Huelva

El proyecto de Enagás en Huelva recibe Fondos Feder y ayuda pública

  • El sistema Shaky permite aprovechar energía residual para producir hielo y ultracongelar productos alimenticios

Demostración de los usos del frío residual por parte de Enagás. Demostración de los usos del frío residual por parte de Enagás.

Demostración de los usos del frío residual por parte de Enagás. / Huelva Información (Huelva)

El proyecto de la planta de regasificación de Enagás en Huelva para el aprovechamiento del frío sobrante del gas natural licuado (GNL), denominado Proyecto Shaky, recibió la financiación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y una ayuda pública del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), en el marco del apoyo a iniciativas que impulsan la transición ecológica y la economía circular.

El proyecto utiliza el frío residual del GNL para refrigerar alimentos mediante el desarrollo de un almacén de ultra congelación y la gestión de la cadena de frío. La iniciativa contempla además la producción de agua dulce a partir de agua de mar y la generación de hidrógeno para pilas de combustible.

El Proyecto Shaky, que comenzó en octubre de 2018, está siendo desarrollado en Huelva por parte de Enagás y la startup e4efficiency, surgida del Programa de Emprendimiento Corporativo e Innovación Abierta Enagás Emprende. También participan Ariema Enerxia y el Grupo UniFood como entidades asociadas. Tiene un presupuesto total de alrededor de 2 millones de euros y su implantación está prevista que se desarrolle durante un periodo de 27 meses.

En el proceso de regasificación, se produce un frío residual procedente de las bajas temperaturas del GNL (-160º C) que actualmente se pierde. El Proyecto Shaky, por un lado, utiliza esos excedentes de frío procedentes del GNL para desarrollar un novedoso sistema de congelación para producir hielo y ultracongelar productos relacionados con la alimentación.

Este proceso está diseñado para alcanzar la total congelación del producto a una temperatura por debajo de los -35ºC. La iniciativa pretende aprovechar parte de esta energía criogénica y convertirla en otras formas de energía para la producción de agua destilada e hidrógeno a partir de saltos térmicos existentes en su proceso.

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