La Despensa de la Esperanza se prepara para la Gran Recogida este sábado en Huelva
Durante las últimas semanas han trabajado más de 60 voluntarios para recibir y empaquetar los alimentos que hermanos, devotos y vecinos han llevado a la sede de esta obra social, más de 600 bolsas con alimentos de primera necesidad y 1.800 litros de leche
El Banco de Alimentos advierte de "baja sensibilización y solidaridad" ante el preocupante descenso de donaciones de hasta el "40% en lo económico"
La Despensa de la Esperanza es una de las obras sociales que la Hermandad de San Francisco tiene en marcha. En estos días previos a la Navidad se ha incrementado el trabajo en la sede donde se reciben y almacenan las donaciones, en la calle Santa María, número 11. Unos sesenta voluntarios trabajan desde el pasado mes de noviembre en la recogida y embolsado de los productos de primera necesidad. Aún por cerrar esta campaña hay que señalar que se han preparado más de 600 bolsas y se han reunido 1.800 litros de leche, trasladados a las Hermanas de la Cruz, que son las que reparten estos alimentos entre las familias más vulnerables de la ciudad.
Un proyecto que está apoyado por el Puerto de Huelva, que participa con una cantidad económica que implementa la adquisición de los productos más necesarios. El presidente de la Autoridad Portuaria, Alberto Santana, participó de la puesta en marcha de la campaña en Navidad, reconociendo el trabajo que desarrolla la Hermandad de San Francisco en la ayuda de las personas que lo necesitan. Un apoyo que José Manuel Mora, hermano mayor, agradeció al Puerto “porque instituciones tan importantes y representativas en Huelva nos dan el aliento necesario para seguir caminando en nuestra área de caridad”.
La Gran Recogida
Y todavía queda un último gesto que tendrá lugar el sábado, 13 de diciembre, de 9.30 a 13.30 . El barrio vivirá una Gran Recogida, acompañada por la música solidaria de la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de la Expiración ‘Salud y Esperanza’, que prestará sus sones para que la caridad siga creciendo.
La Despensa de la Esperanza nace como la obra social del XXV Aniversario de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Esperanza. Surgió del deseo sincero de que un acontecimiento tan bello dejase una huella de caridad; que la devoción se convirtiera en alimento, y la celebración, en un gesto de amor hacia los más necesitados. Bajo el consejo y la cercanía de las Hermanas de la Cruz, tomó forma un sueño sencillo y profundo: un banco de alimentos para quienes más sufren.
El proyecto encontró su hogar en un lugar que ya hablaba de refugio y de memoria: el almacén de la calle Santa María, 11. Allí mismo buscaron cobijo la Virgen de la Esperanza y el Santísimo Cristo de la Expiración aquel Miércoles Santo de 1978, cuando la hermandad quedó sin sede canónica. Que ese espacio volviera a abrir sus puertas para acoger, no ya a los Titulares sino a los alimentos que se reparten entre las personas que más lo necesitan, dotó a la obra de un simbolismo providencia.
Aunque la inauguración oficial estaba pensada para coincidir con el traslado extraordinario de la Virgen, la terrible DANA que azotó Valencia en octubre de 2024 obligó a adelantar la primera recogida. Huelva respondió entonces con una generosidad desbordante, enviando alimentos y productos de higiene a los damnificados por las riadas. Fue la primera prueba de que la Despensa había nacido con fuerza.
Pocos meses después, en diciembre de 2024, la primera Campaña de Navidad permitió alimentar a más de 400 familias, haciendo visible lo que la solidaridad es capaz de alcanzar cuando la esperanza guía los pasos.
El 20 de junio de 2025, la Santísima Virgen visitó y bendijo la Despensa, llenando de luz un lugar ya marcado por la historia. Y el 11 de noviembre de ese mismo año dio comienzo la segunda Campaña de Navidad, sostenida por sesenta voluntarios y voluntarias que, de lunes a viernes y de 18.00 a 20.00, reciben las donaciones de todos aquellos que desean poner un granito de esperanza en manos de quienes más la necesitan.
La Despensa de la Esperanza no es solo un proyecto social; es un puente entre la devoción y la vida real, entre la historia de una hermandad y las necesidades de su gente. Es la certeza de que donde hubo refugio para los Titulares, hoy lo hay también para los más pobres. Es, en definitiva, la fe hecha alimento.
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