Cultura

Un estilo propio en la danza urbana

  • Daniel Barrera, del grupo Yo soy loco, lleva una década dedicado a este tipo de baile

Con Moonwalker, de Michael Jackson, se inicio Daniel Barrera en la danza urbana. Desde pequeño es un seguidor de la música y coreografías del desaparecido cantante estadounidense. Con siete años Barrera ya sabía hacer el baile del Caminante en la luna. Fue entonces, aprendiendo los pasos de esta pieza musical, cuando se dio cuenta que lo que estaba haciendo era danza urbana. Le gustaba todo lo que este tipo de baile conllevaba pero quería tener su propio estilo.

Con diecisiete años se metió de lleno en la danza urbana, mundo al que lleva vinculado una década. Es muy autodidacta, "en estos bailes es lo que se suele hacer, no hay muchas academias". Explica que "hay personas que se quedan en las coreografías" pero él aspiraba a más, a tener su estilo, a mostrar "la esencia de uno mismo".

Continuamente está formándose. Explica que realiza viajes para ver exhibiciones de grandes figuras de la danza urbana o aprovecha cuando estas vienen a España para verlas actuar. También hace uso de vídeos y de internet.

Aparte, Barrera desarrolla su faceta docente en Huelva. Comenzó hace siete años. En un principio daba clases en un bar, "que tenía un buen suelo habilitado". La iniciativa tuvo éxito y continuó en una asociación y actualmente imparte cursos de Urban Groove en la Fundación Cajasol. Tiene alumnos con edades comprendidas entre los cinco y los dieciocho años.

Indica que el único requisito para poder acudir a sus clases es "tener interés por la danza y un mínimo de ganas de querer aprender". Destaca que la danza urbana "es muy amplia y creativa" y se puede adaptar al físico de cada uno. "La flexibilidad no es imprescindible, ayuda, pero no es imprescindible, aunque ésta se desarrolla porque se trabaja". Lo que sí es importante es tener "un mínimo sentido del ritmo". En sus clases siempre trata "de sacar de cada uno su propio estilo". Subraya que con un curso el alumno ya sabe bailar danza urbana.

Se empieza a partir de los cinco años y no hay fecha límite para aprender. Comenta que es una buena alternativa de ocio para los jóvenes, porque "aprenden habilidades estupendas, no sólo es el baile, también aprenden valores".

Daniel Barrera forma parte además del grupo de danza urbana onubense Yo soy loco. Éste se creó hace cinco años. Lo forman compañeros de Barrera y alumnos suyos, "que han echado a volar y tienen sus propias dotes y su papel en el grupo". Son siete los componentes, aunque extraoficialmente son diez. Entre sus objetivos se encuentra "seguir actuando y compitiendo con el grupo, en pareja o individuales", así como organizar una competición en Huelva.

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