Coronavirus | Huelva

Los asentamientos de la provincia de Huelva esperan protección frente al coronavirus

  • La asociación Asnuci reclama de forma urgente medidas para el aseo y prevención en los poblados chabolistas para evitar el contagio masivo

  • Piden la instalación de módulos de duchas, la apertura de aseos en los polideportivos y la cesión de viviendas reservadas para contratos en origen

Reunión en la sede de Asnuci en Lepe el pasado día 12 para implementar un protocolo en los asentamientos. Reunión en la sede de Asnuci en Lepe el pasado día 12 para implementar un protocolo en los asentamientos.

Reunión en la sede de Asnuci en Lepe el pasado día 12 para implementar un protocolo en los asentamientos.

Mientras unos viven con pesar estos días la reclusión doméstica por el estado de alarma, otros la sufren sin tener una oportunidad parecida. Ni de lejos. Son los miles de trabajadores del campo, inmigrantes, con y sin papeles, que siguen repartidos en asentamientos chabolistas de toda la provincia sin acceso a unas condiciones de salubridad mínimas, en una situación que se agrava durante la cuarentena impuesta por el Gobierno debido a la incidencia del coronavirus en todo el país.

En Huelva hay unos 42 poblados de este tipo, repartidos entre cuatro municipios los de mayor densidad. Allí, más de 3.000 personas (algunas organizaciones hablan incluso de 5.000) se resguardan del frío, de la lluvia y del sol con maderas, plásticos, metales y lonas en habitáculos improvisados, pegados unos a otros, sin agua corriente en la zona para el aseo diario y el consumo, sin baños para sus necesidades, compartiendo los restos de basura a los que dan una nueva utilidad con la comida que cocinan como pueden en hornillos de gas, con el peligro de incendio que también eso supone. Y la situación se mantiene, además, cuando el lavado de manos se ha convertido en una acción vital en cualquier familia con comodidades, clave para alejar la enfermedad y evitar su propagación.

Por eso ahora, aseguran desde los asentamientos, es más necesaria que nunca la ayuda que reclaman hace años, que puede ser fundamental para la contención de una pandemia que busca cualquier punto débil para expandirse.

Una de las organizaciones que trabaja cada día con los colectivos inmigrantes de trabajadores del campo, la Asociación de Nuevos Ciudadanos por la Interculturalidad (Asnuci), ha lanzado un mensaje desesperado de alerta para que se atiendan sus peticiones. Todo pasa por mejorar las condiciones de salubridad de los asentamientos y, en el mejor de los casos, donde sea posible, acabar con ellos mediante el realojo de estas miles de personas afectadas, aunque fuera una medida temporal hasta que la amenaza del Covid-19 se disipe.

A finales de la semana pasada, Asnuci remitió varias cartas a las autoridades para que tengan conocimiento de la situación que afecta a los asentamientos chabolistas de Huelva y tomen medidas urgentes y efectivas para evitar la propagación del virus en estos poblados abandonados a su suerte, sin medios para la protección del contagio.

Cartas al Gobierno

Los escritos se han dirigido, vía telemática, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al ministro de Sanidad, Salvador Illa, como también a la Diputación de Huelva “como Gobierno provincial” y, anteriormente, a los responsables de los ayuntamientos de los municipios onubenses afectados: Lepe, Lucena del Puerto y Moguer. (“Con Palos de la Frontera hubo un problema en la plataforma digital y no pudimos entregar la carta correctamente”).

La presidenta de Asnuci, Ana María Mateos, defiende que las soluciones son asequibles y al alcance de cualquiera de las administraciones implicadas. “Nosotros mismos, en la asociación, contratamos durante un mes un módulo con cuatro lavabos, cuatro inodoros y cuatro duchas por 180 euros cuando el incendio del asentamiento junto al cementerio de Lepe. ¿Por qué no los ponen las empresas para las que estas personas trabajan? ¿O los ayuntamientos, igual que se ponen para ferias o romerías? Es muy barato y es facilísimo”, apunta.

Otras dos soluciones alternativas pasan por el uso temporal, durante el estado de alarma, de instalaciones municipales, como polideportivos y estadios, incluso colegios, “que están cerrados y donde se pueden abrir las zonas de aseos y duchas”. La otra opción propuesta desde Asnuci es que se faciliten a las personas de los asentamientos los alojamientos reservados para las temporeras marroquíes que iban a llegar para el campo con contratación en origen, ausentes por el cierre de fronteras.

Posibilidades hay, insisten, al alcance de forma inmediata y asequibles para la Administración, sin olvidar que son los propios inmigrantes asentados en los poblados chabolistas quienes quieren dignificar su situación y que “todos están dispuestos a pagar alquileres” en caso de alojamiento en viviendas. “Y si alguno no puede en estos momentos, sus familias, o sus compañeros”.

Trabajadores necesarios y en activo

Como relata la propia Ana María Mateos en sus misivas a Pedro Sánchez y el ministro de Sanidad, “los temporeros chabolistas siguen yendo a trabajar a los campos onubenses, contribuyendo al necesario abastecimiento de alimentos a la población española y a que no se hunda la economía provincial”.

Las medidas prometidas desde la activación del estado de alarma, aseguran, no han llegado o son insuficientes. Citan, por ejemplo, las labores de desinfección de los efectivos de la UME en los municipios, pero éstas, advierten, “no se puede ni se debe hacer en los asentamientos por el riesgo que entraña para sus habitantes y para el medio ambiente”.

“Nada ha cambiado respecto a la situación crónica habitual”, recalcan en el escrito remitido el viernes pasado a Madrid, recordando la denuncia realizada hace un par de meses por el relator de la ONU tras su visita a los poblados chabolistas. La situación planteada ahora con la expansión del coronavirus ha extremado las necesidades habituales y la situación de emergencia es total. “Esto es de gran urgencia”, recalcan. Porque también aquí hay vidas en juego y se libra la batalla para la contención del virus.

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