La red eléctrica, el gran cuello de botella del sector del hidrógeno verde
La noche del hidrógeno verde
Empresas, administraciones y sector industrial coinciden en que la falta de planificación y capacidad de la red amenaza con retrasar inversiones clave y frenar el despliegue real del hidrógeno verde
La industria del hidrógeno verde reclama certidumbre para pasar a ejecutar proyectos
'La noche del hidrógeno verde', en fotografías
Si en La noche del hidrógeno verde hubo un punto de consenso transversal entre empresas, administraciones y sector industrial fue este: la red eléctrica se ha convertido en el principal factor limitante para el despliegue del hidrógeno verde. No como una excusa coyuntural, sino como un problema estructural que, de no resolverse, puede condicionar la viabilidad temporal —y en algunos casos económica— de los grandes proyectos llamados a transformar el modelo energético e industrial del sur de Europa.
La alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, lo expresó con claridad al advertir de que “lo que más inseguridad da hoy a las empresas es la electricidad”. Para la regidora, el territorio reúne prácticamente todos los ingredientes necesarios —suelo, sol, agua, puerto e industria—, pero “si no hay garantía de suministro eléctrico, los proyectos no arrancan”. De ahí que reclamara al Gobierno central “certeza y planificación” para acompañar una inversión privada que ya está lista para ejecutarse.
Desde el ámbito empresarial, Juan del Olmo, presidente de AIQBE y director de la planta de Enagás en Huelva, puso el foco en el marco normativo europeo. Como explicó, las exigencias actuales —vinculación estricta a plantas renovables recientes, limitaciones geográficas o imposibilidad de repotenciar instalaciones— reducen la flexibilidad de los proyectos y “dificultan el comercio del hidrógeno”.
La delegada territorial de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía, Lucía Núñez, reconoció que la planificación eléctrica es uno de los grandes retos pendientes. Subrayó que los proyectos de hidrógeno “son de alta ingeniería, con muchos pasos y largos tiempos de ejecución”, e insistió en la necesidad de “unir fuerzas para reclamar lo que es nuestro en planificación eléctrica. Que no quieran meter las obras de mantenimiento de la red como planificación”.
Capacidad real de suministro
También desde el ámbito promotor se asumió la realidad del límite eléctrico como un factor determinante. María Molina, directora del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde de Moeve, explicó que “desarrollaremos tantos proyectos como la electricidad nos permita”, dejando claro que la ambición industrial está directamente ligada a la capacidad real de conexión y suministro.
En clave comparativa, Antonio Pérez Collar, presidente del Valle del Hidrógeno de la Comunidad Valenciana (VAHIA), advirtió de que la Península Ibérica parte con ventaja competitiva por recursos naturales, pero corre el riesgo de perderla si no acompasa red e industria. “Tenemos el hidrógeno más competitivo de Europa”, afirmó, “pero eso solo se sostendrá si la infraestructura acompaña”.
El debate dejó una conclusión nítida: el hidrógeno verde ya no se juega en el terreno de la visión, sino en el de la ejecución. Y en esa ejecución, la red eléctrica no es un elemento accesorio, sino la columna vertebral. Sin planificación, refuerzos y certidumbre regulatoria, el riesgo no es solo el retraso de proyectos, sino la pérdida de una ventana estratégica.
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