Huelva

De la suerte del Gordo y las apuestas

  • El sorteo de la Lotería de Navidad es en sí mismo una fiesta en la que la gran mayoría participa

  • La realidad actual es que existen juegos de azar de todo tipo y es un peligro para la ludopatía

Colas en la Plaza de la Palmera para cobrar un tercer premio de la Lotería Nacional en la Asociación de Inválidos Civiles, en los años cincuenta. Colas en la Plaza de la Palmera para cobrar un tercer premio de la Lotería Nacional en la Asociación de Inválidos Civiles, en los años cincuenta.

Colas en la Plaza de la Palmera para cobrar un tercer premio de la Lotería Nacional en la Asociación de Inválidos Civiles, en los años cincuenta. / Rodri fotógrafos

Son pocos los que hoy consiguen abstenerse de participar en el sorteo de la Lotería de Navidad. Es algo compartido que ofrecen de un lado u otro, de una peña, de una hermandad, del equipo de fútbol del barrio... En este tiempo también está la rifa de la cesta navideña para el viaje de fin de curso o premios en rifas tan sugerentes como un coche.

Anuncio de una antigua administración de loterías de Huelva, en 1926. Anuncio de una antigua administración de loterías de Huelva, en 1926.

Anuncio de una antigua administración de loterías de Huelva, en 1926. / archivo municipal fondo día hierro

Lo cierto es que el sorteo de Navidad es de los acontecimientos del año que tienen su propia música, la de las bolillas en el bombo y la de los niños del Colegio de San Ildefonso, que desborda luego en ese jolgorio de la fiesta, de botellas de espumosos para el brindis de quienes son felices por el premio y envidiados por tantos que se conforman con el premio de tener buena salud.

Este sorteo como fenómeno social está asumido y no tiene ninguna crítica. En Huelva se estima en 34 euros de media lo que un onubense se puede gastar buscando el Gordo de Navidad.

Sin embargo, es el exponente de este desbordar de tanto juego de azar y muchos reflexionan sobre la ludopatía. Se trata de una enfermedad bastante seria contra la que luchan a diario asociaciones desde sus centros, porque saben de familias rotas y de personas deshechas.

Lo cierto es que todo con moderación no debe llevar a situaciones extremas.

Lo que ocurre es que es el mismo Estado el que invita a jugar, y el anuncio de la Lotería de Navidad es algo tan esperado como el de las burbujitas de las campanadas de fin de año.

No hay una mínima etiqueta, ni reserva en nada, que advierta de los posibles riesgos que llevan consigo los juegos de azar. Es la doble fachada del Estado, que no duda en campañas bastante agresivas para concienciar ante el alcohol, el tabaco...

No hay que olvidar que es bastante cierto que hay excepciones, que los juegos de azar como los de la ONCE tienen un importante fin social. Por ello, sin duda nada se hace fácil para obtener un criterio final sobre cómo presentar los juegos frente a la ludopatía.

El problema es que esto de los juegos de azar ya lo desborda todo, superando la mejor etapa de los bingos con los casinos y casas de apuestas on line.

Ahora llegan los salones de juegos y casas de apuestas deportivas que están en el entramado urbano, implantándose en lugares donde hacen bastante daño.

Los datos ofrecidos recientemente por la Consejería de Hacienda, Industria y Energía de la Junta de Andalucía son bastante alarmantes. En nuestra comunidad autónoma hay un salón de juegos por cada 9.619 habitantes. Huelva es la provincia que acapara el mayor número de estos locales por habitante, con 4.333 personas por cada establecimiento y existen un total de 121 salones.

La expansión del sector del juego y las apuestas está generando protestas vecinales en varias capitales españolas, incluso se han concentrado en Madrid organizaciones sociales, políticas y sindicales en la lucha contra la proliferación de estos locales con el lema Apuesta por tu barrio.

Esta situación está llevando en algunas comunidades autónomas al estudio de un cambio de normativa en la planificación de los locales de juegos colectivos de dinero y azar.

Entre los límites al juego que las autonomías están aprobando, destacan las distancias mínimas entre locales y respecto a centros educativos; y nuevos controles de acceso, fundamentalmente para evitar que los menores de edad puedan entrar en ellos, una tradicional demanda de las asociaciones de consumidores y usuarios.

Estas situaciones superan los meros sorteos tradicionales, que forman parte incluso de las fiestas y que se han convertido en una ayuda clave para conseguir objetivos en diferentes entidades y asociaciones como fuente de ingresos.

Desde el consumo moderado les deseamos suerte en el sorteo de Navidad, porque quién no prueba mañana fortuna en estas bolillas del Gordo.

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