Exposición | Antonio Cazorla La abstracción detrás de un día de playa

  • El pintor onubense Antonio Cazorla presenta en Miami una evolución de su mirada a los paisajes costeros de Punta Umbría

Dicen que los cambios tienen siempre un componente de riesgo, sobre todo cuando el punto de partida es algo que funciona. Pero el artista siempre busca y quiere más. Quiere curiosear, ahondar, investigar, descubrir, interpretar, probar, innovar. Evitar el aburrimiento, claro. Porque la motivación siempre cuenta, mucho antes de que el hartazgo asome la cabeza a lo lejos. Y es así como Antonio Cazorla se ha hecho pájaro y ha mirado las playas de Punta Umbría desde otro punto de vista. Y es así como ha creado Low tide, ese cuadro cenital, desde las alturas, con la poderosa capacidad de convertir lo cotidiano en abstracción, y en una suerte de tragicomedia un retrato social estival al que todos estamos habituados en estas latitudes.

Esa otra perspectiva de la marea baja puntaumbrieña es la que Cazorla se ha llevado días atrás a Miami, a la Pulse Contemporary Art Fair, en la que ha participado con su marchante neoyorquino, la Bernarducci Gallery. Cuenta, cauto, que la respuesta ha sido buena. Bendiciones del galerista, de los seguidores habituales de su obra, entre los coleccionistas. Y no es fácil que así sea, cuando sus bodegones marinos o sus paisajes de dunas de su pueblo se han convertido en marca con su firma, cotizada más allá de su estilo, que los menos avezados siguen confundiendo con fotografías.

Ya las redes sociales se han convertido en termómetro de esa aceptación o detracción popular al resultado de esa puerta abierta y ese camino que puede tomar ahora el pintor onubense, aun consciente de que para algunos pueda resultar demasiado rompedor.

Desde su estudio de Punta explica que llevaba tiempo rondándole la cabeza probar ese cambio de mirada que los drones han ayudado estos últimos años a normalizar en el ideario popular. Es así que se ha valido de la tecnología para encontrar nuevas vistas que interpretar y ofrecer en sus cuadros.

'Low tide', 2018, óleo sobre lienzo, 195x230 cm. 'Low tide', 2018, óleo sobre lienzo, 195x230 cm.

'Low tide', 2018, óleo sobre lienzo, 195x230 cm. / ©Antonio Cazorla

“Me sorprendí cuando la vi. Es espectacular, por más fotos de playas que haya visto hechas por drones”, confiesa Antonio Cazorla, convencido de que Punta Umbría sigue transmitiéndole para su pintura lo que no consigue otro punto del mapa.

En Low tide [Marea baja] no hay dunas ni su característica flora que ha hecho universal el artista. Pero hay color, al que ha llegado en esa búsqueda en la que ahora anda, sin vértigo, por más altura que tome ese alejamiento de sus paisajes habituales.

Y la playa onubense se hace única en el color de sus aguas, alejadas también de alegorías idílicas. Porque el mismo paraíso que aquí se encuentra no necesita de disfraces ajenos. Es así como lo entiende Cazorla, que disfruta plasmando lo que encuentran sus ojos, figurando en la distancia, retratando en la cercanía.

“Acercándonos al detalle se despierta nuestra curiosidad -asume- y las personas interactúan como en un pequeño trozo de nuestro mundo: hablan entre ellas, miran sus móviles, juegan o simplemente pasean mientras dejan sus huellas en la arena”.

Y el suave oleaje dibuja la abstracción también en la arena, “por las franjas que definen la arena seca, la húmeda y el mar”, y le da alma y carácter, en ese hábitat tan real, ese “micromundo”, que dice el pintor, como el que se ve cualquier mañana de verano, ligeramente desplazado el sol de su punto más alto para ampliar la dimensión y reconocernos a vista de lupa.

Recorrido expositivo

Este lienzo de casi dos metros de altura es el primero de lo que promete ser una nueva serie exploratoria de las playas de Punta. En Miami se ha visto por primera vez y se verá en Nueva York, si antes no lo evita algún coleccionista que ya se ha interesado por él.

Lo siguiente pasará por Hong Kong, por otra feria de calado internacional, la Art Central 2019, en la que nuevamente la Bernaducci Gallery llevará una obra de Antonio Cazorla, que probablemente formará parte de esta perspectiva que ahora ya no sólo está al alcance de las gaviotas sueltas por nuestra costa.

Confiesa también Cazorla que siempre necesita sentirse “un poco libre, dentro de una pintura que ata un poco”. Esa es la frescura que aportan sus pinceladas a óleos que se alejan de la fotografía. Es el disfrute del arte, que ahora vuela más alto que nunca.

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