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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Asesinos que merecen prisión permanente

Crímenes como el de Valladolid merecen la prisión permanente revisable. Y la cadena perpetua, si existiera

Un hombre con antecedentes por violencia de género ha asesinado a puñaladas a su novia y a la hija de ésta, una niña de 8 años. Otra vez. ¿Hasta cuándo? Sorprende que una parte de la izquierda se siga oponiendo a la prisión permanente revisable para delitos como este. Cuando el PP la aprobó en 2015 los nacionalistas vascos y toda la izquierda se opusieron. Y el PSOE la recurrió, comprometiéndose a derogarla cuando gobernara.

En octubre de 2017, por iniciativa del PNV, se presentó una proposición de ley para anularla. Votaron a favor PNV, PSOE, Unidos Podemos, Compromís y Bildu. Ciudadanos se abstuvo, cometiendo otro de esos errores que le han llevado donde hoy está. En aquel debate se tachó la prisión permanente revisable de atentado contra el "principio de humanización de la pena, orientada a la reeducación y reinserción social" (PNV), "utilización de las leyes con fines políticos" (Bildu), "condena a pudrirse y no a resocializarse" (Compromís), negación del derecho de reinserción propia de un "partido reaccionario" que se ha salido "del marco europeo de derechos humanos" (Podemos), "innecesaria, inoportuna y mal concebida" medida nacida del "miedo" (PSOE), "populismo punitivo" y "demagogia punitiva" (Cs). No les importaba que figure en los códigos penales de Francia, Alemania, Reino Unido o Italia y que Estrasburgo la considere ajustada al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales.

En octubre de 2021 los socialistas rectificaron después que la norma recibiera el aval definitivo del Tribunal Constitucional. Y el pasado marzo apoyaron la proposición de ley presentada por PP, Cs, Coalición Canaria y Foro para incluir dos nuevas circunstancias agravantes en las que el asesinato se castigue con pena de prisión permanente revisable: ocultación del cadáver (ayer escribía sobre la tortura a la que el asesino confeso y condenado de Marta del Castillo lleva 14 años sometiendo a su familia) y reincidencia en el delito de asesinato. Se opuso Podemos recurriendo a los argumentos del "populismo punitivo" y la vulneración del principio de reinserción. Afortunadamente se impuso la sensatez. Quien, como presuntamente ha hecho el asesino de Valladolid, asesina a su pareja y a una niña de 8 años merece la prisión permanente revisable. Y, en mi opinión, la cadena perpetua, si existiera.

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