Horas de angustia en Adamuz para los familiares de los pasajeros onubenses: "Llevo seis horas llamando y sigo sin saber en qué vagón viajaban mis cuatro familiares"
Familiares de los pasajeros del Alvia Madrid-Huelva accidentado aguardan respuestas, entre la preocupación y el cansancio, en el Hogar del Pensionista de Adamuz
Galería Gráfica. Imágenes en el Hogar del Pensionista de Adamuz en el que los familiares recibieron ayuda e información
El Hogar del Pensionista de Adamuz se convirtió, durante la madrugada de este lunes, en un lugar de constante ir y venir de onubenses que aguardaban, con visible inquietud, noticias sobre sus familiares que viajaban este domingo en el Alvia 2384 de Madrid a Huelva. El tren colisionó con un convoy de alta velocidad de la compañía Iryo que cubría el trayecto Málaga-Madrid y que había descarrilado a su paso por el término municipal de Adamuz, sumiendo a decenas de familias en horas de angustia, incertidumbre y espera ante la falta de información sobre el estado de los pasajeros. Hasta las 6:00 de este lunes el balance era desolador: 24 muertos y 75 heridos, de los que una quincena están muy graves.
Este espacio estaba habilitado para los familiares, que poco a poco iban llegando desde distintos puntos de la provincia onubense en busca de respuestas. Allí encontraban el apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, voluntarios de Cruz Roja y más de una docena de psicólogos.
“Una hora y media he tardado en llegar desde Punta Umbría, imagínate cómo he venido”, reconocía un hombre de mediana edad que buscaba a cuatro de los cinco familiares que viajaban en el Alvia. “He dado vueltas por todos lados, por el Hospital Reina Sofía, luego por la carpa habilitada para pasajeros heridos -a escasos cinco minutos a pie de este Hogar del Pensionista- y ya no sé a dónde más ir, porque nadie logra darme una respuesta”, señalaba este onubense, que prefería mantenerse en el anonimato.
Interrumpía su relato para dirigirse, sorprendido, a otro joven al que conocía y que acababa de llegar desde Lepe. “¿Qué haces aquí?”, le preguntaba, a lo que el vecino lepero respondía que buscaba a su primo. “Tengo cuatro familiares ahí. Llevo seis horas llamando a todos lados, también a los hospitales, y no consigo ni saber en qué vagón viajaban”, añadía el hombre, con evidente angustia.
Junto a ellos, una joven esperaba noticias de su tía. “Se llama Rocío Díaz, tiene 50 años y viajaba con su hijo de 19, que afortunadamente está ya bien y con su padre; pero de mi tía no sabemos nada”, explicaba esta vecina de Punta Umbría en declaraciones a este diario. “Fue verlo en las noticias y salir corriendo para Córdoba”, relataba, mientras confiaba en que “pronto podamos tener noticias positivas”.
Mientras tanto, el joven de Lepe interrumpía la conversación para atender una nueva llamada. “Perdona, ¿es el Hospital de Andújar? Quería saber si mi familiar está allí…”, preguntaba, sin que al otro lado del teléfono lograran aportarle información alguna.
El ambiente en este espacio estaba marcado por el sonido constante de los móviles: mensajes que no obtenían respuesta, llamadas que se repetían y pantallas que se actualizaban de forma compulsiva con ánimo de obtener cualquier novedad. Mientras dos jóvenes releían las últimas informaciones publicadas en la red social X, otros caminaban nerviosos de un lado a otro, teléfono en mano y con la mirada fija en la pantalla. Todos en una espera tan silenciosa como desesperante.
Los familiares que llegaban al Hogar del Pensionista pasaban, primeramente, al espacio habilitado para comunicar sus datos personales y los de sus familiares para hacer más sencilla la búsqueda. Tras ello, eran atendidos por voluntarios que les ofrecían bebidas y un caldo caliente, además de por un nutrido grupo de psicólogos que, preguntados por esta redacción, señalaban que "tratamos de darle apoyo en estas situaciones inesperadas y tan complicadas", resumía una de las psicólogas a esta Redacción.
La angustia era máxima entre los familiares después de que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, informase en su comparecencia que los dos primeros vagones del Alvia a Huelva "se habían llevado la peor parte del accidente". En estos dos primeros vagones viajaban 53 personas -37 en el primero y 16 en el segundo-, no habiendo trascendido aún la cifra de decesos que corresponden a la provincia onubense.
Otros onubenses ya han conseguido reencontrarse con sus familiares. Uno de ellos es Cristóbal Rando, vecino de Lepe que se encontraba a las puertas del hospital Reina Sofía y cuya mujer e hija viajaban en ese Alvia Madrid-Huelva. "Nos llamaron de inmediato por teléfono. Mi mujer está bien pero la tienen que examinar y a mi hija le duele mucho una pierna", sostiene. Le acompaña el novio de la joven, Adrián, quien señalaba que su pareja regresaba de la capital tras haberse presentado a la oposición para funcionario de prisiones. "A su preparador no lo han podido localizar todavía", apuntaba.
También se encontraba a las puertas de Urgencias del citado hospital Carmelo Durán, padre de José Manuel Durán, un chico de 20 años de Punta Umbría que viajaba de regreso a Huelva junto a un amigo y la madre de este. "Desde que nos enteramos del accidente empezamos a llamarlo al móvil, pero no respondía. Así que nos hemos venido para el hospital en Córdoba por si lo localizábamos, sin saber si estaba vivo o muerto", ha contado a las puertas de Urgencias Carmelo Durán, el padre del herido.
El goteo de familiares no cesó en ningún momento en un Hogar del Pensionista de Adamuz convertido en un punto de encuentro marcado por la preocupación y el cansancio. Mientras tanto, los onubenses seguían aferrados a sus teléfonos móviles a la espera de noticias, prolongando una noche repleta de incertidumbre en la que nadie era capaz de pegar ojo.
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