura, cuestiones que, aunque siempre han sido importantes para anclar la dignidad del ser humano, en estos tiempos líquidos en los que todo se diluye, se franquicia y se estandariza, vuelven a cobrar protagonismo.

Las necesitamos como el aire, porque es el espíritu lo que nos sostiene al final de un día cargado de horas de trabajo que no siempre conducen a una vida digna; un día repleto de sinsabores, de esfuerzos, de lucha, que no puede ser sólo trabajar, no para la identidad hispanolatina, en la que disfrutar los pequeños placeres de la vida cotidiana es imprescindible (por la mañana café, por la tarde ron). Reconquistar el terreno cultural no es sólo un acto político sino también de supervivencia.

En su Make America great again, Trump olvida deliberadamente que América tiene norte y sur. En su empeño por confundir el país con el continente, desdeña que América es un conjunto de culturas y de países. El corazón de la actuación es la vindicación de Puerto Rico, el estado que no es estado sino colonia, pero concluye con una celebración de todas las banderas del continente americano, una provocación en un Estados Unidos donde el ICE acapara portadas. Porque como dice Benito al terminar su función: Dios bendiga a América. Entera.

stats