Protesta medioambiental

La concentración contra los fosfoyesos congrega a alrededor de 1.500 personas

  • La convocatoria de Mesa de la Ría en la plaza de las Monjas es una fiesta reivindicativa, al grito de “marisma limpia”. Artistas locales se suben al templete para apoyar la causa

Camisetas y, en esta ocasión, brazos alzados al cielo para los oportunos selfies. Quince años después de la primera manifestación, y aún con la exitosa garbanzada de hace tres años en la memoria, la concentración contra los fosfoyesos convocada por Mesa de la Ría congrega en la plaza de las Monjas de la capital a alrededor de 1.500 personas.

Al grito de “marisma limpia” y “fosfoyesos fuera”, los asistentes vivieron la concentración como una fiesta reivindicativa conducida desde el templete de la plaza por los periodistas Toñi Alfonso y Micky Rodríguez. Allí estuvieron, entre otros, el grupo de danza urbana Yo soy loco, el rapero Arte Infante y los artistas Mano Negra y José, El loco.

Éste interpretó unas sevillanas cuyos últimos versos, contenidos al ritmo del tempo, concluían con la frase “mi Huelva tenía una ría”. “No sabíamos cuánta gente iba a venir. Pensábamos que igual había que traer a un simpecado aquí”, aseguró entre los aplausos de los asistentes antes de lamentar que, a sus 42 años, nunca ha podido bañarse en la ría.

Desde abajo le miraba con atención y entusiasmo Gonzalo Calvo, un joven estudiante que se desplazó (para sorpresa de su madre, que orgullosa, estaba a su lado) desde Sevilla para participar en la protesta porque “desde hace años nos comemos la contaminación cuando realmente no genera tanto empleo y riqueza”. Así, bajo su punto de vista, Huelva debería enfocar su actividad económica “al turismo o al patrimonio ecológico”.

Delante estaba Esther Molina, quien acudió a la cita “por salud y por memoria histórica, porque esto lo trajo Franco”; y Mario López, quien afirmó protestar “por amor a Huelva”, “por compromiso” y por mostrar su desacuerdo “contra el atropello medioambiental que sufre la ciudad desde hace más de medio siglo”. Mientras tanto, el presidente de Mesa de la Ría, Aurelio González, leía el listado de organizaciones que se han sumado a la movilización, “un total de 78”, según aseguró.

Entre ellos figuran colectivos ecologistas como Greenpeace, WWF, SEObirlife, agrupaciones entre las que está Huelva por una sanidad digna, sindicatos, asociaciones vecinales y partidos políticos (Equo, la coalición Independientes por Huelva, Andalucía por Sí y Primavera Andaluza).

Además, unos “30.000 ciudadanos” han suscrito el manifiesto Por una Marisma Limpia, que pide “la retirada total de los fosfoyesos, del cesio-137 procedente de las cenizas de Acerinox y demás residuos vertidos en las Marismas del Rincón y de Mendaña”.

Es decir, la retirada de todos los residuos depositados en las 720 hectáreas de la concesión a Fertiberia, así como el resto de residuos vertidos en las Marismas del Pinar, hasta llegar a las 1.200 hectáreas afectadas.Del mismo modo, también se exige la “mejor y máxima descontaminación” de los terrenos y que se cumpla la aspiración histórica de la ciudad, que es “la devolución de los terrenos ocupados por la industria en la Punta del Sebo”.

El músico Kiko Veneno, quien participó de forma activa en la protesta de hace tres años, iba dar lectura ayer a este manifiesto. Pero finalmente no acudió a la cita por motivos que, desde la organización, aseguraron desconocer. En su lugar, leyó el documento el vicedecano del Colegio de Abogados, Fernando Vergel.

Para el portavoz municipal de Mesa de la Ría, Rafael Gavilán, quien exigió que Huelva tenga el mismo trato que brindó el Gobierno en Galicia tras la tragedia del Prestige, la concentración fue exitosa. Así, pidió a los participantes que no permitan “que nadie os vuelva a decir que Huelva es apática”.

“Que quede muy claro: estaremos aquí las veces que sea necesario. Porque lo que se reclama es que haya justicia”, agregó. Sin embargo, en el ambiente rondaba la idea de que, ante un tema que está considerado desde hace años de vital importancia para la ciudad, la cifra de asistentes no era desde luego la esperable.

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