Huelva

Una devoción “con alegría” a la Virgen de la Cinta para combatir el virus

  • El aforo del santuario se completó con todas las medidas de seguridad

  • El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, oficializa por primera vez la función solemne de la Patrona

El obispo de Huelva, Santiago Gómez, durante la misa. El obispo de Huelva, Santiago Gómez, durante la misa.

El obispo de Huelva, Santiago Gómez, durante la misa. / Alberto Domínguez (Huelva)

Una devoción que se fundamenta en “la alegría”. Así definió el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, el sentimiento de fervor que los onubenses profesan a la Patrona de Huelva

En una festividad de la Virgen de la Cinta atípica, dadas las restricciones sanitarias por la Covid-19, Gómez Sierra presidió por vez primera una función solemnne que no tenía como escenario el santuario desde el año 1966. La misma sirvió para que el obispo de Huelva remarcase “la alegría que emana de los cristianos cuando dan más de lo que reciben”.

En la homilía, Santiago Gómez Sierra desgranó todos los perjuicios que ha traído consigo la epidemia de coronavirus para todo el mundo y, por ende, para los onubenses. Entre las mismas figuran las preocupaciones por el empleo, el desastre económico o la presencia del virus en los seres queridos. Son, de este modo, “evidencias de la fragilidad que trae consigo la búsqueda de la alegría”. No obstante, el obispo manifestó que, sobre todo ello, sobresale la felicidad de los cristianos, “que está en la fe, en el conocimiento de Dios y en el nacimiento de la Virgen María”. La alegría es, por tanto, el destino “del lenguaje que marca nuestro corazón”, resumía Gómez Sierra.

En base a la difícil situación social y económica que sufren todos los ciudadanos, el obispo pidió a la Patrona de Huelva que tendiera su mano a todos los onubenses afectados por la pandemia.

En su intervención, Santiago Gómez quiso acordarse del obispo emérito, José Vilaplana, quien le había transmitido que, pese a no encontrarse físicamente en el Santuario, “se sentía conectado espiritualmente con la celebración”.

Ambiente en el exterior del santuario durante la función solemne. Ambiente en el exterior del santuario durante la función solemne.

Ambiente en el exterior del santuario durante la función solemne. / Alberto Domínguez (Huelva)

Durante la misa, tras la homilía del obispo, hizo la profesión de Fe el secretario Manuel Rodríguez y se terminó con la Salve de los Marineros.

Pese a que el día de la Virgen de la Cinta contó con una celebración diferente, en tanto que la Patrona no se echó a las calles para reencontrarse con sus hijos como hace cada 8 de septiembre, el vínculo entre los devotos y la Virgen fue más intenso que nunca. El santuario fue ayer cobijo de todos los fervorosos que quisieron “confiar su vida” a la Virgen, quien estuvo embellecida por las flores del florista de la Hermandad, Antonio Rivera.

En el templo se logró un lleno, respetándose en todo momento las condiciones sanitarias de aforo y distancia mínima de seguridad. 

De la función fueron también partícipes el hermano mayor de la Hermandad de la Cinta, Esteban Brito, el presidente del Consejo de Hermandades, Antonio González y el alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, así como diversas autoridades militares y civiles, además de representantes de los diferentes grupos políticos municipales.

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