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Gente Inteligente

Viajar es una maravillosa manera de fortalecer la inteligencia emocional

  • Conocer otras costumbres, otras personas, otras formas de ser y ver la vida, es una efectiva manera de desarrollarnos y fortalecernos como personas

Viajar es una maravillosa manera de fortalecer la inteligencia emocional

El verano siempre ha sido una maravillosa excusa para las vacaciones y, también, para los viajes. Incluso en este mundo post-covid. Por eso hoy le propongo algo: si puede, viaje. Con todas las precauciones sanitarias, claro, y no sólo para descansar, disfrutar o desconectar. Añada a sus objetivos de escapada el crecimiento personal. No encontrará mejor escenario para desarrollar su inteligencia emocional que viajando.

No hace falta que sea un viaje largo o muy lejos. Como motores de su fortaleza emocional, funcionan todos los viajes. Incluso si no se lo propone. Lo que pasa es que, cuando lo llevamos como un objetivo específico del viaje, y tenemos en cuenta unas mínimas indicaciones que comparto más adelante, los efectos son mucho mayores. Y no se preocupe, que también podrá descansar, disfrutar y desconectar.

Expanda su mente

No es nada novedoso asegurar que viajar abre la mente. Siempre que pienso en esto, me viene a la cabeza una famosa frase de don Miguel de Unamuno que refleja esta certeza: “El racismo se cura viajando”. Yo creo que tiene toda la razón. Y no sólo eso.

El cerebro cambia cuando viajamos, literalmente. También cambia nuestra personalidad. Hay estudios que aseguran que los cambios son inmediatos detrás de cada viaje, más o menos perceptibles, más o menos intensos, dependiendo de cuánto de diferente haya sido su experiencia.

Imagine que dentro de unos días cambia de trabajo. Imagine que su nuevo trabajo es un reto personal que le va a requerir medirse profesionalmente. Eso le inquieta en positivo, le pone la pilas. Pero imagine también que ese trabajo es en otra ciudad. Qué digo otra ciudad, pongamos que es en otro continente, por ejemplo, África. Ahora trate de imaginar el cúmulo de experiencias que va a vivir: las profesionales que acompañan a los cambios laborales, y las personales de estar lejos de todo lo conocido hasta ahora, en otra cultura, adaptándose a otras costumbres, compartiendo su tiempo con otras formas de ser y valorar la vida, otras prioridades, otras necesidades, otras comidas, otros paisajes… Eso cambia a cualquiera y desde luego, le hace mucho más tolerante, más flexible, le permite ganar en capacidad empática… ¡Además le brinda un número ingente de historias que contar y recordar!

El viajar supone abrir la mente y buscar nuevas experiencias. El viajar supone abrir la mente y buscar nuevas experiencias.

El viajar supone abrir la mente y buscar nuevas experiencias.

Creo que todo eso compensa los posibles malos momentos que le llegarán seguro, y la nostalgia que sentirá por la familia, la gente cercana, su ciudad o sus costumbres. Pero está demostrado: vivir en el extranjero aumenta su inteligencia emocional y con ella sus habilidades sociales, su creatividad y su capacidad resolutiva. Así que, si tiene la oportunidad, no lo dude. Es una experiencia de vida fantástica para usted y quienes le rodean. Y si no tiene esa oportunidad, al menos, viaje. Pero sobre todo recuerde que también puede viajar por su país, por su provincia o por su ciudad… No hace falta organizar un safari fotográfico en Sudáfrica. Tan solo, tenga en cuenta su propio desarrollo personal en los objetivos de su escapada y genere espacios de crecimiento.

Claves a tener en cuenta para crecer aún más mientras viaja

Los espacios de crecimiento se generan creando las condiciones propicias para hacer crecer las capacidades inteligentes: el autoconocimiento, la autorregulación y automotivación, la empatía y las habilidades sociales. Aquí le propongo algunas formas de hacerlo, ya sea su viaje a un barrio de su ciudad o a cualquier otro confín de la Tierra.

Hable con gente que no conoce. Aproveche que está en ‘otro’ sitio para entablar conversaciones espontáneas. A veces un buenos días o un buenas tardes ya abren la puerta a un sinfín de posibilidades. ¿Qué tal se vive aquí? ¿Qué es lo que no puedo irme sin probar o ver? ¿Cuál es la historia de este sitio? A la mayoría de las personas les gusta compartir el lugar donde viven, y responder a preguntas bien intencionadas. Hágalas con sincera amabilidad.

Viajar supone abrir la mente anuevas experiencias. Viajar supone abrir la mente anuevas experiencias.

Viajar supone abrir la mente anuevas experiencias.

Es una oportunidad estupenda para afilar sus habilidades sociales, tanto con su lenguaje no verbal como con el verbal. No se venga abajo si en las primeras interacciones no lo consigue. Fíjese en cómo lo hace, qué pasa con lo que hace y siga practicando.

Busque hacer algo nuevo cada día, si es una costumbre del lugar que visita mucho mejor. Lo más socorrido suele ser la gastronomía. También pueden ser experiencias de ocio propias del sitio que visita. Pruebe cosas nuevas. Investigue en blogs o guías de turismo, incluso del lugar donde vive. Le sorprendería la de cosas que posiblemente no ha hecho usted y sí hacen quienes visitan su ciudad. Pero no deje esta experiencia al azar. Busque y programe.

Las nuevas experiencias le ayudan a entrenar su flexibilidad y su resistencia natural al cambio, provocando el crecimiento de su tolerancia y su habilidad para resolver situaciones inesperadas. Pruebe a empezar por experiencias que no le supongan demasiado reto y siga con otras más intensas. Crezca.

Dedíquese momentos en soledad, aunque sean breves. Incluso en viajes en grupo puede encontrar algún momento para experimentar las cosas desde la individualidad. Un paseo a la deriva con desayuno en una plaza cualquiera. Una visita turística con usted como único acompañante…

La soledad elegida le ayuda a redescubrirse, a identificar mucho más fácilmente qué siente, por qué lo siente y cuáles son los pensamientos que acompañan sus experiencias emocionales. Eso promueve el valioso autoconocimiento.

Escriba sus experiencias y compártalas. Fácil, ¿no? Afiance escribiendo sus aprendizajes, esos que expanden su mente y amplían su visión. Y busque en otras personas el fijador natural de sus emociones. Cuente sus historias y reviva las buenas experiencias cuantas veces quiera, o ahuyente así sus demonios, que también para eso vale compartir.

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