"Que nos unan los lazos para romper las cadenas": Huelva desborda las calles por una igualdad real en el Día Internacional de la Mujer
Unas 3.000 personas recorren la capital onubense en un 8-M marcado por el relevo generacional y la denuncia de la precariedad laboral bajo el lema "Unidas no pasará"
El Movimiento Feminista llama a Huelva a tomar las calles el 8M frente a los “retrocesos” en igualdad
No solo el morado vestía las calles de la ciudad este 8-M. Por las entrañas de la capital se colaba también un lamento colectivo, un grito que nacía del dolor por las vidas perdidas a causa de la violencia machista y por esa brecha salarial que sigue siendo una herida sin cicatrizar. En un mundo que presume de avanzar a pasos agigantados en tecnología, las calles de Huelva recordaban este domingo que la mayor modernidad pendiente sigue siendo la igualdad.
Bajo este sentir, unas 3.000 personas se movilizaban en una cita convocada por el Movimiento Feminista de Huelva que ha servido de altavoz para diversas generaciones. En la cabecera, bajo el lema Unidas no pasará, Rosario Díaz Guerrero explicaba a Huelva Información que este grito es la respuesta necesaria a los discursos negacionistas que intentan frenar el avance de la mujer. Para ella, aunque la ley hable de derechos, la realidad cuenta otra historia: "La igualdad real y efectiva sigue sin existir mientras los contratos sean precarios y mientras los puestos directivos en las universidades sigan ocupados por hombres, a pesar de que las mujeres son la mayoría de las alumnas".
Rosario denuncia que la inestabilidad laboral que sufren las mujeres con contratos deficientes y a jornada parcial, algo que muchas veces no es voluntario, sino una obligación, dice, porque el gran peso de los cuidados sigue recayendo sobre ellas. "Esta carga es el gran hándicap de nuestra sociedad actual. Los cuidados deben ser corresponsables y no recaer exclusivamente sobre la mujer", aseguraba con rotundidad. "Hay ganas de salir, de gritar. Huelva quiere movilizarse porque es imprescindible. Sin reivindicación no hay nada que hacer", señalaba, recordando que esta lucha no es de un solo día, sino una tarea diaria, "minuto a minuto, para lograr la dignidad que las mujeres merecen en el trabajo, en la casa y en la calle".
"Hay ganas de salir, de gritar. Huelva quiere movilizarse porque es imprescindible. Sin reivindicación no hay nada que hacer"
Muy cerca de Rosario, en un lateral entre la gran masa humana, caminaban Sofía y Mario, de 8 y 13 años. Dos niños que salían a la calle con la cara pintada de morado y un mensaje claro: "Por ti, por mí, por todas. No somos histéricas, somos históricas". Lo decían sus pancartas, pero ellos, a pesar de su temprana edad, lo llevaban grabado a fuego en el alma: "están aquí por saben que todavía hay mujeres que no pueden salir de casa sin un hombre y no quieren que eso siga pasando. Han aprendido de sus padres que hoy es un día muy importante para luchar por la igualdad y para que, al verlos así, la gente los escuche", contaba con orgullo su madre, Estefanía. La persona que ha hecho de este gesto una semilla con la que germinará el espíritu reivindicativo y de cambio de estos pequeños los anima a salir "desde chiquititos" a la calle porque cree que "hay que enseñarles a luchar por lo que es justo". Su objetivo es que sus hijos sean un ejemplo; considera fundamental que el niño esté presente para que aprenda a ser un hombre que respete y alabe todo lo que la mujer consigue, mientras que su hija debe crecer sabiendo que no tiene que ser menospreciada por nadie. En esta familia, la lucha por la igualdad es una lección de vida que se aprende caminando juntos.
Muy cerquita de ellos caminaba con paso firme y la mirada consciente Andrea. A sus 19 años, tiene claro que los jóvenes deben dar la cara porque la situación actual es "bastante frágil". Para ella, estar en la manifestación es una cuestión de responsabilidad: siente que debe continuar y defender todo lo que su madre consiguió en su día. "Es necesario que no se dé ni un paso atrás", afirmaba rotunda. "Desde pequeña siempre he notado cómo al socializar, por ser mujer, te tratan de manera diferente. Con los amigos, por ejemplo, si te ibas con más niños ya te hacían sentir inferior; pensaban que por ser mujer tal vez no sabías ciertas cosas, sobre todo relacionadas con el tema físico. Y eso me acompaña hasta el día de hoy", lamentaba. Además, Andrea señala el papel de las redes sociales en esta desigualdad: "Generan muchísima crispación; la gente se siente impune porque se piensa que pueden lanzar mensajes de odio gratuitos porque son anónimos, cuando ya se ha demostrado que no lo es y que hace mucho daño".
Alegato por la igualdad
Tras los testimonios a pie de calle, la jornada culminó con la lectura de un manifiesto en la Plaza de las Monjas. Las portavoces del Movimiento Feminista de Huelva arrancaron denunciando el aumento de los discursos de odio y el negacionismo: "Nos llaman locas y niegan la violencia machista, pero la realidad es que diez mujeres y dos niños han sido asesinados en lo que va de año", proclamaron, incidiendo en que el ataque al movimiento responde al miedo que genera ver a las mujeres organizadas. "Nos quieren distraídas en nuestras diferencias, pero nuestra fortaleza es la unidad".
El discurso también echó la vista atrás para recordar hitos como la defensa del derecho al aborto en 2014 o la huelga global de 2018, que demostraron que "si las mujeres paramos, el sistema se desploma". Se hizo un reconocimiento especial a la genealogía feminista: desde las mujeres que lucharon antes hasta las que se acercan hoy por primera vez, subrayando que el movimiento se nutre de la valentía nacida de los dolores más cotidianos.
Finalmente, el manifiesto se convirtió en un emotivo recordatorio de todas las luchas que convergen en el 8-M. Hubo palabras para las vecinas que levantaron los barrios, las sindicalistas, las mujeres con discapacidad y el colectivo LGTBi. Especialmente sobrecogedor fue el recuerdo a las "hermanas palestinas" en contextos de guerra y el homenaje a las madres y abuelas que sostienen la vida y los cuidados en la sombra. "Frente al odio y el individualismo, sembramos comunidad", concluyeron entre aplausos, cerrando con una sentencia que ya es lema en la capital: "Que nos unan los lazos para romper las cadenas. Organizadas y unidas, ¡no pasarán!".
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