La investigación paranormal que descubre el misterio de una aldea borrada del mapa en Huelva

Huelva Paranormal

Las ruinas de un antiguo poblado ferroviario concentran relatos históricos y fenómenos inexplicables que siguen atrayendo a investigadores de lo paranormal

Imagen para ilustrar lo que fue el antiguo poblado ferroviario. / H. I.
José Manuel García Bautista

01 de febrero 2026 - 05:00

Entre los pinares y laderas rojizas de Minas de Riotinto los restos del antiguo poblado Río Tinto-Estación, también conocido como la Estación de Enmedio, parecen resistirse a desaparecer. Fue construido por la Rio Tinto Company Limited a finales del siglo XIX como un asentamiento para los obreros que trabajaban en el ferrocarril, un enclave donde el progreso industrial y la dureza minera convivieron durante casi un siglo. No obstante, desde su demolición en el año 1970, las ruinas de este lugar han sido escenario de relatos inquietantes, luces inexplicables y voces que, según algunos, siguen repitiendo los sonidos del tren que nunca regresó.

A simple vista, solo quedan vestigios del lavadero, la fuente pública y el trazado de las calles. Pero los investigadores paranormales que han recorrido el lugar afirman que bajo esa calma aparente se esconde una energía muy fuerte, como si el alma de aquel poblado obrero no hubiera aceptado su desaparición.

La historia enterrada del poblado

Entre los años 1873 y 1875, la poderosa Rio Tinto Company Limited (RTC) construyó la línea ferroviaria que uniría sus yacimientos con el puerto de Huelva. En el punto central de ese trazado se levantó el complejo ferroviario Río Tinto-Estación, convertido con el tiempo en un pequeño núcleo poblacional. En 1888, el censo ya registraba 48 habitantes, casi todos empleados del tren o sus familias.

El crecimiento fue imparable y ya en el año 1920 ya vivían allí casi 200 personas, y para 1960 la cifra alcanzó los 268 habitantes distribuidos en 56 casas. Las viviendas, construidas en mampostería y cal, respondían al modelo inglés de la época: sobrias, funcionales y pensadas para resistir las condiciones del trabajo minero.

Pero lo que fue símbolo de progreso acabó siendo víctima del abandono. En la década de los 60 del pasado siglo XX, la actividad ferroviaria empezó a declinar. Los obreros fueron trasladados, y en 1970, las excavadoras redujeron a polvo lo que había sido un hogar para varias generaciones. Solo quedaron el lavadero, los depósitos de saneamiento y los cimientos de las casas.

Desde entonces, el lugar ha sido conocido por los lugareños como “la estación de los fantasmas”. Algunas personas que han visitado esta la zona aseguran que allí se oyen golpes metálicos, silbidos de locomotoras y murmullos lejanos. Lo que muchos creyeron como simples leyendas “asustaviejas” terminó atrayendo a investigadores de lo paranormal, decididos a averiguar si algo más que la Historia y el recuerdo habita entre los restos de Río Tinto-Estación.

La investigación paranormal

El pasado octubre de 2025, un equipo de expertos en fenómenos anómalos —entre ellos los investigadores Rafael de Alba, Jesús García, José Luis García y yo mismo— llevó a cabo una exhaustiva investigación nocturna en el antiguo enclave ferroviario. Equipados con cámaras térmicas, sensores de movimiento y grabadoras de audio, registraron durante más de siete horas cualquier alteración del entorno.

Según su informe, las grabaciones captaron una serie de fluctuaciones de temperatura de hasta 7 grados en cuestión de segundos, en zonas donde no había corrientes de aire ni fuentes de calor visibles. Pero lo más sorprendente fueron las psicofonías obtenidas cerca de los restos del lavadero y la antigua fuente pública.

En una de ellas, una voz masculina, apenas perceptible, pronuncia en susurros: “No te vayas, el tren llega”. En otra, más clara, se escucha un sonido metálico arrastrándose sobre piedra, coincidiendo con un pico de energía registrado en los sensores EMF.

El grupo repitió la experiencia tres semanas después, esta vez acompañado por un historiador de la zona. Durante la segunda sesión, se activaron los detectores de movimiento situados junto a los cimientos de la que fue la escuela del poblado, pese a no haber nadie en la zona. “El aire se volvió denso, y de repente sentimos una vibración en el suelo, como si algo pesado pasara cerca”, relata José Luis García.

Los investigadores no encontraron causas técnicas que explicaran los fenómenos. No había maquinaria cercana ni fuentes de interferencias eléctricas. Las conclusiones del informe, sin afirmar categóricamente la presencia de actividad paranormal, destacan que el lugar hay “anomalías de campo electromagnético”, que recuerda al pasado industrial y humano que allí se concentró durante casi un siglo.

Memoria, ruina y misterio

Hoy, Río Tinto-Estación es un punto casi olvidado en los mapas. Pero asociaciones culturales reivindican su recuperación como espacio de memoria histórica. En el año 2022, el Ayuntamiento de Minas de Riotinto anunció un proyecto para señalizar los restos del poblado y colocar paneles informativos sobre su historia.

Mientras tanto, los investigadores de lo paranormal planean volver este año con equipos más avanzados: cámaras de espectro completo y drones. “No buscamos fantasmas”, afirma Rafael de Alba, “sino respuestas sobre por qué ciertos lugares parecen conservar una huella emocional tan intensa”.

La teoría más aceptada dentro de la investigación es la del “residuo energético repetitivo” debido a los sonidos, emociones y rutinas de los antiguos habitantes habrían quedado grabados en el entorno físico, reproduciéndose de manera cíclica bajo determinadas condiciones. En Río Tinto-Estación, esa hipótesis cobra especial sentido pues allí hay miles de jornadas laborales, el traqueteo constante del tren, la fatiga y la vida comunitaria dejaron, quizá, una marca más profunda que la piedra misma.

En la oscuridad de la noche algunos visitantes e investigadores aseguran escuchar el silbido de una locomotora lejana. Tal vez sea solo el eco del viento sobre las laderas de mineral oxidado. O tal vez, en ese rincón perdido de Huelva, los obreros del tren sigan esperando la hora de salida que nunca llegó.

*Si ha tenido alguna experiencia paranormal, de cualquier tipo, no dude en comunicarse conmigo. Investigaré gratis su caso (como siempre lo hago) y trataré de ofrecerle respuestas: contacto@josemanuelgarciabautista.net

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