Desayuno coloquio | Pepe Cabello Claves para hacer de la actitud un motor de vida empresarial

  • El orientador cordobés Pepe Cabello invita a tener “madurez” para querer hacer “que las cosas funcionen” en lo profesional y lo personal

El 78% de los cierres de negocios en España encuentra su razón en las manos de quienes los dirigen. Pepe Cabello finalizó ayer su intervención con este dato, que es más bien el punto de partida. Directamente, una invitación a los empresarios para que no descuiden su trabajo, para que no impidan que todo funcione y evolucionen para mejorar y no dejar de hacerlo. Es una clave válida para el propio recorrido vital, para el ámbito personal, que debe ir parejo, en todo caso, al profesional, en un ejercicio de coherencia.

Cabello es coach y empresario, invitado ayer en el Desayuno-Coloquio organizado por Huelva Información y Fundación Caja Rural del Sur, dentro del ciclo desarrollado este año. ¿Y si fuera posible? Diez claves para aumentar resultados es uno de sus libros de más éxito y también la charla dada en el salón de actos de Mora Claros. Son claves, subrayó, no una lista de consejos, una fórmula fija para el éxito; son una serie de reflexiones, como dice el director de la Fundación, Emilio Ponce, acaso para llevar a casa y ser parte del deber diario cumplido. Para darles vueltas y quizá cambiar la forma de ver las cosas.

Asegura Pepe Cabello que “no todos tienen la madurez empresarial para querer hacer que las cosas funcionen”. Igual que no todos perciben las señales a su alrededor. Ocurrió con la recesión, a partir de 2008, en lo que llama “el holocausto de las pymes”. Él mismo ha protagonizado caídas como empresario; confiesa que son varias veces las que se ha arruinado, pero siempre se ha levantado, con esa misma energía y convencimiento con que invita a su audiencia durante su charla, en plena demostración práctica, sencilla y liberadora, de que la actitud es motor de la acción.

Esa máquina potente que tiene el ser humano en la cabeza, con 65.000 millones de neuronas, ofrece un potencial enorme a cada persona, aunque aquí lo importante es el “software mental”, introduce Cabello, para alcanzar “un modelo de creencias correcto”. No hay mejor ejercicio para verlo claro que escribir las creencias e ideas de uno mismo para comprobar que “tu vida se parece a ti” y que marca el camino personal y profesional de cada uno.

Una llamada al cambio de mentalidad: el 78% de cierres de negocio se debe a sus propietarios

Por eso la importancia de que cada uno defina la dirección que quiere tomar en ese camino; “lo que persigues, tus sueños”. Es como las reacciones bioquímicas que deja el enamoramiento en cada uno: “Cuando se tiene un deseo, se hacen locuras, como emprender negocios”. Y no hay que perder esa carga, aunque dentro de un orden, debidamente planificado en lo personal y profesional.

Dice el orientador que ambos planes de vida deben estar alineados en la misma dirección para evitar que fracase alguno de ellos, porque ambos están, y deben estarlo, interrelacionados necesariamente. “Ningún negocio en la vida merece que se pueda perder nuestro plan de vida personal”, asegura entre el asentimiento general del público.

Otro aspecto clave, directamente relacionado, es la capacidad de automotivación. De un modo gráfico lleva a ese momento al comienzo del día en que uno está sentado en el filo de la cama y duda entre meterse de nuevo en ella, sin espíritu, hastiado por lo que le espera, y saltar con brío y determinación, dispuesto a comerse el mundo sin necesidad de motivos extraordinarios.

Aporta un dato revelador, en este sentido: el 85% de la gente que tiene empleo no ama su trabajo. “¿Qué mundo vas a conquistar –lanza al aire Pepe Cabello– si no puedes conquistar ni el primer minuto del día?”.

Cuenta el orientador cordobés que Einstein le recomendaba a sus allegados que escribieran en un papel frases con su percepción cotidiana del tiempo y luego sustituyeran ese término por “vida”. Así se evidencia que el tiempo se escapa, como arena, entre los dedos de las manos y que es necesaria una correcta gestión para una organización básica.

Una de las claves aportadas por Cabello es la necesidad de definir la propia identidad, fundamental en el entorno cambiante actual, en el que no sólo se venden productos y servicios, por más calidad que tengan. Puede ser la felicidad que vende una multinacional como Coca-Cola, más allá de sus refrescos, o, mucho más sencillo y cercano, la sonrisa de quien atiende al público, que es tanto como “amor, cariño puesto al servicio”.

Un directivo, entre las butacas de una conferencia anterior, le decía muy seguro al coach semanas atrás: “Por ser simpático no voy a vender más”. “Pero por ser gilipollas si puedes dejar de vender”, le respondió. Es lo que mueve ahora a muchos consumidores en un mercado muy competitivo, de productos de calidad, o ligeramente inferiores pero con una satisfacción general mayor en la experiencia comercial. La razón, en muchos casos, por los que se toma el desayuno en una cafetería concreta cada día, al margen de que sea más bonita o mejor el café y el pan ofrecidos. O que se compre tabaco en una máquina antes que soportar el gesto desagradable de un estanquero debajo de casa.

Dice Cabello que es necesario poner todos los sentidos en lo que se hace, en el objetivo marcado, evitando distracciones y desarrollando un plan formativo que integre también ese camino. No hay más, apunta, que “trabajar más o trabajar mejor”. Claro, “con sus variables”, pero teniendo en cuenta que la formación y la práctica son fundamentales.

Un gramo de acción

El caso es que haya acción. Habría que desterrar esa idea tan generalizada en el sur de querer hacer más que, directamente, hacer. “Un gramo de acción pesa más que una tonelada de intención”, apuntaban los clásicos. “Hay que recordar que las cosas sólo se consiguen haciéndolas, no diciéndolas”.

También se consiguen sabiendo cambiar y sabiendo rectificar. Teniendo flexibilidad, que no es más que esa idea inicial en la charla de la “madurez empresarial”, en este caso. “Si algo no funciona, cámbialo”. Nada de esa vieja creencia de que “la perseverancia es la clave del éxito”. Perseverancia pero con sentido, haciendo los cambios que sean precisos si implica el éxito o una mejora.

Pepe Cabello dejaba una última recomendación, quizá más consejo necesario que clave para reflexionar: “Conviértete en alguien que merezca la pena conocer. Levántate como si mereciera la pena vivir”. Energía y espíritu positivo, que debe ser el alimento de todo.

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