Análisis

FÁTIMA DÍAZ

Las diferentes caras de Oubiña

Mentiroso, delincuente, visceral, peligroso, irrespetuoso, un personaje con dos caras. Son algunos de los calificativos que le dedican a Laureano Oubiña personas que le han conocido en algún momento de su vida. El estreno en febrero de la aclamada Fariña, la serie de Antena 3 basada en el libro homónimo de Nacho Carretero, ha puesto de nuevo sobre la palestra el tema del narcotráfico en Galicia en los años 80 y 90. Uno de los personajes que aparecía en ella era Laureano Oubiña, uno de los patriarcas de la droga en España que, tras encadenar varias condenas y pasar más de 20 años en prisión, está ahora en libertad. DMax reconstruye su historia en el documental Yo fui un narco, que se ha ofrecido en doble sesión esta semana.

Como adelanta su título y ya hizo esta cadena en otro reportaje anterior que sigue la línea del género true crime, Yo fui un asesino (centrado en el crimen perpetrado por José Rabadán), el documental está explicado en primera persona por el propio Oubiña. Aunque Yo fui un narco va más allá de la figura de Oubiña y realiza un retrato real de la España de los años 80 y 90, cuyo contexto económico, político y social contribuyó a que Galicia se convirtiera en la puerta de entrada de la droga en Europa. El documental ofrece una completa visión del problema del narcotráfico en Galicia que en su día removió los cimientos de toda una sociedad y refleja también la lucha de las autoridades y fuerzas de seguridad para combatir esta lacra, incluyendo la Operación Nécora que culminó con la detención del propio Oubiña. El macro juicio del caso Nécora se convirtió en el mayor juicio contra la droga en la historia de España, que sentó en el banquillo de los acusados a más de medio centenar de narcotraficantes.

Pocos meses después del éxito de Fariña, este riguroso trabajo periodístico ha aprovechado que Oubiña tenía ganas de hablar después de, según sus propias palabras, estar "más de 22 años en prisión, he pasado por más de 42 cárceles y yo no he matado a nadie". "Una persona no nace contrabandista ni delincuente, te hacen las circunstancias. He sido toda mi vida un trabajador de lo legal y de lo ilegal", afirma el protagonista.

A pesar de sus manifestaciones y sus intentos de mostrarse humano, el documental no sirve para lavar su imagen después de más de dos décadas entre rejas y de convertirse en un personaje mediático cuyo rostro todos tenemos en nuestra retina. Con todo, cuando el narco aborda la muerte, en un accidente de tráfico, de Esther Lago, su socia y segunda mujer, vemos a un hombre que se derrumba y llora.

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