La alfombra roja de Sánchez
Las tablas del [aspirante a] rey Arturo
Si uno busca ‘Arzu’ en ese curioso mundo que es Wikipedia la foto que ilustra la información sobre el nazareno le asemeja más a un colega de Chimo Bayo que a un buen futbolista -como lo fue- o que a un buen estratega -como lo está siendo en su aún cortísima trayectoria en los banquillos-. Lo suyo sería poner hoy al preparador a nivel de un Dios todopoderoso, venerarle como a un mito viviente, situarle en un pedestal, decir no sé qué de la ‘Arzuneta’, verle en montajes graciosos, con una gorra de capitán, liderar a miles de chocos y gambas y otras cosas de ese estilo, ¿verdad? Lo mismo que se hizo con Abel, vaya, a quien primero se le mató, después se le santificó y al que se le acabó despidiendo (no sólo por culpa suya) con más pena que gloria. Siguiendo ‘a lo meme’, de esto va el ‘FURBO’ en estos tiempos, ya me entienden.
Lo cierto es que como el que esto escribe no deja de ser otra parte (minúscula) de este circoestá deseando poder soltar sobre él aquello tan manido de ‘Don Arturo García Muñoz Nadal Parera’; y Alcaraz Garfia, habría que añadir ya, en realidad. Porque lo suyo está teniendo un mérito tremendo mucho más allá de los resultados, que son los que son, y de las sensaciones, que son aún mejores que los resultados, que ya es decir. Hay entrenadores que, sin saberse muy bien cómo y por qué, caen de pie, otros caen con el trasero y otros son tan insulsos que ni llegan a caer. El de Dos Hermanas, y mira que los primeros partidos no cuajaron del todo, aterrizó que ni Comăneci; ha logrado devolver la ilusión a la gente y eso vale más que mil puntos seguidos. Se nota en el estadio, en la ciudad, en cualquier ambiente. Se notó en una ola que no se formó ni por mofa al rival ni por suficiencia, sino como alivio. “Nos lo merecíamos; ahora sí podemos luchar por todo”, vino a decir ese gesto, desaparecido del Colombino durante lustros. O así, al menos, lo viví yo.
Del estado de nervios, inseguridad y desapego anterior a lo de ahora va una distancia que ni la que hay con la Voyager 1. Pero esto es traicionero, ojo; un resbalón en cualquier momento nos pondría otra vez en tensión, porque a la meta hay que llegar aunque sea sin llantas. Eso sí, parece que el aspirante a ‘rey Arturo’ no va a dejar que se quede esto a mitad de camino. Es joven, pero tiene conocimiento y tablas. ¿Ven? Ya estamos con las hipérboles. Si es que no tenemos remedio.
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