Flamenco

José Valladolid Rebollo ‘Pepe La Nora’ (y II)

Al cante Pepe La Nora, guitarra Manolo Sierra. De pie, Salvador, Camilo, P. Chaves y el gerente de González Byass. Al cante Pepe La Nora, guitarra Manolo Sierra. De pie, Salvador, Camilo, P. Chaves y el gerente de González Byass.

Al cante Pepe La Nora, guitarra Manolo Sierra. De pie, Salvador, Camilo, P. Chaves y el gerente de González Byass. / H. Información (Huelva)

A mitad de los años 50 del siglo pasado, nos reuníamos con cierta frecuencia varios amigos y aficionados: Antonio Toscano, Onofre López, Manolo Cayetano, José y Antonio Ramblado, Manolo y Pepe Azuaga, Pepe Briones y otros; algunas veces se incorporaba el padre del último citado, Pepe La Nora. Una enorme alegría para todos estar acompañados de esta insigne figura del flamenco, al que siempre habíamos admirado, queríamos, respetábamos, siendo nuestro maestro.

Pepe La Nora nos enseñó muchas cosas y secretos del flamenco, el saber escuchar y respetar al que canta, disfrutarlo en toda la extensión de la palabra. Buen amigo salvando la distancia de la edad existente, dispuesto siempre a cualquier favor, petición, o sugerencia, que le pudieras decir, siempre con una sonrisa en los labios, todo un auténtico caballero, elegante en el vestir, digno de todos los elogios, siendo un honor considerarse amigo suyo.

Conocí a mi querido amigo Pepe La Nora en las reuniones que antes he comentado, aumentando esta amistad. En los años 1960, casi a diario, se acercaba en el tren de Sevilla desde San Juan, a visitar a su hija Nora y su yerno Pepín Alvarado, a la confitería que estos poseían en calle Gravina, pasando por mi negocio en la calle Carmen, donde me recogía para visitar a nuestro común amigo Antonio Fernández en su negocio y juntos tomarnos un cafelito en el Bar Puerta del Sol, en La Placeta. Otras veces nos reuníamos al mediodía, al cerrar las tiendas en el Bar La Marina, Alfredo y Antonio Toscano, Antonio Fernández y Pepe de La Nora, donde nos encontrábamos con otra reunión de amigos bastante mayores que nosotros, excepto Pepe, entre los que citaré a don José Calero, el doctor don José Antonio Fernández Contioso, don José Mª. Jiménez, don Luis Zamorano, Miguel Correbulla, y un entonces joven abogado don Juan Mora Ortega, en las que lo pasábamos genial con estos señores, en las que tanto pudimos aprender con sus anécdotas y vivencias, en las que alguna vez más que otras salían a relucir temas flamencos y por supuesto, sin faltar algún que otro fandango de la tierra, y también organizar en Valverde, en la finca del Sr. Calero, una fiestecita con la asistencia de nuestro amigo Rafael Rofa Hijo y su guitarra.

En los comienzos de La Peña Flamenca de Huelva nuestro amigo Pepe, con cierta frecuencia acudía a la misma en compañía de sus amigos, como también nos acompañaba en algunas de las visitas y actuaciones que la entidad efectuaba a otras ciudades y peñas, con nuestros cuadros de cante, Pepe se encontraba en un muy buen momento artístico, al estar cantando con cierta frecuencia en reuniones de amigos, o en la propia peña, y en la suya de San Juan del Puerto, de tal manera que en el año 1977, se atreve a efectuar una nueva grabación discográfica, acompañado con los cantes de su hijo Pepe Briones, al que le agregan las grabaciones que efectuó con su hermano Curro, y las suyas propias el año 1929, comentadas antes, al que titulan Dinastía flamenca Casa de la Nora, con un rotundo éxito y gran aceptación entre los flamencos de ayer y de hoy. En ella ambos demuestran, una vez más la valía como cantaores flamencos a nivel nacional, el saber, el gusto, la meloja que derrochan en sus cantes, destacando en los fandangos, con su estilo y nombre de los más puros y significativos de nuestra tierra.

Pepe la Nora fue una persona que dejaba huella por donde pasaba por su manera de ser, admirado, querido, recordado, aparte de los citados anteriormente en la Peña Flamenca de Huelva todos los socios, así como los artistas que nos visitaban, eran amigos de Pepe. De manera especial, varios de ellos por su vinculación y cariño tengo que citar a Juan Castro, Ramón Gil, Eduardo Garrocho y Enrique Romero. Como también aquellos que compartieron escenarios, cantes y guitarras como Antonio Castillo Melero El Muela o Niño Barbate conocido con estos dos nombres. Niño Miguel, Paco Toronjo, Antonio Jaraqueño de niño, Antonio Sousa, Rafael Jurado, Eduardo Garrocho, Juan Carlos Romero y algunos otros.

El año 1973, la Peña Flamenca de Huelva acude con su cuadro de cante a la Peña Los Cernícalos hasta Jerez de La Frontera donde residen, en un intercambio cultural flamenco. En Jerez fuimos invitados a las famosas Bodegas de González Byass de esta ciudad, en la que nuestro amigo Pepe, "destapa el tarro de las esencias" cuando se puso a cantar por fandangos de su creación, en una tarde memorable, en la que los dueños de las mismas obligan al cantaor de San Juan a que firmara en una de las botas reservadas a personas ilustres que visitan dichas bodegas.

Después de esta visita a Jerez, fueron otras muchas las efectuadas por toda la geografía española, acompañados por nuestro querido amigo Pepe, derrochando la magia de sus cantes, como también los Viernes Flamencos vividos en la Peña, cuando al terminar la actuación de cualquiera de los artistas que actuaran esa noche, invitamos al mismo a departir un ratito con los aficionados de la entidad, agregándose nuestro entrañable "Noro", al ser y considerado un miembro mas de nuestro cuadro, pero con muchos más quilates que todos nosotros juntos.

Podríamos continuar citando otros muchos momentos vividos, con este gran hombre, excelente flamenco y maravillosa persona. Con lo expuesto he querido testimoniar y recordar sus cualidades artísticas y personales, aparte la aportación de su estilo propio de fandango, que hoy cantan todos los aficionados y profesionales, que sin duda de ninguna clase pasarán a la historia del flamenco y del fandango de esta tierra.

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