"Los vecinos de la Sierra estamos aislados, con un tren que tenía goteras y que ya ni siquiera circula": el cierre de la Huelva-Zafra lleva "al límite" a los ciudadanos
Los usuarios denuncian una situación "nefasta" tras un mes sin servicio ferroviario
Trayectos que duplican su duración, estaciones en ruinas y vagones con goteras -el tiempo que la línea estuvo en servicio- marcan el día a día de una Sierra que se siente "totalmente aislada"
La línea de tren Huelva-Zafra continúa cerrada por los daños del temporal y sin fecha de reapertura: viajar a la Sierra solo es posible por carretera
Para los vecinos de Gibraleón, Calañas, Valdelamusa (Cortegana), Almonaster la Real, Jabugo-Galaroza y Cumbres Mayores, el tren es —o debería ser— la llave para desplazarse a la capital. Sin embargo, la realidad que relatan los usuarios dista mucho de un servicio eficiente.
La conexión ferroviaria entre Huelva y Zafra, un eje vital que enlaza la ciudad con los pueblos más alejados, permanece interrumpida desde el pasado 4 de febrero; solo cinco meses después de que se pusiera en marcha tras años de espera para los ciudadanos. Los últimos efectos de las borrascas causaron daños de consideración en la infraestructura, especialmente en el tramo comprendido entre Jabugo y Valdelamusa, donde se registraron varios desprendimientos que obligaron a suspender la circulación por motivos de seguridad. Según Adif, aún no hay una fecha de reapertura.
La única manera que tienen los vecinos de la provincia para viajar a la capital a día de hoy es haciendo uso del servicio alternativo por carretera que ha puesto en marcha Renfe. Un servicio que, lamentan los usuarios, les obliga a convivir con grandes retrasos y una incertidumbre que los está llevando a una situación "límite".
"Una odisea diaria"
Jana, vecina de la aldea Los Molares (Almonaster la Real), confiesa que utiliza poco el tren por la inseguridad que le generan las condiciones de Renfe y Adif: "Para intentar evitar problemas, ya que hay tantos, cojo Blablacar o voy en mi coche". Aunque la línea reabrió en octubre, el servicio ha sido "bastante malo" desde el inicio, con una parada en Almonaster "totalmente derrumbada" y en un estado de abandono que califica de desolador: "El edificio se esta cayendo y no tienes donde resguardarte si llueve".
A este deterioro de las estaciones se suma el estado "lamentable" de unos trenes de "tercera mano" que, según la usuaria, no han sido arreglados en años. Jana relata situaciones extremas, como haber tenido que abrir un paraguas en el interior del vagón por las goteras: "Ha llovido y daba miedo; te mojas dentro... no se puede consentir". Además, denuncia peligros técnicos graves, como una puerta rota con el tren en marcha que dejaba al descubierto un compartimento de cables e interruptores: "Era nefasto".
La indignación de la vecina se extiende al paisaje de la Sierra, "sucio" por restos de material de obra que Adif no ha recogido y que están provocando robos y vandalismo, a lo que el ente responde que los ciudadanos "se lo están tomando a la ligera" al entrar en zonas no autorizadas. Actualmente, la situación es "muchísimo peor": tras un mes sin trenes, Renfe decide "sobre la marcha" si el viaje se hace en taxi o autobús, cobrando el mismo precio por trayectos que ahora duran el doble —pasando de una hora y cuarto a tres horas y media— y obligando a los pasajeros a guiar a conductores que desconocen la ruta.
Este malestar es compartido por María, quien se mudó a vivir a Cortegana precisamente por la existencia del tren: "Llegaba a las ocho menos diez de la mañana y volvía a las seis menos diez de la tarde". María describe un inicio de año dantesco: "En enero estaba la estación inundada de agua y la luz se fue; estábamos allí a oscuras en mitad de la nada, haciéndole ráfagas de luz al tren para que te viera". Coincide en el estado de los vagones: "Lamentable. Con goteras y una puerta rota".
Desde que se interrumpió la línea por el desprendimiento, María depende de un taxi que "siempre llega tarde" o de un autobús con el que el pasado jueves llegó a las ocho de la tarde, cuando su hora era las seis menos cuarto. "Renfe dice que no sabe cuándo va a haber tren, pero lleva sin haber desde hace un mes", lamenta.
Esta precariedad afecta a la salud y al trabajo. Jana, agotada, cuenta con resignación "lo agotados y cansados que estamos al permanecer totalmente aislados". El otro día, relata, un hombre decía: "¿Cómo voy a montar yo a mi padre enfermo en un autobús de tres horas y media?". O personas que tenían que abrir establecimientos a las cinco y media y llegaron a las ocho de la tarde. "Son circunstancias que afectan bastante a las personas e incluso al desarrollo económico de los pueblos que están más alejados de Huelva".
Sin fecha de reapertura y con un servicio por carretera "hasta nuevo aviso"
Desde Adif explican a Huelva Información que la vía quedó "muy dañada" tras el temporal y, debido a la complejidad de las labores de reparación, de momento no se ha establecido una fecha prevista para la reapertura. Las perspectivas a corto plazo son pesimistas: "No hay más información aparte de que hay daños importantes y esto será cosa de meses". Aclaran que todavía no tienen una evaluación exacta de los desperfectos ni de lo que cuesta repararlos: "Y a ver cómo se consigue el dinero para repararlo", señalan desde el administrador de infraestructuras.
Según Adif, no se trata de un arreglo "automático", ya que requiere una partida presupuestaria, trámites y plazos administrativos para la tramitación del expediente. "Ojalá podamos tener información nueva", añaden.
Por su parte, Renfe garantiza el servicio alternativo de transporte por carretera mientras la línea siga cortada, especificando que la elección entre taxi o autobús "depende de la demanda de viajeros". Actualmente, el cuadro de horarios se realiza mediante autobús: de Huelva a Jabugo circulan dos vehículos de lunes a jueves, tres los viernes y sábados, y cuatro los domingos; mientras que a Zafra se mantienen dos frecuencias los fines de semana.
Del mismo modo, Renfe asegura que mantiene informados a los viajeros a través de distintos canales de comunicación, también a través de sms y correos personalizados.
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