Coronavirus

Desescalada Huelva: Los establecimientos hosteleros de la costa comienzan a ver la luz

  • Los empresarios de restaurantes y chiringuitos aseguran que la gente tiene muchas ganas de salir tras dos meses de estricto confinamiento

  • Apuntan que aún se puede salvar la temporada

Dos bañistas se dirigen a la zona de baño de una playa de la provincia de Huelva. Dos bañistas se dirigen a la zona de baño de una playa de la provincia de Huelva.

Dos bañistas se dirigen a la zona de baño de una playa de la provincia de Huelva. / J. Landero (Costa)

Tras dos meses de estricto confinamiento por la crisis sanitaria del coronavirus, la gente tiene muchas ganas de salir. Este es el principal argumento al que se aferran la mayoría de empresarios hosteleros de la costa onubense consultados ayer sábado por Huelva Información, coincidiendo con un fin de semana marcado por una climatología típicamente estival, y cuando muchos de ellos están ya levantando las persianas de sus negocios para afrontar desde la más absoluta incertidumbre una nueva, pero atípica, temporada veraniega.

El ambiente vivido ayer en algunos de los principales núcleos costeros y playas de la costa occidental onubense invita a muchos de estos empresarios a ver la botella medio llena, y a algunos a pensar, incluso, que aún se puede salvar la temporada. Todo ello teniendo en cuenta que aún no se permite la movilidad de personas entre provincias, y a que todavía permanecen cerrados los grandes hoteles de la costa, que nutren a estos establecimientos de muchos de sus clientes durante el verano.

Teniendo en cuenta que se superaron con creces los 35 grados centígrados en las horas centrales del día, muchos onubenses aprovecharon para dar un refrescante paseo por las playas por grupos de amigos o en familia, dándose algunos de ellos un pequeño chapuzón, pese a que ello no está permitido hasta mañana lunes, con la entrada de Huelva de la fase 2 de la desescalada.

No obstante el número de personas en las playas era sensiblemente inferior al habitual por estas fechas, y con estas temperaturas. También aprovecharon muchos aficionados para practicar la pesca deportiva, especialmente en la playa de El Portil, y para dar un paseo en sus embarcaciones de recreo o motos acuáticas, especialmente en aguas de la desembocadura del río Piedras y en la playa lepera de La Antilla.

Otros dedicaron la calurosa jornada a la práctica de deportes acuáticos como paddle surf o piragüismo, entre otros; o simplemente para tomar algo en cualquiera de las terrazas de los restaurantes, bares o chiringuitos que por el momento han abierto sus puertas en las playas onubenses.

La restauración ve la botella medio llena tras meses de larga incertidumbre

En La Antilla Saúl Toronjo, propietario del restaurante Miramar, situado en la playa central de dicho enclave lepero, indicó ayer a Huelva Información que abrió su establecimiento este mismo viernes en medio de una “sensación extraña” ya que a su juicio “falta un poco de alegría para ser fin de semana, con esta climatología y estando a las puertas del verano”. Afirma por otra parte que “se nota que falta el componente de la playa y las personas que nos visitan en verano procedentes de otras provincias”.

No obstante, prosiguió, “los locales están respondiendo” y se nota que “hay muchas ganas de salir y de estar en la calle después de dos meses de confinamiento”. Toronjo también quiso poner en valor que los clientes “están cumpliendo por lo general las normas y responden de forma muy positiva a las recomendaciones de los hosteleros a la hora de hacer uso de las terrazas”.

En el plano positivo el empresario lepero también subraya que el gremio de los pequeños hosteleros de La Antilla “está cumpliendo” lo que se nos pide; que “muchos hemos abierto porque sabemos que nuestros empleados lo están pasando mal; y finalmente que desde las administraciones, como en este caso el Ayuntamiento de Lepe, “se nos está apoyando en la medida de lo posible para salir de esta situación, suspendiendo para lo que resta de año el cobro por ocupación de terrazas y veladores”.

Un camarero toma nota a los clientes de un restaurante. Un camarero toma nota a los clientes de un restaurante.

Un camarero toma nota a los clientes de un restaurante. / J. Landero (Costa)

Por su parte Daniel Santana, propietario del restaurante Macha, a escasos metros del anterior, abrió el miércoles pasado por lo que afirma que “estamos más o menos en modo de prueba”.

Sobre su impresión de estos primeros días afirma que “ha habido algo de movimiento porque la gente tiene muchas ganas de salir”, a pesar de lo cual “esperamos un verano complicado, pero sobre todo muy incierto”. Y es que a su juicio, solo atendiendo a la reducción del aforo a la que están obligadas las terrazas, “la bajada de las ventas se va a notar”.

A pesar de la situación, Santana se muestra optimista y afirma que “tenemos que seguir trabajando y adaptándonos a esta nueva situación”. De hecho, concluye, “todos los días aprendemos algo y cualquiera puede aportarte una idea que puede ser muy positiva, especialmente escuchando mucho a nuestros clientes”.

A varios kilómetros de distancia, en el enclave cartayero de El Rompido, el propietario del restaurante La Marea, Enrique Carro, que abrió su establecimiento el pasado día 11 de mayo, coincide con los anteriores en la situación de “enorme incertidumbre” en la que se encuentra el sector.

Pizarra con las especialidades de un restaurante de playa. Pizarra con las especialidades de un restaurante de playa.

Pizarra con las especialidades de un restaurante de playa. / J. Landero (Costa)

También afirma que, “a pesar de que durante los días entre semana el movimiento es muy poco, los fines de semana se mueve todo algo más” porque “se nota que la gente tiene ganas de salir.

Finalmente Justo Fernández, del chiringuito Larena, situado en la playa de San Miguel de El Rompido y que abrió al público este viernes, se muestra bastante más optimista y asegura que “aún se puede salvar la temporada”. Y es que está convencido de que la baja incidencia de la pandemia en Huelva “podría tener un efecto muy positivo para vender la provincia como un destino seguro, especialmente entre el turismo nacional”.

Su apertura no ha podido “más exitosa” y, de hecho, asegura que lleva todo el fin de semana “rechazando reservas” porque su establecimiento no está aún con todos los servicios habituales al cien por cien. Además, y como el resto de empresarios consultados, asegura que la gente “tiene muchas ganas de salir”.

Su principal preocupación es la “incertidumbre”, sobre todo en relación a la normativa ya que “todo cambia a diario”. En este sentido añade que de cara al verano “estamos muy pendientes de conocer exactamente la normativa exacta que tenemos que cumplir para irnos adaptando día a día a la situación y a lo que se nos vaya exigiendo”. Así, y aunque afirma tener prácticamente cerrada la programación estival de conciertos y actividades lúdicas que caracterizan a este establecimiento playero, “la tenemos en suspenso a la espera de conocer la normativa”.

Finalmente otra de las claves para este empresario de El Rompido va a estar en la próxima apertura de los hoteles de la zona y en el inicio de la libertad de movimientos entre provincias “ya que entre el 60 y el 70% de nuestros clientes provienen de fuera de Huelva”.

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