Doble crimen de Cartaya El mal augurio del coche calcinado

  • El hallazgo del Seat Ibiza de Samuel Vizcaya en el viejo camino del cementerio hizo pensar desde el inicio en una desaparición inquietante

Familiares y amigos de los fallecidos en el tanatorio Atlántico, donde ayer se les practicó la autopsia. Familiares y amigos de los fallecidos en el tanatorio Atlántico, donde ayer se les practicó la autopsia.

Familiares y amigos de los fallecidos en el tanatorio Atlántico, donde ayer se les practicó la autopsia. / Alberto Domínguez (Huelva)

El hallazgo del coche de Samuel Vizcaya en el viejo camino de tierra del cementerio de Huelva -que lleva hasta la barriada periférica de La Ribera- hacía presagiar lo peor. Su familia mantenía la esperanza de encontrarlo con vida, pero la preocupación se acrecentó en el momento en el que un grupo de amigos que realizaba una batida encontró el vehículo.

El Seat Ibiza de color rojo presentaba todo el habitáculo y el motor achicharrados y la tapa del capó levantada. Estaba abandonado en medio de un páramo, en un camino de tierra poco transitado. Parecía como si alguien hubiera querido borrar huellas o lanzar un mensaje.

El coche de Samuel Vizcaya, quemado en el camino viejo del cementerio de Huelva, donde fue abandonado. El coche de Samuel Vizcaya, quemado en el camino viejo del cementerio de Huelva, donde fue abandonado.

El coche de Samuel Vizcaya, quemado en el camino viejo del cementerio de Huelva, donde fue abandonado. / H.I. (Huelva)

Cuando la familia de Samuel denunció formalmente que nada se sabía de su paradero desde la noche del Domingo de Ramos eran cerca de las siete de la tarde del Lunes Santo. Entonces la Policía Nacional activó la maquinaria y se puso manos a la obra. Desde el inicio se catalogó la desaparición de Vizcaya como "inquietante", a tenor de la aparición del turismo calcinado.

Este diario pudo hablar a última hora del miércoles, cuando trascendió el hallazgo de los cadáveres en el pozo del camino de Los Bayos, con la mujer de Samuel Vizcaya, María José de los Ríos, quien se encontraba a esas horas muy nerviosa y asustada ante la posibilidad de que la localización de los cuerpos en la finca de Cartaya pudiera tener relación con su pareja. "No puedo estar tranquila, estoy esperando a que la Policía nos diga algo".

Preguntada por si Samuel tenía algún vínculo con el crimen organizado o con el tráfico de estupefacientes, la mujer indicó que "para nada, él es un buen hombre y no anda metido en esos líos".

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