Huelva

Quedadas de amigos los fines de semana en Huelva en torno al arte del grafiti

  • El muro del Callejón Sierpes es el lienzo donde dan rienda suelta a su creatividad

Grupo de jóvenes realiza grafitis.

Grupo de jóvenes realiza grafitis. / Rafa del Barrio (Huelva)

Un grupo de amigos se reúne los fines de semana en Huelva para disfrutar de intensas y creativas jornadas en torno al arte de grafiti. El muro que rodea el asilo Santa Teresa Jornet, en el Callejón Sierpes, es uno de los lienzos en los que los jóvenes dan rienda suelta a su creatividad pero siempre dentro de un estilo muy marcado y siguiendo las pautas del Wild Style, una forma de hacer grafitis en el que las letras son las protagonistas.

Entre los jóvenes se encuentra Pure 131, nombre con el que se le conoce en el mundo del arte urbano. El se inició en esta modalidad del grafiti en 1998 en Cornellá de Llobregat (Barcelona), su tierra natal, y al trasladarse con su familia a Huelva, cuando tenía quince años de edad, siguió pintando en la capital onubense.

Recuerda que al principio su zona de actuación pictórica era el callejón existente en la parte posterior del Colegio Funcadia, “todos pintábamos ahí”. Solían reunirse tres chavales, que empezaron a denominarse TQTC. Posteriormente se separaron y cada uno de ellos buscó nuevas zonas en la ciudad para realizar sus composiciones. El objetivo era “mover la cultura urbana”. Comenta que ha colaborado en la organización de los concursos de grafiti de la Escuela de Arte León Ortega, “para animar a la gente a pintar”.

Pure 131 subraya que siempre pinta con amigos y conocidos así como con “gente de fuera a la que invitamos a pintar aquí”. Recalca que su técnica es la del Wild Style, “para mí el grafiti son letras, las letras representan el grafiti de siempre” y su creación pictórica es su firma.

Indica que “el estilo lo crea uno solo, se echan muchas horas intentando mejorar” y en estas quedadas con los amigos, “nos damos consejos unos a otros, siempre intentando mejorar”. Respecto a la gama cromática, explica que “uso la que se lleve bien”.

El grafiti es una creación efímera. Al ser limitado el espacio para pintar, vuelve a hacerlo sobre una obra anterior, “me tacho a mí mismo para no tachar a nadie más”. Apunta que la inversión que realizan en sprays “es buena”, a lo que añade que ha pintado por toda Andalucía. Manifiesta que “el grafiti engancha cuando pruebas y vas mejorando”.

Leandro, otro de los jóvenes, explica que empezó en el mundo del grafiti en el año 2016, “me molan las letras, es lo guay”. Señala que suelen reunirse seis y hasta siete amigos para pintar los domingo y pasan el día entero realizando su composición pictórica, aunque “cuadrarnos todos es complicado”. Recalca que cuando está pintando siente “autosatisfacción, ves la progresión”.

Por otra parte, los inicios de Ale en el arte urbano son muy recientes. Fue en 2017 cuando se encontró con unos amigos que estaban pintando en el muro del Callejón Sierpes, “me dejaron un rodillo y pinté”, desde entonces, asegura, se dedica a ello siempre que puede. El joven define su obra como “básica, legible y grande”.

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