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Estados UNIDOS le ha declarado la guerra a la agricultura andaluza, sin venir a cuento. Exportaciones españolas de aceite de oliva, aceituna de mesa, vinos, lácteos y quesos están amenazadas con un arancel del 25% por un contencioso aeronáutico euroamericano. En la lista hay también vinos y quesos franceses; cafés, galletas y gofres alemanes; whisky y dulces británicos o quesos italianos. Si añadimos un 10% para productos aeronáuticos, las medidas suman 7.000 millones de euros.

Trump está en su salsa iniciando una batalla comercial contra Europa, a la que considera casi tan mala como China, sólo que más pequeña. Se le olvida que China es un rival comercial, político y militar de su país, mientras la Unión Europea es su aliado estratégico. Es más, desde la II Guerra Mundial y sobre todo durante toda la guerra fría, Europa ha sido un protectorado militar americano y un buen cliente de su armamento, en primera línea de riesgo por el despliegue de misiles.

Esta guerra de aranceles tiene varias vertientes. En primer lugar es un contencioso comercial clásico, de los muchos protagonizados por USA y la UE. En los primeros años 90 hubo medidas agrícolas de protección y represalia durante la Ronda Uruguay. El conflicto actual se inició hace 15 años con una doble acusación ante la Organización Mundial de Comercio por ayudas públicas a Airbus y a Boeing. En segundo término, Airbus se ha convertido en el líder mundial en un sector que era un monopolio americano hace medio siglo, sobre todo por el éxito del A320, mientras Boeing ha suspendido la venta de su 737.

Algunas de las ayudas europeas han fracasado, como las destinadas al superjumbo A380, cuya fabricación se abandonó. Pero eso no ha impedido que la OMC falle a favor de EE UU y facilite este ataque arancelario selectivo. Se esperan medidas similares contra Boeing, pero tardarán meses, y en este campo se considera que quien da primero da dos veces. El ministro español Luis Planas ya ha coordinado una estrategia con sus colegas francés y alemán; mañana se reúne con las comunidades autónomas, el martes con los sectores afectados y el miércoles tiene cita en Bruselas con la comisaria Malmström, a la que sólo le quedan quince días en el puesto. Europa prefiere evitar una escalada, pero podría tomar represalias contra la soja americana, sus motocicletas y su bourbon...

Otro aspecto del contencioso es el militar. Los americanos aprietan a los europeos para que gasten en Defensa al menos el 2% de su PIB. Algunos como España no llegan a la mitad. El interés de Washington incluye la compra de armamento americano. No quieren que les pase en el campo militar lo mismo que en la aviación comercial, por el auge de la industria europea de Defensa. Y entre los daños colaterales de esa batalla ajena está el olivar andaluz: un castigo para el líder mundial y una ventaja para competidores menores como Grecia e Italia. Injusto.

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