Huelva

El mercadillo de los viernes regresa a Huelva marcado por “la incertidumbre”

  • Tras meses de inactividad, el rastro vuelve con medidas anti-Covid

  • Los vendedores no saben cómo van “a escapar”

Varias mujeres en un puesto de tejidos al corte. Varias mujeres en un puesto de tejidos al corte.

Varias mujeres en un puesto de tejidos al corte. / Josué Correa (Huelva)

El tradicional mercadillo de los viernes vuelve a dar vida a las calles del Recinto Colombino. En la mañana de ayer se producía la reapertura tras meses de inactividad debido a la Covid-19. Aunque su estreno estaba previsto para el viernes 18, las fuertes precipitaciones hicieron que se retrase una semana más.

Cientos de personas se acercaban durante toda la mañana hasta el recinto, que cuenta con importantes novedades adaptándose a las exigencias sanitarias. Un recinto distribuido de manera lineal, con los puestos colocados con suficiente separación entre ellos, unos dos metros entre parcelas, con el fin de evitar cruces o recovecos donde puedan producirse aglomeraciones. Para facilitar el tránsito de los usuarios, el Ayuntamiento de Huelva ha establecido un recorrido obligatorio en sentido único, con señalizaciones en el suelo con el trayecto a seguir y con un punto de entrada y de salida. Además, se han delimitado el número de parcelas para permitir un montaje y desmontaje de manera ordenada y sin aglomeraciones.

Los vendedores, todos ellos con mascarilla obligatoria, se mostraban ilusionados por volver a la actividad. “A ver cómo escapamos”, decía uno de ellos. Otros, ya habían estado durante este verano en otros mercadillos que se han permitido en la provincia, como por ejemplo el de Punta Umbría. “Este verano hemos podido trabajar más o menos bien”, aseguraba otro comerciante. La ilusión de la vuelta se unía a la incertidumbre del futuro. Algunos de ellos se quejaban de la nueva distribución del recinto, ya que consideran que “el recinto es lo suficientemente grande como para haberlo organizado de otra manera y no con tanta distancia entre puestos. Cada vez que tenemos que ir a coger algo a la furgoneta nos obligan a dar toda la vuelta”, señalaba uno de los vendedores.

En los usuarios había ganas. “Echábamos de menos venir a nuestra cita de rastro de todos los viernes”, comentaban un grupo de amigas. Por ser el primer día, muchos puestos han realizado rebajas en sus productos. “Estas telas están esta semana a 9 euros, la que viene la subimos a 12 euros”, comentaba una de las vendedoras. Por supuesto, en el rastro no podía faltar la venta de mascarillas, cajitas para portarlas y geles hidroalcohólicos. Todo un éxito de ventas en la época actual. En el recinto también podían observarse señales en las que se informaba de las medidas que deben adoptar los clientes, como son el uso obligatorio de mascarillas, la distancia de seguridad de dos metros y la limitación del tiempo de presencia en el recinto, centrándose sólo en las compras y evitando las relaciones sociales. Tampoco faltó vigilancia policial. Varios agentes controlaban que tanto usuarios como vendedores ambulantes respetasen las medidas anti-Covid exigidas.

El mercadillo de los viernes devuelve una pizca de normalidad a esta época tan rara que nos ha tocado vivir. Por más viernes de rastro.

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