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Huelva

Wild Welva completa con dos lobeznos la obra del Lobo del Cabezo Mondaca de Huelva

  • El artista recupera el muro de un anterior trabajo y hace un llamamiento a la conservación del patrimonio natural

Wild Welva delante de las dos obras en las laderas del Cabezo Mondaca.

Wild Welva delante de las dos obras en las laderas del Cabezo Mondaca. / M.G. (Huelva)

Seba Ventana, conocido artísticamente como Wild Welva, vuelve a intervenir en el Cabezo Mondaca. El artista onubense completa, con una obra protagonizada por dos lobeznos, la del Lobo, realizada en la ladera hace cuatro años, ambas tienen el mismo título, SOS Cabezos. Son en estas elevaciones naturales características de Huelva en las que le gusta plasmar sus composiciones. Para las primeras que hizo en la capital onubense utilizó como lienzo muros de la ladera del Cabezo de la Joya. Manifiesta que estos espacios representan el verdadero espíritu de Wild Welva, “trabajar en la naturaleza, en la parte más salvaje, en plena ciudad”.

Con esta nueva obra en el Cabezo Mondaca el artista urbano, que ha llevado sus creaciones animales a paredes de medio mundo, hace un llamamiento a la conservación del patrimonio natural onubense. Para el nuevo mural de los dos lobeznos ha recuperado el muro de un anterior trabajo, el del mono con capirote de penitente que le daba cera a un monito que hacía una bola, “las tradiciones de Huelva no deben perderse”.

Comenta que para sus obras coge muros de antiguas casas “que respetaban el cabezo sin taparlo”, casas que se prolongaban hacia el interior del mismo en forma de cuevas. Rescata “muros que fueron habitados de una forma más respetuosa con los cabezos”.

Wild Welva, al igual que el resto de artistas urbanos, recupera para sus creaciones artísticas zonas degradadas de la ciudad. Hace ya cuatro años que en las laderas de Mondaca apareció el dibujo de un poderoso lobo agazapado en su guarida con una mirada sosegada pero clavada en el viandante.

Según señala el autor, con esta intervención quería mandar un mensaje claro a la ciudadanía: “Salvemos y cuidemos nuestros cabezos”. Explica que “la imagen del lobo se convirtió rápidamente en un símbolo de resistencia, pasando a ser el gran guardián del cabezo”.

Subraya que curiosamente, a diferencia de otros que tiene en la ciudad, este mural no ha tenido que retocarlo, se conserva muy bien, aunque de vez en cuando ha ido a cortar las hierbas que crecen alrededor del mismo y a limpiar de suciedad el espacio, lo que lleva a cabo “como si fuera el jardín de mi casa”.

Cuatro años después de crear la obra del Lobo, Wild Welva lleva a la ladera del Cabezo Mondaca a su descendencia, dos lobeznos con dos corazones levitando sobre sus cabezas que se asoman a una ventana a modo de trampantojo. “A escasos metros descansa tranquilo, pero vigilante su padre, el gran Lobo”, que introduce en este lugar a su camada, dos crías, “esperando que ese cabezo se conserve y pueda ser su hogar”. Destaca que para realizar esta obra estuvo trabajando unas tres semanas, adecentando el muro y realizando el dibujo, “es una prolongación de una misma obra, es su descendencia natural”.

En esta metáfora o fábula animal el artista habla de la necesidad de salvaguardar el patrimonio natural e histórico, “de cuidar aquello que nos define. Si no lo hacemos ahora le dejaremos a nuestras hijas e hijos un mundo demasiado humano”. Indica que desde estas elevaciones naturales “nos observan mil generaciones, salvemos los cabezos para las mil siguientes”.

Wild Welva apunta que tiene una hija y quiere que ella “siga viviendo en una ciudad con cabezos y marismas”.

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