Apuñalamiento del jefe de la Policía Local El subinspector Garrido: "Al final tendré que pedir perdón yo"

  • La víctima de las cuchilladas muestra su "decepción" con la postura de la Fiscalía

Antonio Garrido, a su llegada a los juzgados de la Alameda Sundheim, ayer. Antonio Garrido, a su llegada a los juzgados de la Alameda Sundheim, ayer.

Antonio Garrido, a su llegada a los juzgados de la Alameda Sundheim, ayer. / Alberto Domínguez (Huelva)

"Al final tendré que pedir perdón yo". Con estas palabras se expresaba ayer en su perfil de Facebook el subinspector apuñalado el pasado 7 de agosto en Punta Umbría, Antonio Garrido, pero antes de esta frase lapidaria accedió a hacer declaraciones a la prensa a su salida del Palacio de Justicia de Huelva, una vez finalizó la vista oral.

En primer lugar, especificó que aunque ya están sanando "los navajazos", va a necesitar una seria "recuperación psicológica". Tiene tres cicatrices, dos de ellas en el torso y otra en el cuello, pero "eso se curará, las más importantes son las psicológicas porque no entiendo cómo por esto pueden llegar a apuñalar a un policía en la playa con cinco navajazos y con esa agresividad e intencionalidad".

El subinspector dijo que "nunca me había enfrentado a una situación parecida: son infracciones administrativas en la playa, estamos acostumbrados a hacerlas y todo el mundo sabemos el rol que cada uno juega". Cree que esa obsesión de Fernando C.M. por él también se extiende al resto de vendedores, porque "soy jefe de la Policía y mi función es la de evitar y controlar la venta ambulante no autorizada".

Cree que "la suerte ha sido fundamental no solamente para evitar lesiones, sino que me podía haber matado en cualquier momento". Porque entiende, después de vivir la situación, que el agresor seguía con la intención "de acuchillarme, pero gracias a dios el cuchillo se cerró en un momento determinado, la rápida actuación de mi compañeros, que caí de pie y pude defenderme un poquito...".

Por todo, se mostró "decepcionado" con la rebaja de pena del Ministerio Fiscal, "pero bueno, es la Justicia y esperaremos la sentencia". A su juicio, sería de recibo cambiar la legislación, porque "no podemos estar hablando de unos resultados sin valorar la intencionalidad, que es la de matarme".

Su abogado, Juan R., indicó a este periódico que "me han dejado solo en la acusación con respecto a Fernando y a Mikel", algo que le parece "increíble porque parece que la fiscal era la abogada de la defensa, no lo entiendo". El Ayuntamiento de Punta también mostró su "completa disconformidad".

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