La Guardia Civil de Huelva destruye más de 1.300 armas intervenidas

Algunas de las armas. / M.G.
S.H.

12 de marzo 2026 - 11:52

La Guardia Civil de Huelva destruye un total de 1.339 armas, entre las cuales más de 800 eran de fuego y otras 500 de tipo táser, armas blancas y armas prohibidas, que se encontraban depositadas en la Intervención de Armas de la Comandancia. Actualmente, la competencia en materia de armas y explosivos que el Estado tiene, se materializa por medio de las Intervenciones de Armas y Explosivos de la Guardia Civil.

Estas Unidades, controlan el acceso legal a las armas, para lo cual el Reglamento vigente establece unos requisitos, entre los que se encuentran la carencia de antecedentes penales, así como la superación de pruebas teóricas y prácticas sobre el uso y manejo.

Así mismo, para evitar que un arma pueda ser utilizada indebidamente cuando el titular deje de tener derecho a su tenencia y uso, la normativa establece que sean inutilizadas o destruidas.

La inutilización de un arma, a partir del año 2011, está regulada por una normativa muy severa, de tal modo que es sometida a un proceso que afecta a todas las piezas fundamentales de ésta, siendo imposible volver a usarla con plena capacidad de funcionamiento.

Por ello la Guardia Civil de Huelva, periódicamente, lleva a cabo la destrucción de armas de fuego de diversos calibres, así como armas blancas y objetos prohibidos.

Algunas de ellas están implicadas en ilícitos, penales o administrativos y tras el correspondiente procedimiento de autorización, se determina su destrucción; y otras, que por cesar sus titulares en el derecho a la tenencia y uso tienen el mismo fin tras los plazos estipulados. Ello permite que las armas sean reducidas a chatarra mediante un proceso de fundición o similar, siendo destruidas 1.339 que estaban en depósito de la Comandancia de Huelva.

Estas actuaciones se enmarcan dentro de la normativa vigente en España y se suma al Programa de Acción de Naciones Unidas sobre el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras, que tuvo su origen en la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre el Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras celebrada en Julio de 2001.

En la citada Conferencia, quedaba patente, entre otras cuestiones que “la preocupación por la fabricación, transferencia y circulación ilícitas de armas pequeñas y ligeras y por su acumulación excesiva y proliferación incontrolada en muchas regiones del mundo, lo cual tiene consecuencias humanitarias y socioeconómicas de muy diversa índole y supone una grave amenaza para la paz, la reconciliación, la seguridad, la estabilidad y el desarrollo sostenible en los planos individual, local, nacional, regional e internacional”.

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