Huelva

El corazón de Huelva se entrega a la Virgen de la Cinta

  • La Virgen Chiquita recorre el centro durante tres horas arropada por miles de devotos cinteros

  • Esta tarde la Patrona de la capital partirá hacia su santuario del Conquero (19:00)

La Virgen de la Cinta cruza el arco de flores de papel instalado en su honor al final del porche de La Merced. La Virgen de la Cinta cruza el arco de flores de papel instalado en su honor al final del porche de La Merced.

La Virgen de la Cinta cruza el arco de flores de papel instalado en su honor al final del porche de La Merced. / Josué Correa (Huelva)

El ambiente festivo se apoderó de Huelva en la tarde de ayer, cuando la gente se iba arremolinando a las puertas de la catedral de La Merced cargada de expectación para asistir a la procesión solemne de la Patrona de la capital.

En el interior del templo, el hermano mayor de La Cinta, Bienvenido González Roldán, daba los últimos retoques con "el nerviosismo propio del momento: hemos hecho todo lo posible, ahora estamos en sus manos", confesaba con los ojos brillantes ante el paso de plata de la Virgen Chiquita.

El calor en el interior de la santa iglesia catedral se entremezclaba con los saludos y el recogimiento. Los presentes, vestidos con chaqués y mantillas, no perdían la ocasión de presignarse ante la imagen mariana, que desprendía un elegante olor a nardos y a rosas blancos, exorno tradicional colocado con cariño por el florista Antonio Rivera. La primera levantá la realizó el presidente de la Federación Onubense de Empresarios (FOE), José Luis García-Palacios, que tuvo palabras de recuerdo para su desaparecido padre.

En el exterior, el gentío se iba agolpando frente a la fachada rosa y beige de La Merced: padres, hijos, abuelos, todos en familia y dispuestos para ver a la alcaldesa perpetua en la calle en la procesión que precede al traslado al santuario del Conquero.

A las 20:03 se abrieron las puertas. El tañir de campanas se conjugaba con el son de la Agrupación Musical de la Santa Cruz, encargada de abrir la marcha. Les siguieron la cruz parroquial y los representantes de las hermandades de gloria, desde El Carmen y la Purísima Concepción a las filiales de la Virgen de la Cabeza, de la Virgen de la Peña, de la Virgen de la Bella, San Isidro o Nuestra Señora de Montemayor.

Manuel Silván, hermano cintero más antiguo, realiza la levantá. Manuel Silván, hermano cintero más antiguo, realiza la levantá.

Manuel Silván, hermano cintero más antiguo, realiza la levantá. / Josué Correa (Huelva)

Tampoco faltaron las rocieras de Huelva y Emigrantes, o las de penitencia de Pasión, Oración en el Huerto, Esperanza y Victoria, que paso a paso acompañaron a la Patrona por el centro de la ciudad. Los colegios profesionales de Abogados, Farmacéuticos, Médicos y Procuradores, la Universidad, el Puerto de Huelva, el Consejo de Hermandades y la Real Sociedad Colombina antecedían en el cortejo a las autoridades militares y civiles y a la Corporación municipal. El consejo asesor y la junta de gobierno cinteros anunciaban que iba a llegar el momento más esperado.

A las 20:20, entre una humareda de incienso y con música de la Banda Sinfónica Municipal de Huelva, el argentado paso de la Virgen Chiquita cruzaba el pórtico entre aplausos y brazos levantados para retratar el momento tirando de teléfono móvil.

Bajo un cielo de flores de papel la Virgen de La Cinta cruzó el pórtico y el arco elaborado para la ocasión. Antes de enfilar la calle Vázquez Limón se produjo otra levantá señera, la de Manuel Silván, hermano número 1 de La Cinta.

Entre vítores y miradas emocionadas, la Patrona de los onubenses recorrió Ginés Martín, Ciudad de Aracena y Rafael López hasta Méndez Núñez. Uno de los instantes para recordar de la procesión se produjo a las 21:10, cuando la Virgen Chiquita entró a la parroquia de la Concepción, donde realizó un breve recorrido entre los rezos del obispo de Huelva, José Vilaplana, y el párroco del templo, Diego Capado.

A la salida, una explosión de aplausos fervorosos se desató para despedirla del corazón de la ciudad, adonde no regresará hasta el año que viene.

Las luces anaranjadas de Mora Claros recibían con júbilo cintero el paso de plata, que acabó surcando la calle San José y el Paseo de Independencia para regresar de nuevo a la catedral de La Merced sobre las 23:00, desde donde hoy partirá hacia su santuario de La Orden después de tres semanas de estancia en el centro.

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