El Descendimiento mira al cielo en un Vía Crucis histórico
La Hermandad vive horas de incertidumbre ante la amenaza de lluvia, trece años después de que el mal tiempo frustrara su última designación para presidir el Vía Crucis
El Descendimiento: 75 años y un Via Crucis histórico, para alcanzar el culmen el Viernes Santo
La Hermandad del Descendimiento vive horas de espera, de nervios contenidos y de miradas constantes al cielo. Este lunes, 2 de marzo, el Cristo del Descendimiento está llamado a presidir el Vía Crucis de las Hermandades de Huelva, aunque la meteorología mantiene en vilo a la corporación y a la ciudad. La Agencia Estatal de Meteorología sitúa en torno al 75% la probabilidad de lluvia a las 20.00 horas, momento previsto para el inicio del rezo, un dato que condiciona por completo el desarrollo del acto.
No es una situación desconocida para la hermandad. Es la tercera vez que el Descendimiento es designado para protagonizar el Vía Crucis, pero la última ocasión, en 2013, terminó truncada por la lluvia. Un recuerdo inevitable que planea sobre esta nueva cita, cargada de simbolismo y con un fuerte componente emocional para hermanos y devotos.
El primer gran momento se vivió este domingo con el traslado del paso de misterio desde la parroquia Mayor de San Pedro hasta la Catedral de La Merced. Un traslado que su hermano mayor, Ramón Maneiro, califica sin dudar como “maravilloso”. El cortejo avanzó con tranquilidad, dejando estampas de enorme belleza entre la arboleda de la calle La Fuente y los naranjos de Ginés Martín, en un ambiente de recogimiento que convirtió el recorrido en una auténtica antesala del Vía Crucis.
“La verdad es que hemos visto imágenes preciosas”, reconoce Maneiro, que subraya también la alta participación de hermanos y fieles, muy por encima de lo esperado. El hermano mayor destaca especialmente la entrada del Cristo del Descendimiento en la Catedral de La Merced, un hecho que sin duda "no recordaba".
Si el tiempo acompaña, el Vía Crucis se celebrará por primera vez en la Plaza de La Merced tras su reciente remodelación, un espacio amplio y solemne que permitirá un desarrollo más visual y ordenado del acto. Están previstas quince estaciones, con la participación de las distintas hermandades de Huelva, que irán turnándose en las lecturas y reflexiones. En el centro de la plaza se dispondrá una gran cruz, correspondiente a la estación final, que estará a cargo de la Hermandad de la Resurrección.
En caso de que la lluvia haga acto de presencia, el plan alternativo está perfectamente definido: el Vía Crucis se trasladará al interior de la Catedral, manteniendo las quince estaciones y las lecturas previstas. Eso sí, el paso no se moverá, dada la gran afluencia de público que se espera. “No sería lo mismo, pero también sería un acto muy bonito”, explica el hermano mayor, que recuerda el impacto del Vía Crucis celebrado en 2013 en San Pedro, cuando el templo se vio completamente desbordado.
Con todo, la hermandad afronta la cita con ilusión y serenidad. “Contra el tiempo no se puede luchar”, asume Maneiro, que se queda con lo vivido hasta ahora: un traslado emotivo, el respaldo de los hermanos y la sensación de estar ante un momento que ya forma parte de la historia reciente de la corporación.
Ahora, solo queda esperar. Que el cielo conceda una tregua y permita que el Cristo del Descendimiento pueda rezar sus estaciones al aire libre. Y que, esta vez sí, el Vía Crucis largamente esperado pueda completarse.
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