El parqué
Sesión con subidas
Tenemos varios, sí, pero al haber llegado a este punto hay uno fundamental: ya no se puede parar; no se debe parar. Ahora que Jero es el Jero esperado, ése que da seguridad y firmeza en cada acción en la que participa; ahora que defensivamente no somos una verbena, que nos marcan poco y no cada vez que llegan como sucedía al inicio de curso; ahora que casi siempre hacemos más que el rival para ganar (y, ¡qué cosas!, ganamos mucho más que antes); ahora que la remontada es real y hemos pasado de mirar con recelo hacia abajo y de ver de lejos el playoff a soñar, de nuevo, con el primer puesto; ahora que la plantilla muestra bastantes más recursos que en septiembre (aunque me sigue faltando otro tipo que muestre más colmillo arriba, la verdad); ahora que vemos a un Recre reconocido y reconocible…, ahora el ritmo no puede aflojar.
La metamorfosis que se ve en el césped, salvo alguna excepción -lógica, porque aquí nadie pide que se sea el Brasil del 70 cada minuto-, deja en mal lugar a aquellos bienquedas apegados siempre al mantra de la paciencia; paciencia, en esta categoría, la justa, queridos. Un Arzu haciendo movimientos normales, en el campo y fuera de él, y demostrando que está actualizado y que de esto sabe un rato le ha dado la vuelta al equipo y a los ánimos como a un calcetín. Otro tema que hay que voltear, y eso sí que nadie sabe muy bien cómo hacerlo, es el arbitral: al penaltazo birlado en Lorca y a la expulsión rival perdonada, que pudieron haber aclarado muy mucho ese complicado día el panorama, se suma otro penaltazo el pasado domingo. Dos de dos de forma consecutiva: ya volvemos a las andadas. Si fueran jugadas dudosas (grises, como dicen los panenkitas), aquí nadie pondría el grito en el cielo, pero ante actos tan claros… En fin, que cada punto cuenta, oiga. Acuérdense, por ejemplo, del año del estreno en 1ª RFEF y a cuánto nos quedamos del playoff. Lo suyo es que tú dejes de ganar puntos por tus deméritos, no porque toque sisar.
Ahora falta el paso adelante de los de siempre. Ya el año pasado hubo síntomas de agotamiento (como para no) que no aparecieron en otros muchos cursos y el inicio de éste ha hecho mella en la animación y en la asistencia; la puñetera meteorología y que el ánimo ha estado, por unas cosas u otras, en otro plano, tampoco han ayudado, pero ahora ya toca, sin dudar. Si se gana en El Rubial porque estaremos más cerca de la cima y, si no, porque tendrá que seguir la escalada. Y el mejor arnés para las remontadas ya saben siempre quién lo da.
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