Huelva

El Patrón brilla en su festividad

  • San Sebastián vuelve a procesionar por las calles de Huelva un 20 de enero

  • Multitud de personas arropan al santo durante un recorrido cargado de tradición y momentos especiales

El Patrón de Huelva desciende por la calle Mackay McDonald con la compañía de los onubenses. El Patrón de Huelva desciende por la calle Mackay McDonald con la compañía de los onubenses.

El Patrón de Huelva desciende por la calle Mackay McDonald con la compañía de los onubenses. / Josué Correa (Huelva)

Huelva se echó a la calle. Recibió con los brazos abiertos a San Sebastián. Y lo hizo en su día. 20 de enero. Una coincidencia que ocurre cada siete años. Una jornada onubense por excelencia donde el sol brilló –aunque no calentó– en un cielo despejado que ahuyentó los nubarrones que pintaron el techo del sábado. No defraudó así una mañana que se alza en el engranaje de la ciudad como uno de los días que son seña de identidad de la Huelva más tradicional y costumbrista.

El de ayer fue un día cargado de recuerdos y nostalgia. De echar la vista al pasado, como evocó el pensamiento de sus vecinos, y sentir el presente para aferrarse a una fiesta que desborda onubensismo por los cuatro costados. Tanta es la magnitud de esta festividad que el recorrido procesional estuvo repleto un año más de momentos y detalles con los que saborear cada palmo recorrido por los costaleros del Patrón a las órdenes de Manuel Gómez Carnicerito, Luis Miguel Fajardo y Andrés Gálvez.

La historia también recordará el día de ayer por el 60 aniversario de la inauguración de la iglesia de San Sebastián. Una efemérides a la que aludió el obispo de la Diócesis de Huelva, José Vilaplana, en el inicio de la homilía de la función principal, que precedía a la procesión. “San Sebastián hoy nos quiere contagiar su firmeza de mantenernos en nuestra fe”, así como “afianzarnos en el amor de Jesucristo”, añadió.

Numerosos puestos de palmitos se instalaron durante todo el recorrido. Numerosos puestos de palmitos se instalaron durante todo el recorrido.

Numerosos puestos de palmitos se instalaron durante todo el recorrido. / Josué Correa

Bajo una laboriosa organización la comitiva procedió el comienzo de la procesión del santo Patrón. Hermandades de penitencia, de gloria, la Hermandad de la Virgen de la Cinta, la Asociación de Vecinos de San Sebastián, el Consejo de Hermandades, autoridades civiles y militares, y la corporación municipal, entre otras representaciones, precedieron a la Hermandad de Los Estudiantes. El reloj rozó las 11:30 cuando los cohetes anunciaron la salida de San Sebastián entre numerosos puestos de palmitos que hacen más grande, si cabe, esta fiesta. Algunos, incluso –los más cercanos a la iglesia– llegaron a su tradicional localización sobre las cuatro y media de la mañana para no perder el sitio.

Con un paso elegante, fino, y por momentos imponente, el Patrón de Huelva recorrió las calles de su barrio bajo los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Jesús Nazareno. Fue en la Plaza de los Litri cuando Huelva se reflejó en su propia bandera. Cientos de personas se aglutinaron alrededor de las notas del pasodoble Miguelito Litri que tocó la Banda Municipal de Huelva y que continuó con el himno de la ciudad.

Una tradición que se sumó a los distintos balcones engalanados y a las diferentes ofrendas que se sucedieron durante el itinerario. Una de ellas a las puertas de la ermita de La Soledad, por parte de la Hermandad del Santo Entierro. San Sebastián continuó por la Plaza de San Pedro acompañado de cientos de personas que no quisieron perderse ni un instante de todo lo que acontecía. Sonó La Pasión desde la banda del Nazareno ante el hervidero de devotos pegados al paso del Patrón.

El Patrón a su paso por San Pedro. El Patrón a su paso por San Pedro.

El Patrón a su paso por San Pedro. / Josué Correa

Huelva fue devoción en un día de pequeños y mayores donde la tradición se enseñó, explicó y sintió en familia. El Patrón brilló en su festividad ante los atentos y curiosos ojos de los niños que sujetaron la pareja de palmitos a los brazos de sus padres. El Patrón también bendijo un año más a todos esos mayores que aun en silla de ruedas dan gracias por volver a vivir en Huelva uno de sus días grandes.

San Sebastián continuó su paso por Madre Ana. Punto de máxima expectación por parte de los onubenses. Allí entró al son de las notas de La Fe y recibió el saludo de la Hermandad de la Virgen de la Cinta que aguardó a las puertas de su casa de hermandad. Ya nadie quiso separarse del Patrón ante cada acontecimiento que se sucedía en su honor.

Y así, ante la multitud de onubenses el Coro Esencia del barrio de San Sebastián cantó una sevillana y un fandango como marca su tradición a la vera de la carpa de la Asociación de Antiguos Vecinos del barrio de San Sebastián. Y entre un mar de gente, de globos, de coquis, de palmitos prosiguió el Patrón de Huelva en una jornada cargada de simbolismo. San Sebastián brilló en el día de su festividad.

El alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, señaló días atrás, en la presentación del cartel de las fiestas patronales, que San Sebastián es un santo difícil de fotografiar. Tanto él como su paso. Lo apuntó antes de felicitar a Luis Mariano Molina por su ilustración que ha anunciado estos días la festividad del Patrón de Huelva.

Representación de distintas hermandades de la capital en la comitiva. Representación de distintas hermandades de la capital en la comitiva.

Representación de distintas hermandades de la capital en la comitiva. / Josué Correa

Ayer fueron muchas las cámaras fotográficas (móviles aparte) que se alzaron en cada rincón del recorrido de San Sebastián por las calles de Huelva. Numerosas. Cientos de instantáneas buscaron el encuadre idóneo para captar en una sola imagen la procesión. O más bien, reflejar en una fotografía a Huelva. Un ejercicio que tiene su dificultad aunque el ambiente de ayer, el amor que profesa esta ciudad a su Patrón, y la grandeza de sostener la tradición del palmito, hicieron que el pie de foto “Huelva en su máximo esplendor” sirviese para cada estampa.

La festividad continuó cuando el Patrón despidió a la ciudad en su recogida. Las diferentes carpas instaladas ofrecieron un espacio de convivencia para todos los onubenses. Muchos de ellos finalizaron estas fiestas patronales con las tradicionales habas con chocos que se ofrecieron en el Parque Alonso Sánchez bajo la organización del Ayuntamiento en colaboración con la Hermandad de Los Estudiantes.

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