La tragedia de Huelva
Los onubenses sufren en primera persona la catástrofe de su tren, el Alvia de los domingos, y de su gente, familiares y amigos, que multiplica el dolor en la provincia
Para un onubense, un fin de semana en Madrid pasa por Atocha. El regreso, siempre a las seis de la tarde en el Alvia. Directo a Huelva, con parada en Córdoba. Y con espera previa en la estación ante las pantallas para saber el número de andén, anunciado poco antes de la salida. Es uno de esos lugares ajenos comunes. Ahí, cuando todos esperan impacientes y fatigados, deseando subir al tren para descansar, siempre hay caras que se reencuentran. Amigos, vecinos, conocidos… Historias cruzadas de una escapada a la capital que coinciden en el deseo de volver a casa. Pocos onubenses no han participado alguna vez de esa escena. Para todos, ese Alvia de los domingos es el tren de Huelva.
“Es el tren que cojo cuando vuelvo de ver a mi hija. Siempre va lleno con gente de Huelva. Siempre te encuentras a alguien conocido”, explica afectado un vecino de la capital que no da su nombre. “Podía haberme tocado a mi hace dos semanas”. Frase repetida mucho estos días en Huelva. “Le podía haber tocado a mi hija. Aunque, igualmente, nos ha tocado a todos nosotros. A toda Huelva”.
La tragedia es de Huelva. Como el Alvia de los domingos. Se asume como algo propio aun sin relación directa con los viajeros. Esa cercanía viene de esa zona común en, prácticamente, el único viaje exterior que se puede hacer desde la provincia. Hay un tren a la Sierra reabierto hace dos meses y otro a Sevilla con una línea deficiente, protagonista de episodios para olvidar. Sin un aeropuerto, ni más autovía que, de oeste a este, la de Portugal a Sevilla, el Alvia a Madrid es la única salida posible para Huelva hacia el resto de España. Con todo lo que soporta también en retrasos y averías. Pero nadie imaginaba un accidente de la envergadura del de Adamuz. Un ataque directo del azar más cruel a una de las pocas infraestructuras propias, un escenario onubense que subraya el dolor compartido.
El Alvia a Madrid es prácticamente la única conexión con el exterior para Huelva
“El mismo domingo tuvimos las primeras noticias de que había vecinos nuestros en el tren”, cuenta el alcalde de Aljaraque, Adrián Cano. “En el pueblo empezó el nerviosismo, la preocupación. Sabíamos quiénes eran. La gente estaba inquieta y se dudaba de todo lo que llegaba. El lunes por la tarde supimos que habían fallecido Pepe, padre e hijo, y Félix, sobrino. Y de la preocupación pasamos al silencio”.
Habla Adrián Cano de tres de los cinco miembros de la familia Zamorano que viajaban en el Alvia de regreso a Huelva. Una pérdida que ha sacudido a Aljaraque y a Punta Umbría, de donde era natural la madre, Cristina, identificada un día después. “Todo el pueblo se hizo silencio. Las calles han estado más silenciosas y siguen estándolo hoy”, contaba el alcalde aljaraqueño este viernes.
Ese abatimiento general se ha vivido en toda la provincia. Y ha sido más visible donde más directamente ha golpeado la tragedia. Como Isla Cristina, en plena víspera del Carnaval más tradicional de la provincia. Allí empezó anoche el programa por expreso deseo de Carlos, esposo y padre de las dos isleñas fallecidas en Adamuz. Una familia carnavalera que no ha querido condicionar la gran fiesta local, marcada por la pesadumbre, en cualquier caso.
“El pueblo lleva entristecido toda la semana. Hay quien no ha abierto su tienda hasta este viernes. Aquí ha afectado mucho a todos”, explica Javier Castro, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Isla Cristina, que subraya cómo el dolor ha sido muy sentido también en el deporte de la petanca y en la Hermandad de la Virgen del Mar, a quien Ana iba a portar en agosto próximo. Hasta el más famoso de los isleños, Manuel Carrasco, ha expresado su pesar por la pérdida de una familia a la que estaba vinculado por su peña carnavalera.
Sin fiestas patronales
Esta semana tenía reservada en la agenda varios días de celebración. El Alvia iba a tener un trasiego intenso con Fitur, para llevar a Madrid la oferta turística onubense. “Si llega a pasar dos días después, me coge”, apunta el alcalde de Aljaraque.
En la capital se esperaban las fiestas patronales de San Sebastián. Verbena, procesión del patrón, actuaciones musicales y el Día de Huelva, que iba a celebrarse el viernes con las distinciones y honores locales. De todo eso, nada ha habido. Todo se suspendió de inmediato. Este viernes, solo un puesto callejero de palmitos, junto a la rotonda de Los Litri, era el excepcional rastro de una estampa tradicional que tenía que haber sido vida y alegría en el barrio. La bandera de Huelva a media asta preside el escenario.
“La gente está triste. Se nota en la ciudad. A todos nos ha tocado por alguien cercano, alguien conocido”, cuenta junto a los palmitos Francisco Garrido, que ha perdido a una vecina en el accidente. “Los comentarios sobran. Es difícil de explicar. Nunca debería pasar algo así pero, desgraciadamente, pasa. Y lo que tiene que pasar tiene mucha fuerza. ¿Se podría haber evitado? Lo más probable es que no”, añade resignado.
Quienes estos días miran a Huelva no saben que en una provincia de poco más de medio millón de habitantes, solo 143.000 en la capital, la cercanía es natural. Lazos estrechos también entre ciudad y pueblos. Todo está relacionado, directa o indirectamente, y por eso todos tienen un vínculo entre sí. Como una gran vecindad, una gran familia. También con las víctimas de Córdoba.
Tragedia histórica
La mayor tragedia vivida por la provincia en más de un siglo ha sido muy dura en ocho municipios. Algunos más. Precisamente por ese vínculo común que entrelaza la provincia. De las 28 víctimas onubenses, o establecidas en Huelva hace años, once son de la capital, cinco de Aljaraque, y en Lepe, Isla Cristina, Punta Umbría, Gibraleón, Bollullos Par del Condado y La Palma del Condado han perdido también cada uno a dos de sus vecinos. Heridos y supervivientes aparte. En todos ellos, y algunos más, se ha recibido un mazazo que es difícil de encajar. Poco han ayudado los días transcurridos. Necesitan más. Eran personas muy cercanas, muy involucradas en la vida de sus pueblos, de sus barrios, con perfiles más o menos públicos. Y en muy diversos ámbitos.
El poeta Ramón Llanes, portavoz del colectivo onubense Poetas por la Paz, que este domingo por la tarde organiza una vigilia en la estación de Huelva, ahonda en la idea de “una tragedia inhóspita que no se espera, de fuerza mayor, y nos afecta a toda Huelva”. “Es una desgracia que nos ha tocado a nosotros, como nos puede tocar la lotería”.
Varios colegios han debido afrontar la tragedia, tocados de diferente manera. “Los niños inevitablemente se han enterado fuera”, cuenta la directora de un centro afectado que prefiere no figurar. Cada uno trata de gestionarlo de puertas para adentro, sin exponerse.
Los testimonios se han sucedido estos días. La entrega de los vecinos de Adamuz, las historias de valientes supervivientes, el alta de los heridos... Un rayo de luz en la oscuridad que aporta también la comunidad a las familias de las víctimas.
“Es admirable lo agradecida que está la familia. Podrían estar enfadados con el mundo pero tienen un respeto admirable. Están muy agradecidos”, cuenta el alcalde de Aljaraque sobre el apoyo a los Zamorano.
La regidora de Huelva está también junto a las familias en velatorios y funerales, con previo consentimiento, aclara Pilar Miranda: “Todos nos agradecen el acompañamiento. Estamos a su disposición para lo que necesiten, y lo seguiremos estando después”.
En Isla Cristina están acostumbrados a tragedias que han encogido el corazón del pueblo. De gran tradición pesquera, ha vivido naufragios terribles que han sacudido con fuerza a familias trabajadoras de la mar. Y aún así, tampoco parecía preparada para esto, con la pérdida de una familia muy querida.
“Isla siempre ha estado muy unida por el mundo de la mar. Sabemos ayudarnos unos a otros. Nadie les va a dejar solos”, asegura Javier Castro.
Ya se percibe cansancio. Mucha intensidad estos días. Algunos reconocen saturación y “necesidad de respirar”. Hasta el viernes no se ha notado un mínimo movimiento en la ciudad. Nada comparable a fines de semana anteriores. El frío y la lluvia no ayudan. Ni la mente. “Tengo la cabeza embotada todos estos días. Todos la tenemos. Ha sido mucha emoción”, contaba el viernes por la noche desde casa Pilar Miranda.
Homenajes
El jueves habrá un funeral general en la catedral de Huelva. El sábado, el Homenaje de Estado presidido por los Reyes. Precisamente hace tres días se esperaba al Rey en Palos de la Frontera para conmemorar el centenario del vuelo del Plus Ultra. El día 29, en La Rábida, se celebraba la Cumbre Ibérica de jefes de Gobierno, pospuesta al 3 de marzo. Era una semana muy importante para una provincia alejada de la primera línea institucional. Ahora es protagonista por una pesadilla de la que cuesta despertar.
Hoy, justo una semana después, se hará la vigilia poética en la estación. “Debemos ayudar a que los familiares se puedan restablecer. La tristeza, compartida, disminuye”, apunta Ramón Llanes. “Vamos a llorar un rato, a llorarle a las víctimas, porque la vida no ha sido tan justa. Y vamos a seguir adelante desde la perspectiva de los poetas, siempre en busca de la paz y la concordia”.
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