Daños colaterales en el Mobile
Daños colaterales en el Mobile
Corre la maledicencia por Barcelona de que cuando de acerca o se celebra el Mobile World Congress, que este año cumple su vigésima edición, pasa algo. Deben ser las fechas invernales o la cercanía de los idus de marzo. El caso es que esta vez lo que ha pasado es que a la alianza Trump-Netanyahu se le ha ocurrido atacar Irán y, consecuentemente, provocar un meneo general, con evidente especial incidencia en los países de la zona y daños colaterales en el comercio mundial.
La repercusión del conflicto en el Mobile ha sido inmediata. La suspensión de vuelos con origen o destino por esos países o que sobrevuelan su espacio aéreo ya supone una merma significativa en las delegaciones y empresas que tenían los billetes sacados y las estancias comprometidas. El president catalán, Salvador Illa, ha dicho que las incidencias han sido “muy restringidas”, tratando seguramente de quitar hierro. De momento, la organización se guarda aventurar cálculos del impacto para sus adentros, pero teniendo en cuenta las cifras que se manejaban, seguro que no va a ser un pequeño arañazo. Sobre todo para los sectores beneficiarios, para los que los daños son relativamente más dolorosos.
Estamos hablando de que estaba previsto que la principal feria mundial del sector iba superar los 100.000 visitantes y los 560 millones de euros que el evento tuvo el año pasado. Parte de ese monto se preveía para los apartamentos turísticos, por una ocupación del 91%, y ya no parece que sea un porcentaje tan alto, según aseguran en el sector. Lo mismo se puede decir de otros segmentos de la hostelería y de los negocios de ocio nocturno, que había calculado superar los 140 millones de euros. Se verá.
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