Huelva

La oferta hostelera del Paseo de la Ría de Huelva se limita a un kiosco-bar

  • Ocho establecimientos cierran sus puertas, de los cuales seis en el último año. Sólo dos de los diez están concesionados

Ciudadanos disfrutan del atardecer en la terraza del quiosco-bar. Ciudadanos disfrutan del atardecer en la terraza del quiosco-bar.

Ciudadanos disfrutan del atardecer en la terraza del quiosco-bar. / Alberto Domínguez (Huelva)

De los diez kioscos que hay en el Paseo de la Ría sólo dos están concesionados. Ocho establecimientos han cerrado sus puertas, de los cuales seis lo han hecho en el último año, concretamente cinco bares y una heladería. No se deben estos cierres a la crisis derivada del coronavirus. Así lo indican desde la Autoridad Portuaria de Huelva, que subraya que “las causas por las que han cerrado venían ya de antes”.

Algunos achacan los motivos a las características de los kioscos, que son de muy reducidas dimensiones así como a la falta de cerramiento de los mismos y de sus terrazas, ya que el funcionamiento de estos establecimientos depende en gran medida del tiempo. Las inclemencias meteorológicas dificultan mantener abierto el negocio.

Desde la Autoridad Portuaria de Huelva se apunta que “a petición de los interesados, a todos los kioscos iniciales se les hicieron las obras del almacén, que se cobra en la tasas de ocupación de la concesión”. Se trata de unas construcciones anexas.

Tras el cierre de los últimos seis establecimientos la oferta hostelera en el Paseo de la Ría ha quedado reducida a un kiosco-bar, El Desembarque, que abrió el 26 de julio de 2016.

No se consolida la actividad hostelera a pesar de que el Paseo de la Ría registra una gran afluencia de personas, son muchos los ciudadanos que eligen esta zona para pasear o practicar deporte, y es un lugar incluido en la ruta de los turistas, al partir el mismo del emblemático Muelle de la Río Tinto.

Los kioscos, que fueron proyectados para contribuir a dinamizar la zona ofreciendo para ello una variada oferta de ocio y gastronómica, permanecen cerrados sin cumplir la función para la que fueron diseñados. No hay un complemento en este sentido al gran atractivo paisajístico de este espacio con el que se acerca la ciudad a la Ría.

Leopoldo Romero, propietario de El Desembarque, señala que el funcionamiento de estos kioscos “depende del tiempo. En invierno los días de frío y lluvia no se puede trabajar”. Manifiesta que al estar al aire libre “hace falta un cerramiento completo, unas cristaleras para que cuando llueva se pueda trabajar, para poder trabajar durante todo el año”.

Comenta que no se trata sólo de cerrar la terraza sino también el kiosco, lo que supone “una inversión importante, de entre 80.000 y 100.000 euros”. Él tiene una concesión por diez años y apuesta por su negocio, “me gusta el sitio, las vistas”, pero considera que debería haber más variedad de establecimientos.

Recalca que durante estos cuatro años “hemos estado al pie del cañón”. Juega a su favor que es un negocio familiar, pero tienen que luchar con las inclemencias del tiempo, “cuando pega el viento y hace frío, es imposible, hay meses que no facturas ni un céntimo. El tiempo influye mucho, no te deja trabajar lo que tú quieres”.

Explica que el resto de kioscos cerraron porque los empresarios “no pudieron soportar el gasto”. Estos establecimientos “funcionan en verano” ya que en invierno “dos meses cerrado por mal tiempo no es rentable”.

Tras el confinamiento, abrió las puertas de su establecimiento, pero tuvo que volver a cerrarlo “un mes” por las obras de mejora en el Paseo de la Ría. En este sentido, destaca que la Autoridad Portuaria no le ha cobrado la concesión durante el tiempo que ha permanecido cerrado por la pandemia.

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